LZB, ERTMS y CDI 113 + 200: una semana descifrando los 17 minutos del accidente de Urda

A las 6.30 del miércoles 28 de octubre, un trabajador del centro de control de Adif en Atocha (Madrid) empieza su turno con una reunión de media hora en la que se le informa de cómo marchan las operaciones de alta velocidad hasta ese momento. Poco más de dos horas después, el sistema de seguridad LZB, que impide que dos trenes coincidan en el mismo punto, se cae en un tramo de más de 63 kilómetros en la vía de altas prestaciones que une Madrid con Sevilla. Siete trenes se paralizan inmediatamente. Son las 8.30. Ese trabajador de Adif ordena seis minutos después que el AVE 2080 reemprenda la circulación a marcha normal, pese a que el protocolo de aplicación en esa situación especifica que debe ir a una velocidad lo suficientemente lenta (marcha a la vista) como para detenerse si aparece un obstáculo en la vía. Apenas 17 minutos después, ese convoy, lanzado a entre 160 y 200 kilómetros por hora, se empotra contra un Iryo completamente detenido a las puertas de la estación de Urda (Toledo), provocando al menos 69 muertos y cientos de heridos.

Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
