La impunidad con la que opera el crimen organizado en Sinaloa da la apariencia de que estamos en un estado sin ley

Lo ocurrido ayer, cuando hombres armados que viajaban en una camioneta detuvieron el tráfico en el puente que conduce a Soriana Zapata, en Culiacán, para colocar una manta con advertencias sobre la realización del Palenque, es una muestra de que la ciudad parece estar sin ley. Hay una importante presencia de fuerzas federales, estatales y municipales, pero ayer, como en otras ocasiones, las corporaciones de seguridad brillaron por su ausencia. El problema no es solamente que ocurran estos hechos, sino la impunidad. Los grupos criminales actúan sin que, en términos generales, haya consecuencias, lo que alimenta la percepción de que pueden seguir operando sin enfrentar a la autoridad. El mensaje que envían es lamentable: no pasa nada. Eran aproximadamente las cinco de la tarde, una hora en la que el tránsito sobre ese puente suele ser lento debido a la alta circulación vehicular. Se trata de una vía que cruza por encima de una importante arteria de Culiacán, como lo es el bulevar Emiliano Zapata. Después de colocar la manta, los hombres avanzaron entre los vehículos, descendieron hacia la avenida Maquío Clouthier y escaparon sin que una sola patrulla los detuviera.
Y siguiendo con el tema de la impunidad y el turismo de seguridad.
En esa zona debe haber cámaras de videovigilancia que, por lo menos, tendrían que contar con registros de lo sucedido. Sin embargo, no hubo una reacción inmediata de las corporaciones de seguridad para impedir la huida o detener a los responsables de colocar la manta. La situación de inseguridad en Culiacán exige que el Gobierno federal asuma de manera efectiva el control de las acciones para recuperar la seguridad en esta y otras ciudades de Sinaloa, y deje de lado las apariencias. No sirven los recorridos oficiales que parecen diseñados para tomarse fotografías, ni lo que podría calificarse como ‘turismo de seguridad’ por parte del gabinete federal encabezado por Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). Combatir al crimen organizado con apariencias no ha dado resultados y nos ha llevado a este punto. Sinaloa acumula más de dos años de conflicto, miles de muertes, robos de vehículos y personas desaparecidas, mientras la población sigue sin tener una expectativa clara de cuándo terminará el conflicto del Cártel de Sinaloa.
La violencia en Culiacán y Mazatlán está imparable.
Los ataques armados, homicidios y privaciones ilegales de la libertad se acumulan sin que las autoridades logren contener la inseguridad en Sinaloa. En menos de 24 horas, Mazatlán registró dos mujeres asesinadas y otra herida, además de una agresión contra una pareja dentro de una vivienda y otro ataque a un policía municipal. En Culiacán, un hombre fue asesinado en una pizzería, un joven de apenas 18 años perdió la vida en otro hecho violento y una persona fue privada de la libertad en el estacionamiento de una tienda. La violencia ya no distingue espacios ni víctimas. Mientras los hechos se repiten, la respuesta oficial sigue sin traducirse en resultados que devuelvan la tranquilidad a las familias sinaloenses.
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