Elon Musk, el otro gran perdedor de las ‘midterms’

El dinero no puede comprarlo todo: ayer Elon Musk tuvo prueba de ello.
El hombre más rico del mundo –su patrimonio neto supera el billón de dólares, según la revista Forbes – invirtió una fortuna en las elecciones de medio mandato. Nadie gastó más que él: destinó cerca de 475 millones de dólares a organizaciones vinculadas al Partido Republicano, cifra que lo convierte en el mayor donante individual de la historia.
Pero ese desembolso extraordinario no sirvió para evitar la debacle republicana. Ni siquiera en Texas, donde Musk efectuó su mayor inversión: los más de 200 millones que el propietario de Tesla y SpaceX derrochó en ese tradicional feudo conservador no impidieron las derrotas de Ken Paxton y Gregg Abbott, quien aspiraban a un escaño en el Senado y al cargo de gobernador respectivamente.
El interés de Musk por Texas no es casual: el magnate estableció ahí su residencia en el 2024, huyendo de la progresista California, y las sedes centrales de sus empresas se encuentran también en ese estado, aprovechando el suelo barato y la legislación favorable. Musk incluso ha creado una ciudad: Starbase, que acoge la base de SpaceX. El gobierno de esta localidad cercana a la frontera con México está en manos de directivos de la compañía aeronáutica.
Asimismo, el empresario tecnológico pretende que Texas acoja una parte importante de su red de centros de datos de IA. Ahora ese plan está en entredicho: es muy posible que la nueva gobernadora del estado, la demócrata Gina Hinojosa, detenga la construcción de esas infraestructuras vinculadas a la IA, a las que muchos se oponen por su consumo monstruoso de agua y electricidad y su exceso de ruido.
Pero los problemas de Musk no se acaban ahí: el vuelco en el Congreso abre la puerta a que los demócratas impulsen todo tipo de investigaciones contra él. Su gestión del DOGE, sus contratos gubernamentales o la decisión de restringir la red de internet por satélite Starlink en Ucrania podrían ser ahora objeto de escrutinio.
Musk, pues, fue uno de los grandes perdedores de la jornada electoral. Eso sí, al menos se lo tomó con humor: “Supongo que mis láseres espaciales para interferir en las elecciones no funcionaron esta vez”, bromeó en un mensaje en X.

Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.
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