Tiene 34 años y descubrió cómo convertir botellas de gaseosa en material para impresoras 3D: recibió $14 millones
La historia de los emprendedores está llena de buenas ideas, pero detrás de todas ellas se oculta un esfuerzo enorme para llevarlas adelante. Tal es el caso del un hombre de 34 años que descubrió cómo convertir botellas de gaseosa en material para impresoras 3D y por ello recibió millones de pesos.
La historia la publicó el portal digital "Neuquén Informa", canal oficial de noticias del gobierno de esa provincia, en un artículo que tituló: "Del descarte al diseño: un emprendedor neuquino que recicla para producir".
Allí cuenta la historia de Francisco Martinenghi, de 34 años, quien llevó adelante el proyecto "Punto Verde Gráfico", para reutilizar botellas plásticas y transformarlas en filamento para impresoras 3D. Además, su emprendimiento experimenta sobre nuevas aplicaciones a partir de residuos electrónicos y plásticos reciclados.
$14 millones por emprender y cuidar el planeta
Martinenghi es diseñador gráfico, neuquino y, por sobre todo, emprendedor. Con su proyecto Punto Verde Gráfico logró unir creatividad, tecnología y conciencia ambiental en una propuesta innovadora que le valió una buena financiación.
Su idea fue reutilizar botellas plásticas y transformarlas en filamento para impresoras 3D. "Mi idea es brindar un servicio ecológico de una gráfica sustentable", afirmó a la provincia de Neuquén, de donde es oriundo.
El hombre, que se definió como "un emprendedor chiquito", con varios años de experiencia en el rubro gráfico, fue testigo directo del volumen de desechos que genera esa actividad, y contó que vio mucho residuo de vinilo, de plástico y de pintura, que "sentía que no podía ser que todo eso se tirara".
Impresoras 3D: un emprendedor transforma botellas en filamento. Foto: archivo Fue esa inquietud y malestar personal lo que lo llevó a comenzar el camino que lo terminó posicionando como un referente emergente del reciclaje aplicado a la producción. Sus primeros pasos en el proyecto Punto Verde Gráfico fue a pura experimentación y casi artesanal, al comenzar a modificar una impresora 3D y explorar materiales descartados.
Se dio cuenta de que podía utilizar materiales como lonas, gigantografías, retazos de vinilos y botellas. "Una cosa llevó a la otra, y la curiosidad me empujó a investigar cómo hacerlo, y qué tan sustentable podía ser", le explicó al portal del gobierno neuquino.
Con su idea, Martinenghi accedió al financiamiento del Programa "Impacta Neuquén", que forma parte de "Emplea Neuquén", promocionado por el ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano neuquino, y las empresas Pluspetrol Argentina y Empretec.
Filamento para impresoras 3D. Foto: archivo. Indicaron que más de 360 personas participaron del proceso, que incluyó instancias formativas en modelos de negocios sostenibles. De los 97 proyectos presentados, 25 accedieron a capacitación intensiva y certificación internacional avalada por Naciones Unidas.
Quedaron seleccionados 15 para recibir financiamiento de 14 millones de pesos a cada uno, totalizando una inversión de 210 millones destinada a fortalecer el ecosistema emprendedor de la provincia.
El proceso de reciclado: convertir botellas de gaseosa en material para impresoras 3D
El emprendedor contó que primero las botellas plásticas se convierten en filamento mediante un proceso manual de corte y extrusión. De una sola botella de gaseosa se obtienen más de once metros de filamento, suficientes para varias horas de impresión.
Detalló que con el plástico de una botella de 2 litros y cuarto, hace unos 11,5 metros de filamento, que -asegura- "rinde entre 6 o 7 horas de impresión 3D". Agregó que el color del filamento es el mismo de la botella: "No necesitamos tinturas ni agregar nada".
Según contó, tras el proceso nada se desperdicia y todo se usa: desde tapitas a tapitas otros restos gráficos, que también se transforman en telas y placas plásticas reutilizables.
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