LA LOBOTOMÍA SOCIAL
México Digno. México Unido
¿Acaso en México estamos viviendo una epidemia de indiferencia y carencia de pensamiento crítico? ¿de lobotomía social?
La lobotomía social no necesita quirófanos ni instrumentos médicos. Basta con debilitar la capacidad de pensar, acostumbrar a la sociedad a obedecer, alimentar sus prejuicios, convertir la indiferencia en una forma de vida y realizar estrategias que fomenten la dependencia ciudadana.
¿Vivimos ya una epidemia de lobotomía social? Cuando dejamos de cuestionar a quienes gobiernan, cuando defendemos los errores de los nuestros y condenamos los aciertos de los otros, cuando aceptamos las promesas como si fueran resultados y confundimos propaganda con realidad, algo está fallando en nuestra conciencia ciudadana.
Cuando el dolor ajeno deja de conmovernos, la injusticia deja de indignarnos y la corrupción se vuelve parte del paisaje cotidiano, corremos el riesgo de perder algo esencial: nuestra capacidad de distinguir entre lo que es y lo que nos dicen que es.
Las redes sociales, los discursos polarizantes y la manipulación de la información, pueden profundizar este fenómeno. Nos encerramos en burbujas donde escuchamos lo que queremos creer y rechazamos aquello que contradice nuestras convicciones.
Así, la lealtad sustituye al razonamiento, la consigna desplaza a los argumentos y el pensamiento propio termina subordinado a las verdades de otros, para ingresar de lleno a la lobotomía social.
La peor amenaza no está en pensar diferente, sino en renunciar a pensar. No está en equivocarnos, sino en negarnos a reconocer nuestros errores. No está en apoyar a un gobierno o a una corriente política, sino en convertir ese apoyo en una obediencia ciega que nos impida exigir resultados, reclamar justicia y defender nuestros derechos.
Una sociedad que deja de cuestionar, entrega, poco a poco, su libertad a quienes deciden por ella, por lo que debemos preguntarnos ¿Cuánto terreno han ganado la indiferencia, el fanatismo, la desinformación y la resignación en nuestra vida pública?
La respuesta no está en señalar a los demás, sino en examinarnos nosotros mismos. ¿Pensamos? o repetimos. ¿Analizamos los hechos? o defendemos consignas. ¿Nos indigna la injusticia sin importar quién la cometa? o solamente cuando perjudica a los nuestros.
No permitamos que nos arrebaten la capacidad de pensar, la sensibilidad para sentir, ni el valor para actuar. Un pueblo que renuncia a su conciencia termina siendo espectador de su propio destino. Y México no necesita más espectadores: necesita ciudadanos despiertos.
Por un México digno y unido hagamos un pacto para evitar a cualquier precio la lobotomía social en nuestro país.
Gracias
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