Roger, el “verdadero capo narco” detrás del plan y la ejecución del triple crimen de Florencio Varela
Un teléfono celular secuestrado a un integrante de una organización narco que en un plazo de 80 días habría “movilizado” 1000 kilos de cocaína reveló quién fue el cerebro detrás de la planificación y ejecución de los homicidios de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez, las víctimas del triple crimen de Florencio Varela.
Se trata de Pablo Macalopu Cafferata, un capo narco peruano de 35 años que la semana pasada fue procesado con prisión preventiva por la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado como “organizador del tráfico de estupefacientes en sus modalidades de almacenamiento, transporte, comercio y tenencia con fines de comercialización”.
Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales. La investigación de la jueza Arroyo Salgado, que cuenta con la colaboración de detectives de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), comenzó el año pasado tras la detención de un narco al que le habían secuestrado 15 kilos de cocaína.
A partir de la información que se pudo recuperar del teléfono celular incautado al sospechoso y de las tareas de campo, seguimientos e intervenciones telefónicas desarrolladas por los detectives de la PSA, se pudo llegar a los eslabones superiores de la banda narco comandada por Roger, según se desprende del expediente.
“Macalopu Cafferata, Roger, para sus interlocutores y Cody en la aplicación de mensajería Zangi, dirigiría la organización criminal: coordinaría con el transportista la recepción de los cargamentos, designaría a quién debía recibirlos, dispondría del lugar de acopio y de su custodio, ordenaría las entregas y concentraría el dinero producido”, explicó la jueza en la resolución donde procesó al capo narco, a la que tuvo acceso LA NACION.
A principios del mes pasado, por orden de Arroyo Salgado, la PSA hizo una serie de allanamientos que concluyó con el secuestro de 222 kilos de cocaína.
La mayor parte (207 kilos) fue secuestrada en una propiedad situada en La Reja, partido de Moreno. Otros 15 kilos fueron decomisados en un domicilio del barrio porteño de Parque Avellaneda.
“Deviene necesario poner énfasis en que las constancias reunidas permiten sostener que Macalopu Cafferata no solo integraría la empresa criminal, sino que se erigiría como su organizador. Ese rol, además, no se circunscribiría únicamente a las maniobras de tráfico de estupefacientes, sino que se extendería a otras conductas de naturaleza violenta y de suma gravedad”, explicó la magistrada.
Arroyo Salgado se refería a la vinculación de Roger con el triple crimen de Florencio Varela, ocurrido en septiembre del año pasado y asociado a una venganza de una organización narco peruana por el robo de un alijo de droga. Y la investigación de la jueza y de los detectives de la PSA terminó por confirmar que ese era el móvil a partir del hallazgo fílmico en un teléfono celular de uno de los imputados.
Según surge del expediente judicial, en el análisis de la extracción forense del teléfono celular de Daniel Tello Chacón —integrante de la banda de Roger y también procesado por Arroyo Salgado— se recuperó “un archivo de video” que había sido borrado de la aplicación de mensajería Zangi, por medio de la cual se comunicaba la organización narco. La filmación había sido recibida el 24 de septiembre pasado a las 3.38, es decir, un año después del triple crimen.
“Ese registro se vincularía, con un grado de probabilidad significativo, con el suceso conocido públicamente como el triple crimen de Florencio Varela, del que resultaron víctimas Morena Gutiérrez, de 15 años, y del Castillo y Verdi, de 20. En esa filmación se observa a una persona de sexo femenino siendo atacada por cuatro personas de sexo masculino, en una agresión que culmina con la amputación del dedo índice de una de sus manos”, describió la magistrada en la citada resolución.
La causa del triple crimen de Florencio Varela tramita en el Juzgado Federal N° 2 de Morón, a cargo del juez Jorge Rodríguez, y cuenta con la participación de la fiscal Mariela Labozzetta.
“Lo relevante, a los fines que aquí interesan, no es solo lo que se ve, sino lo que se oye. Quien grabaría la filmación no es un mero espectador: es quien la conduce. La víctima, implorando clemencia, se dirige a él como Roger, apelativo que, como se indicó precedentemente, sería atribuible a Macalopu Cafferata. Es esa misma voz la que, a lo largo de toda la grabación, interrogaría, amenazaría e impartiría las órdenes que marcan el curso del ataque. De la transcripción del audio surgen diversos elementos de relevancia que corresponde analizar en profundidad”, describe la magistrada de San Isidro.
El vídeo del ataque comienza con la voz del hombre a quien la víctima (Lara Gutiérrez) identifica como Roger y le pregunta: ‘¿Qué pasó ese día?’ y reitera: ‘¿Entonces, vas a hablar o no?’ y ‘Te vas a ir viva… pero ¿vas a hablar o no?’. “Quien habla sabe que existiría un hecho precedente concreto y determinado y exigiría a la víctima una explicación. La violencia aparece aquí como medio para la obtención de una respuesta”, interpretó Arroyo Salgado.
“En segundo lugar, la amenaza, que se gradúa a medida que avanza el ataque: ‘Te voy a volar el dedo’, ‘Te vuelo dedo por dedo’. No se trata de un arrebato, sino de una escalada anunciada, en la que el castigo se dosificaría y se condicionaría a la respuesta de la víctima. Lo mismo sucede con la expresión ‘te vas a ir viva’, que pone de manifiesto que quien habla se atribuiría el poder de decidir sobre la vida o la muerte de la persona sometida”, resalta.
“En tercer lugar, y de manera determinante, las órdenes: ‘Agarrala, agarrala, ‘causa’... ante lo cual puede observarse a quien sería Tony Janzen Valverde Victoriano, alias Pequeño J lanzarse sobre la víctima para reducirla; ‘Vuélale el dedo’, ‘vuélale un dedo a esa concha de su madre’, ‘vuélale’ y, finalmente, ‘eso eso’, con lo que celebraría la ejecución de lo ordenado. Quien habla no pide: ordena reiterativamente y convalida una vez cumplido su mandato. Y quienes lo rodean no deliberan: ejecutan. Esa es, en escala reducida y en su expresión más brutal, la misma lógica que se verificaría a lo largo de toda la operatoria de tráfico de estupefacientes investigada. Macalopu Cafferata no cargaba los paquetes, no conducía el camión ni custodiaba el depósito: dispondría quién lo haría, cuándo y cómo. En el video tampoco empuña el instrumento. Decide, y otros cumplen”, afirmó la jueza Arroyo Salgado.
Pequeño J, un joven peruano de 21 años, había sido señalado, poco después de hallar los cuerpos de las víctimas, como el presunto líder de la banda y quien estaba detrás del triple crimen. Ahora se sabe que no: él también tenía un jefe.
“Es un desquiciado. Decidió disciplinar a sus lugartenientes mostrando lo que es capaz de hacer para construir autoridad”, había dicho el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, el 25 de septiembre del año pasado, tras el hallazgo de los cuerpos de las víctimas. Se refería a que, según los investigadores, las torturas habrían sido transmitidas en vivo por medio del servicio de mensajería instantánea Zangi.
En la citada resolución, la jueza había explicado: “Las propias palabras de quien dirigiría el ataque despejan cualquier duda sobre su finalidad, en tanto le refiere a la víctima que aquel acto de violencia ocurre ‘por chorra’; extremo que en el contexto de una organización dedicada al tráfico de estupefacientes, no podría sino tratarse de dinero o mercadería”.
Oportunamente, LA NACION reveló que el móvil detrás del triple crimen, ocurrido entre la noche del 19 y la madrugada del 20 de septiembre de 2025 en Florencio Varela, habría sido una venganza por el robo de 30 kilos de cocaína presuntamente cometido por un conocido de una de las víctimas.
La jueza Arroyo Salgado, el 16 de octubre pasado, le envió la filmación a su colega Rodríguez. Finalmente, ayer, el magistrado federal de Morón ordenó la detención de Roger en el marco de la causa del triple crimen.
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