Kazuo Ishiguro, Nobel de Literatura, sobre la inteligencia artificial: "Los avances en inteligencia artificial podrían dar lugar a meritocracias despiadadas"
Kazuo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura 2017, advirtió que los avances en inteligencia artificial y robótica podrían generar "meritocracias salvajes que se asemejen al apartheid" y un desempleo masivo que alcanzaría incluso a las élites profesionales actuales.
La advertencia formó parte de su discurso de aceptación del Nobel, pronunciado el 7 de diciembre de 2017 en la Academia Sueca. El texto se tituló "Mi velada con el siglo XX y otros pequeños descubrimientos".
El escritor británico de origen japonés no circunscribió su preocupación solo a la inteligencia artificial. También mencionó las nuevas tecnologías genéticas, como la técnica de edición génica CRISPR, como fuentes de transformaciones profundas y potencialmente desestabilizadoras para las sociedades.
Un mundo que no reconoció hasta tarde
Ishiguro reconoció ante la Academia Sueca que durante años vivió en lo que llamó "una burbuja". Según sus propias palabras, no advirtió "la frustración y las ansiedades de mucha gente" a su alrededor hasta que los eventos políticos de 2016 —que describió como sorprendentes y deprimentes— lo obligaron a revisar sus certezas.
El autor reconoció haber vivido en una burbuja y no haber visto la frustración social hasta los shocks políticos de 2016. Foto: AP/Evan Agostini."El avance imparable de los valores liberal-humanistas que di por sentados desde la infancia puede haber sido una ilusión", reconoció en el discurso.
El autor de Los restos del día describió su generación como inclinada al optimismo, formada en la contemplación de la caída de los regímenes totalitarios europeos, el fin de los imperios coloniales y los avances en derechos civiles. Sin embargo, señaló que la era posterior a la caída del Muro de Berlín resultó ser "una de complacencia, de oportunidades perdidas".
Mencionó como factores de ese retroceso la invasión de Irak de 2003 y las políticas de austeridad que siguieron al colapso económico de 2008. Ambos procesos, sostuvo, contribuyeron a la proliferación de ideologías de ultraderecha y nacionalismos tribales.
"El racismo, en sus formas tradicionales y en sus versiones modernizadas y mejor comercializadas, está nuevamente en alza, agitándose bajo nuestras calles civilizadas como un monstruo enterrado que despierta", afirmó.
La literatura como herramienta frente a la incertidumbre
Pese al diagnóstico sombrío, Ishiguro cerró su discurso con una postura que él mismo calificó de optimista. Dijo confiar en las generaciones más jóvenes de escritores para enfrentar ese nuevo mundo, y les reconoció "el conocimiento y el instinto" que él admitió no tener.
Pese al diagnóstico sombrío, confió en los escritores jóvenes y llamó a ampliar la literatura hacia voces no dominantes. Foto: Nobel Prize.Formuló además lo que llamó su "llamado Nobel": una apelación a ampliar el mundo literario hacia voces fuera de las culturas dominantes y a no definir de forma demasiado estrecha qué constituye buena literatura.
"La buena escritura y la buena lectura derribarán barreras", sostuvo. "Puede que incluso encontremos una nueva idea, una gran visión humanista, alrededor de la cual reunirnos".
El discurso de Ishiguro combinó ese diagnóstico político y tecnológico con un extenso recorrido autobiográfico: su llegada a Inglaterra desde Nagasaki a los cinco años, su formación como escritor en un cuarto sin ventana en Norfolk, y los momentos de revelación creativa que moldearon novelas como A Pale View of Hills y Los restos del día.
Nota generada con inteligencia artificial bajo supervisión y edición humana.
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