Narcopolíticos, el caso Iguala y el líder de Los Linos
Desde octubre de 2014 sus nombres aparecieron en la famosa libreta telefónica de Sidronio Casarrubias Salgado, “El Chino”, uno de los jefes del grupo criminal Guerreros Unidos, detenido en esas fechas por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
En medio de la efervescencia que había entonces alrededor del caso, uno de los operadores de ese grupo criminal, Gildardo López Astudillo, “El Gil”, colgó una narcomanta a las afueras de una preparatoria, en la que sugirió que los alumnos estaban vivos.
En esta, dio una serie de nombres supuestamente ligados a la desaparición. Ahí, el nombre de los hermanos Sotelo Adame figuró otra vez: “Todos ellos recibían su nómina para desaparecer gente y secuestrar (…) En Morelos, Jiutepec, Rodolfo Adame Sotelo y Carlos Adame Sotelo, Los Linos”.
Era precisamente en Jiutepec donde la célula de Los Linos operaba desde aquel año remoto. Así lo confirmó un reporte de la Comisión Nacional de Seguridad según el cual Los Linos disputaban el Oriente de Morelos al líder de Los Rojos, Santiago Mazari Miranda, “El Carrete”.
En marzo de 2017, la Comisión Nacional de Seguridad de Morelos los ubicó en un rancho situado entre Yautepec y Tlaltizapán. El operativo que se desató culminó con la captura del líder del grupo, Lino Sotelo Adame, dos de sus hermanos, Rodolfo y Carlos, y 15 integrantes de su grupo criminal.
Estuvieron en prisión solo dos meses y fueron liberados por una jueza de distrito. La versión que no salió a la luz, conocida por funcionarios de la Agencia de Investigación Criminal, fue que Los Linos entregaron 20 millones de pesos a cambio de su liberación.
Pronto volvieron a asentarse en Jiutepec y desde ahí se expandieron hacia Yautepec, Temixco, Cuernavaca, Emiliano Zapata y Tlaltizapán. Más de 65 narcomantas firmadas por ellos o dirigidas en su contra aparecieron en pocos años.
En todos esos sitios dirigieron con violencia la extorsión y el cobro de piso, así como la venta y el tráfico de estupefacientes.
No se les volvió a tocar desde entonces. Su poder abarcó el sexenio de Cuauhtémoc Blanco y de al menos cuatro alcaldes de Jiutepec: José Manuel Agüero Tovar, José Antonio Albarrán Contreras, Rafael Reyes Reyes y Eder Eduardo Rodríguez Casillas.
Reyes Reyes gobernó el municipio a lo largo de seis años, entre 2019 y 2021, y entre 2022 y 2024.
Hoy ocupa un escaño en el Congreso del Estado de Morelos y es coordinador del Grupo Parlamentario de Morena. Se le ha acusado de enriquecimiento, adquisición de inmuebles, incumplimiento de pagos y nepotismo.
En 2025, Jiutepec fue uno de los 18 municipios con alcaldes y funcionarios señalados por vínculos con el crimen organizado e investigados por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Morelos, a cargo en ese entonces de Miguel Ángel Urrutia.
En octubre de ese año, el propio Urrutia anunció el desmantelamiento de un gigantesco laboratorio en el que cada mes se producía una tonelada de efedrina, metanfetaminas y cristal, y que arrojaba ganancias mensuales por más de 300 millones de pesos.
Era un centro de producción de Los Linos. Su descubrimiento desató un repunte en los homicidios en los alrededores de Jiutepec. Las autoridades identificaron la presencia en la zona de la Unión Tepito y La Familia Michoacana.
Al mes siguiente fue asegurada una narcobodega de Los Linos en el vecino municipio de Yautepec: se decomisaron más de 120 kilos de cristal.
Debieron pasar solo unos meses para que la Secretaría de Seguridad Pública Federal detuviera en Yautepec, luego de un enfrentamiento en el que dos agentes resultaron heridos, a Rodolfo Adame Sotelo y su hermano Carlos: dos de los más altos jefes de la organización. Al lado de estos fueron aprehendidos dos integrantes más del grupo.
Faltaba “El Patrón”: Lino Adame Sotelo.
Ayer se anunció que 12 años después de la aparición de su nombre en la libreta telefónica de Sidronio Casarrubias, fue detenido por fuerzas federales en Ixtapaluca.
Se ha dicho que podría aportar información sobre el destino de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala. Pero, sobre todo, podría aportar información sobre las redes de protección política —diputados, senadores, alcaldes, funcionarios— que permitieron que Los Linos operaran con impunidad total durante una década.
Porque siguen cayendo narcos… pero, ¿dónde están los otros?
X: @hdemauleon
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