Armar cultura
5 de noviembre de 202600:021'minuto de lectura
La amabilidad de Portugal prevalece en momentos complejos: cuando en 1974 pudo liberarse de una dictadura de casi medio siglo, de los fusiles de los militares no salían balas sino flores. La “Revolución de los claveles” los liberó de ese yugo.
Mientras las juventudes europeas están enardecidas en varios países, en Lisboa y Oporto las protestas tampoco desbordan hacia el lado de la violencia.
La Fábrica Braço de Prata fue, entre 1907 y 1990, un lugar donde se producía armamento. Luego pasó 17 años abandonada y fue vandalizada. Hasta que en 2007 la rescató el filósofo y empresario Nuno Nabais que la convirtió en una usina de arte, cultura y rica comida.
En donde antes se fabricaban máuser y ametralladoras existen salas de conciertos y recitales. Barras de tragos y bibliotecas reemplazan hoy a las líneas de producción de morteros y municiones de artillería. Hay ambientes con cine, teatro y exposiciones de pintura que se llaman Visconti, Chaplin y Kafka. Y se comen exquisiteces en el restaurante Galería de Arte Deleuze. Desde la portada del menú de vinos saludan Sartre, Nietzsche y Foucault. Entre coloridos murales sorprenden fiestas, coloquios y hasta bodas. Ahora solo gatillan paz y arte.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
