La trampa invisible que esconde una fosa de purines: así es el peligroso gas que ha matado a tres trabajadores
Las fosas de purines esconden un peligro que no se ve, no siempre huele y puede ser mortal en cuestión de segundos. Estos depósitos, habituales en las explotaciones ganaderas, pueden acumular gases tóxicos y desplazar el oxígeno hasta convertir su interior en una trampa mortal. Y esto es lo que ha ocurrido este miércoles en la localidad navarra de Pitillas, donde tres trabajadores han muerto al quedar atrapados en una de fosa. El accidente, que se produjo sobre las 12.15 horas en el paraje de El Salobrar, han vuelto a poner el foco en uno de los riesgos más graves del trabajo en el campo.
Pero ¿por qué una fosa de purines es tan peligrosa? La respuesta está en su interior. Los purines son una mezcla de heces y orina de animales que habitualmente se usa como fertilizante agrícola por su alto contenido en nutrientes. Su composición puede incluir también agua y restos de cama, como paja, según recoge el Real Decreto 1051/2022, de 27 de diciembre. El problema llega durante su almacenamiento. El depósito donde se almacenan puede convertirse en una trampa mortal. Y no es para menos.
La descomposición de estos residuos genera gases que pueden quedar en el interior de las fosas, sobre todo cuando la ventilación es insuficiente. Entre ellos se encuentran el sulfuro de hidrógeno, el metano, el dióxido de carbono y el amoníaco. Algunos son tóxicos y otros desplazan el oxígeno del aire, lo que convierte el ambiente en irrespirable. Así, la acumulación de estos gases pueden provocar una intoxicación, una pérdida de conocimiento e incluso la muerte en cuestión de segundos.
Un peligro que ni se ve ni se puede detectar a simple vista
Las fosas de purines se consideran espacios confinados. Según el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra, estos tienen aberturas limitadas de entrada y salida, así como una ventilación natural desfavorable. A eso se suma que no están diseñados para que los trabajadores permanezcan en su interior de forma continuada. Y es esa combinación la que hace que sean tan peligrosos. Los gases pueden alcanzar concentraciones elevadas en un espacio reducido y mal ventilado, sin que exista señal de alarma.
El trabajador puede entrar sin percibir el riesgo y quedar expuesto a una atmósfera mortal. Uno de los más peligrosos es el sulfuro de hidrógeno, que se produce durante la descomposición de la materia orgánica. Este compuesto puede provocar una intoxicación fulminante. Pero no solo eso. También puede paralizar el sentido del olfato en concentraciones altas, por lo que deja de percibirse su característico olor a huevo podrido.
El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra ha advertido que estar en una atmósfera con estos gases durante unos segundos puede ocasionar daños para la salud, pérdida de conocimiento e incluso la muerte. El riesgo no depende solo de cuánto tiempo se permanece en el interior, sino también de la concentración de los gases y de la ventilación.
El efecto dominó que multiplica las víctimas
A la peligrosidad de estos depósitos se suma otro fenómeno que explica por qué los accidentes en fosas de purines pueden acabar con varias víctimas: el llamado efecto rescate encadenado. Cuando una persona queda inconsciente en el interior de una fosa, quienes se encuentran cerca suelen intentar auxiliarla de inmediato. Sin embargo, si entran sin equipos de protección respiratoria adecuados, pueden quedar expuestos a la misma atmósfera tóxica y sufrir el mismo desenlace.
El riesgo de intoxicación y asfixia es uno de los principales peligros asociados a los espacios confinados. Por ello, antes de realizar cualquier intervención en su interior es necesario identificar y evaluar los riesgos, comprobar las condiciones de la atmósfera y adoptar las medidas de prevención y protección necesarias. El acceso debe realizarse únicamente cuando sea imprescindible y siguiendo un procedimiento de seguridad.
Esto incluye una ventilación adecuada, la medición de gases, el uso de equipos de protección respiratoria cuando corresponda y la presencia de personal preparado para actuar en caso de emergencia. Porque, aunque desde fuera una fosa de purines pueda parecer un depósito más de una explotación ganadera, su interior puede esconder una amenaza invisible. Y, al igual que ha ocurrido este miércoles en Pitillas, puede acabar con la vida de varios trabajadores en cuestión de segundos.
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