En 2019, California construyó una torre de salvavidas hecha con 1400 libras de tablas de surf recicladas y desechos plásticos
En junio de 2019, la empresa estadounidense ByFusion construyó una torre de salvavidas con alrededor de 1.400 libras de plástico y restos de tablas de surf, equivalentes a unos 635 kilos. La estructura fue presentada en Manhattan Beach, California, durante una jornada dedicada a la conservación de los océanos y buscaba demostrar que ciertos residuos difíciles de reciclar podían convertirse en materiales de construcción.
La torre fue instalada en Bruce's Beach, cerca de la calle 26, como parte de las actividades por el Día Mundial de los Océanos, celebrado el 8 de junio. Su particularidad estaba en los bloques que formaban las paredes, fabricados a partir de plásticos recuperados mediante un proceso de compactación. El proyecto contó con la colaboración de organizaciones ambientalistas y empresas vinculadas con la industria del surf.
La construcción no fue concebida como una torre permanente de vigilancia costera, sino como una instalación demostrativa que permaneció expuesta durante aquella jornada. Según informó la organización Heal the Bay, el proyecto utilizó cerca de 1.420 libras de residuos y permitió mostrar a los visitantes una alternativa para aprovechar materiales que suelen terminar en vertederos o ecosistemas marinos.
Cómo construyeron la torre de salvavidas
La estructura fue desarrollada mediante una tecnología creada por ByFusion, una compañía que desde 2015 trabajaba en transformar plásticos descartados en elementos útiles para la construcción.
Su principal producto recibió el nombre de ByBlock, un bloque elaborado con residuos plásticos sometidos a calor y presión, sin necesidad de convertirlos primero en pequeñas partículas mediante los procesos tradicionales de reciclaje.
Un hombre trabaja en la torre salvavidas de ByFusion. Foto: captura Youtube.Según explicó Recycling Product News, los bloques utilizados en Manhattan Beach incluían plásticos de las categorías 3 a 7, que presentan mayores dificultades para su recuperación, junto con espuma procedente de tablas de surf desechadas.
Los restos de tablas fueron aportados por Channel Islands Surfboards y Sustainable Surf, dos organizaciones relacionadas con la fabricación de equipamiento y la reducción del impacto ambiental de esta actividad deportiva.
El proceso permitía compactar distintos plásticos para fabricar bloques de dimensiones similares a las de los utilizados en albañilería, aunque su comportamiento estructural y sus posibles aplicaciones dependían de las características del producto y de las normas de construcción correspondientes.
La iniciativa también contó con la presencia de autoridades locales, representantes políticos y surfistas, quienes participaron en una jornada que combinó actividades educativas, limpieza de playas y divulgación sobre la contaminación por plásticos.
Por qué el proyecto llamó la atención
La torre buscaba mostrar que algunos residuos considerados poco útiles podían aprovecharse sin necesidad de transformarlos en productos convencionales.
La organización Heal the Bay incorporó la actividad a su programación del Día Mundial de los Océanos, mientras que el surfista profesional Alex Gray participó en el evento junto con integrantes de South Bay Boardriders Club.
La exposición permitió presentar un problema conocido desde una perspectiva diferente: las tablas de surf, asociadas con la vida al aire libre y el contacto con la naturaleza, también pueden generar residuos difíciles de procesar cuando se rompen o terminan su vida útil.
Un bloque de ByFusion en una casa. Foto: Instagram.El interés de ByFusion no se limitaba a fabricar una torre. La compañía buscaba demostrar que sus bloques podían utilizarse en distintas estructuras, reducir la necesidad de materias primas nuevas y abrir oportunidades para recuperar plásticos que permanecen fuera de muchos circuitos de reciclaje.
De hecho, durante aquellas actividades de 2019, la empresa también colaboró con un proyecto en Kauai, Hawái, donde se utilizaron bloques fabricados con residuos marinos y redes de pesca abandonadas para construir un pabellón escolar.
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