Misterio y horror: un profesor de 27 años murió por una bala perdida mientras viajaba con amigos a Río de Janeiro
Tres amigos viajaban en una camioneta rumbo a Río de Janeiro para pasar unos días en la capital brasileña, con motivo de celebración de la admisión en una universidad. La alegría se transformó en tragedia cuando uno de los ocupantes murió tras recibir una bala perdida en la zona de la axila.
La secuencia fatal ocurrió durante la madrugada del sábado 31 de octubre. Según reporta O Globo, la víctima fue identificada como Daniel Oliveira de Andrade, profesor e investigador de 27 años, que iba sentado en el asiento del acompañante.
El viaje era para celebrar que Andrade se había graduado de una maestría en didáctica de las matemáticas en la Universidad de São Paulo (USP) y se estaba preparando para comenzar sus estudios de doctorado en la misma institución en 2027.
Era residente de San Pablo y estaban a 40 kilómetros de Río cuando la camioneta recibió cuatro balazos a las 2:30 de la madrugada Rodovia Presidente Dutra, a la altura de Nova Iguaçu (Nueva Iguazú), en la Baixada Fluminense.
Uno de sus amigos conducía el vehículo, el segundo estaba en el asiento trasero y Andrade dormía en el asiento del acompañante, con el respaldo reclinado.
Daniel Oliveira de Andrade era profesor de matemáticas. Foto: IG @paulo.wulffUna de las balas impactó a Daniel a la altura de la axila y se desató una carrera contrarreloj para socorrerlo. Fue trasladado en ambulancia al Hospital General de Nova Iguaçu, pero lamentablemente llegó fallecido a la unidad de salud y tras varios intentos de reanimación fue declarado muerto.
Paulo Wulff, padre del profesor asesinado: "Mi hijo estaba durmiendo, murió sin saber lo que pasaba"
El padre de la víctima, Paulo Wulff, habló con el medio brasileño Metrópoles, donde refutó la primera versión presentada por las autoridades policiales, donde se afirmaba que la balacera sucedió tras una supuesta disputa de tráfico.
Según el padre del profesor, los testimonios de los testigos y la información recabada por la familia indican que no hubo ninguna discusión antes de que el auto en el que Daniel viajaba con sus amigos recibiera los disparos.
"Mi hijo estaba durmiendo, murió sin saber lo que pasaba, ¿y dicen que fue una pelea? ¡Por favor!", manifestó indignado. El padre alega que la policía no preservó la escena del crimen y no realizó un examen forense adecuado.
La familia cree que los autores del tiroteo tenían la intención de robar un camión y confundieron el auto en el que viajaba Daniel con un vehículo de escolta de seguridad.
"El amigo de mi hijo nos dijo que otro vehículo se les acercó con las luces altas encendidas. Para cederle el paso, activó la señal de giro y cambió de carril, pero el otro auto se puso delante de un camión que también circulaba por la autopista", relató.
Daniel Oliveira de Andrade iba con amigos a Río de Janeiro para pasar el fin de semana. Foto: IG @paulo.wulff"El amigo de Daniel regresó al carril anterior y se colocó junto al auto de los sospechosos, que abrieron fuego contra el vehículo, hiriendo a Daniel y dañando uno de los neumáticos", comentó.
Alannys Oliveira, cuñada del profesor fallecido, contó que habló con el joven que conducía el auto que recibió los balazos y la versión fue la misma.
"Había un camión delante de ellos y detrás un auto. Ese vehículo empezó a acelerar y a encender las luces, pidiendo paso. Los rebasó, pasando también al camión, lo que nos hace creer que sería un intento de asalto a la carga y que los delincuentes pueden haber creído que el auto en el que estaba mi cuñado era una escolta armada del camión", explicó.
El cuerpo de Daniel fue trasladado a San Pablo, donde fue sepultado en el Cementerio da Saudade, en la Zona Este. El caso sigue bajo investigación a cargo de la Comisaría de Homicidios de la Baixada Fluminense (DHBF).
En las redes sociales, la familia pide Justicia para el joven fallecido. "Era un niño que, desde pequeño, fue inspiración y luz; un niño que nunca dio trabajo, nunca me respondió, a mí, que soy su madre, ni a su padre", expresaron.
"Creció, estudió en escuela pública, luchó para hacer su carrera en la USP, lo logró y se graduó como profesor. Conquistó el objetivo de ser profesor y de hacer la maestría. Su sueño era terminar el doctorado", lamentaron.
"Era gigante en todo lo que hacía, en todo. Lo despidió una multitud de alumnos, profesores de la USP, profesores del Crescer Sempre, donde él enseñaba, compañeros de infancia, familiares y amigos. Nos llena de orgullo y al mismo tiempo nos destroza el corazón", expresaron, sumidos en el dolor y a la espera de respuestas, ya que todavía no se identificaron a los autores de los disparos.
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