Francia vive un "jueves negro": paro general indefinido y más de un millón de personas contra el alza del costo de vida
Francia en huelga general “reconducida” (indefinida) y en cólera contra el costo de vida. Un millón de personas se esperaban este jueves en las calles de todo el país para exigir una respuesta a la crisis social que el alza de los precios, la inflación alimentaria y petrolera y la guerra de Irán han generado. Un movimiento enorme, comparable a las marchas contra la guerra de Irak, está iniciándose en toda Francia y en París.
La manifestación en París comenzó en un ambiente de carnaval y con una orquesta de jóvenes que la encabezaba. Todo estaba en calma. El sistema de seguridad de la sindical CGT los encuadraba en la plaza de la República.
Un “jueves negro” para el gobierno, que esperaba serios disturbios de los anarquistas Black Blocs por la noche, según el anuncio del ministro del Interior, Laurent Nuñez. Un contexto en el que hay previstas 220 acciones en la vía pública por todo el territorio. Por la noche, la CGT votará con los sindicatos siguen o no con la huelga.
Unos 70.000 policías y gendarmes fueron desplegados para evitar que se repitan las escenas de caos del 17 de octubre. Un escenario de violencia y saqueos que el gobierno teme y por el que ruega a los sistemas de seguridad y orden con los que cuenta la CGT que contribuyan a prevenirlo.
Un muñeco de Macron en medio de la manifestación. Foto: APTodos por los reclamos salariales
A seis meses de las elecciones presidenciales y con la ultraderecha de Marine Le Pen encabezando los sondeos, por primera vez marcharon juntos la CGT, los sindicatos, los estudiantes, los empleados del Estado y todos los del sector privado para exigir al gobierno de Emmanuel Macron un “alza de salarios inmediata” ante la disparada brutal de los precios en Francia y una respuesta definitiva a los estudiantes, que han reducido los bloqueos de liceos.
La CGT y la CFDT exigen inmediatas subas de salarios, porcentaje de aumento del salario mínimo (SMIC) de 100 a 140 euros, alza de las jubilaciones y resolución de los problemas de los estudiantes y los jóvenes. Las empresas han iniciado esta mañana negociaciones de salarios en Francia.
Son dos mujeres las líderes de las centrales sindicales en Francia. Sophie Binet, secretaria general de la CGT, dijo desde la plaza de la República: “El mensaje de la calle al Gobierno y a la patronal es claro: nada nos detendrá”, declaró.
Sophie Binet lidera una marcha en París. Foto: ReutersExige, en particular, un aumento de “todos los salarios”, “medidas contra el encarecimiento de la vida”, así como recursos para los servicios públicos. “Nuestros hijos deben poder estudiar en buenas condiciones”, añade, reclamando “respuestas inmediatas”.
Tras Sophie Binet, la sindicalista Marylise Léon también tomó la palabra al margen de la concentración en París. Señaló haber recibido “muy buenas noticias sobre las movilizaciones en provincias esta mañana”.
“La idea es enviar un mensaje al gobierno. Necesitamos respuestas concretas para abordar las dificultades que tienen actualmente los trabajadores para llegar a fin de mes”, explica la secretaria general de la CFDT.
Para lograrlo, solicita, entre otras cosas, “un diálogo con los responsables políticos para saber si están decididos a aumentar el salario mínimo”. Al respecto, la CFDT reclama, en particular, “100 euros netos adicionales”.
La candidata presidencial Marine Le Pen, hasta ahora favorita en los sondeos, respondió a los pedidos sindicales, pero no estaba en la marcha. Desde la feria Euronaval en Villepinte, sostuvo que “nuestras empresas se encuentran en una situación demasiado frágil como para imponerles, de manera autoritaria, un aumento del 10 % en el salario mínimo”. Advirtió sobre posibles “oleadas de despidos” en aquellas empresas que “no tienen los medios” para afrontarlo.
“Hemos planteado otra propuesta a las empresas: si aumentan los salarios un 10 %, quedarán exentas de las cargas sociales correspondientes —y no solo en lo que respecta al salario mínimo—”, añade la candidata de la Reagrupación Nacional (RN) a las elecciones presidenciales.
El trayecto en disputa
El trayecto de la marcha fue muy discutido y llegó a la justicia. La CGT pedía marchar desde la plaza de la Bastilla a la plaza de la Concordia. Pero para el gobierno era demasiado riesgo: muy cerca del palacio del Elíseo, de los Campos Elíseos y de la embajada norteamericana.
Finalmente, otro camino fue aceptado: partir de la plaza de la República y avanzar sobre el boulevard Voltaire para llegar a la plaza de la Nación. fue autorizado entre las 2 de la tarde y las 7 de la tarde, hora francesa.
Los comerciantes se prepararon para la violencia cubriendo sus vidrieras con maderas, con miembros de seguridad y con cámaras. Pero algunos han elegido colocar mensajes a los saqueadores: “Tenemos la misma cólera. No nos roben”, en el boulevard Voltaire. No todas las aseguradoras obligatorias en Francia quieren pagar los destrozos después de una cuarta destrucción de sus negocios.
La manifestación en París comenzaron en un ambiente festivo. Obreros, docentes y estudiantes marchan todos juntos. Había políticos: el socialdemócrata Raphaël Glucksmann y el líder de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon.
Marie, de 31 años y trabajadora social, sostiene un cartel de cartón que dice: “Madre enfadada: la vida es demasiado cara”. Está “harta de tener que estar contando el dinero”.
“Mi canasta de la compra de 20 artículos se ha vuelto carísima. No tenemos nada para comer; eso me asusta. Termino comprando productos de mala calidad. Queremos una canasta de la compra más barata y gasolina más barata”, resume. “Este movimiento social da esperanza. Hacía mucho tiempo que no veíamos algo así. En Francia éramos demasiado pacifistas”, opina la joven, quien prefirió mantener el anonimato, al igual que la mayoría de las personas consultadas.
El riesgo de gran violencia
La movilización está marcada por “riesgos muy elevados” y “numerosos actos de violencia” —perpetrados por los Black Blocs de extrema izquierda contra las fuerzas del orden—, así como por previsibles daños a edificios públicos. Poco después de iniciada la marcha, había violencia en Lyon y en Toulouse.
Este es el escenario que más temen las autoridades del “acto IV” de este movimiento de indignación. Un liceo en Toulouse fue incendiado esta mañana por un “comando” que ingresó al edificio con la intención de quemarlo completamente. Lo salvaron en parte los bomberos, pero ha quedado inutilizado para dar clases.
El rector de la Academia de Toulouse, Karim Benmiloud, denunció el ataque “incalificable” y “extremadamente violento” que ha tenido como objetivo el instituto Marie-Louise Dissard Françoise, en Tournefeuille, esta mañana. Asimismo, elogió el “coraje” y la “templanza” de la directora, quien logró poner a los alumnos a salvo. Ha anunciado que pondrá a disposición de las autoridades las grabaciones de las cámaras de seguridad para dar con los autores de este “acto deliberado”.
“¡Atacar un instituto es atacar a la República y a nuestro país! ¡Es un escándalo, una vergüenza!”, arremetió Kamel Chibli, vicepresidente del Partido Socialista (PS) de la región de Occitania.
En Lyon la marcha era radical y caótica, con 800 Black Blocs a la cabeza y saqueadores con barras de hierro en la mano. Han quemado autos y se enfrentan con la policía. Un hombre que intentó evitar el incendio de los autos fue brutalmente apaleado por los Black Blocs.
Las prevenciones del Ministerio del Interior
Los analistas del Ministerio del Interior ya alertan de que “se prevé una participación masiva, acompañada de un alto riesgo de violencia. En muchas ciudades coincidirán violentos sin una motivación ideológica clara con miembros de la extrema izquierda radical y grupos ultraizquierdistas altamente organizados que buscan desestabilizar el Estado y cualquier forma de autoridad”.
Un auto en llamas en Lyon, este jueves. Foto: APEn la Place Beauvau —sede del Ministerio del Interior—, donde los estrategas quedaron conmocionados por el caos vivido el pasado 17 de octubre, se suceden las reuniones para evitar que la situación vuelva a descontrolarse.
“De ninguna manera podemos permitir que se repita el saqueo del país: con un millar de policías y gendarmes heridos, miles de comercios asaltados y edificios destruidos —como el ayuntamiento de Limoges, que fue pasto de las llamas—”, admitió un prefecto.
La nueva jornada nacional de acción de este jueves promete congregar a una multitud. Los organizadores creen que llegará en todo el país a un millón de personas.
El ministro del Interior habló del riesgo de que podría haber “grupos de riesgo procedentes de los barrios periféricos”. En otras palabras, “alborotadores y saqueadores” —por utilizar la expresión empleada el martes por Laurent Nuñez ante los diputados—, propensos a aprovechar el gran caos para “hacer las compras” en los comercios de los centros urbanos. Las autoridades temen, además, la formación de “marchas no autorizadas” que podrían dirigirse hacia edificios públicos.
“Las marchas deberán estar fuertemente custodiadas por los organizadores, a quienes no les interesa en absoluto que sus reivindicaciones queden diluidas por la violencia”, señala un analista.
La fisonomía de las marchas
Una fuente bien informada confirma que “la fisonomía de las marchas y de los dispositivos de seguridad será determinante para que pasen a la acción”.
Los servicios de inteligencia han descrito con precisión la mecánica del caos, impulsada por “agitadores que observan el desarrollo de las movilizaciones, así como la magnitud de la multitud presente, para evaluar sus posibilidades de actuar”.
Estos artífices del desorden, sumamente oportunistas —según la misma fuente—, toman sus decisiones “el mismo día, a medida que pasan las horas y según el ambiente que se respire; esto hace que tanto su presencia como el tono de las movilizaciones sean difíciles de predecir”.
“Aunque hemos atravesado un periodo de gran incertidumbre —en parte debido a que Emmanuel Macron nos pedía mostrar empatía, mientras nuestros compañeros recibían ataques durante los bloqueos—, las instrucciones dadas por el ministro Laurent Nuñez son ahora claras: realizamos detenciones y vamos directamente al choque contra los alborotadores”, anunció un jefe de servicio operativo.
En un comunicado enviado el martes a los prefectos, el ministro del Interior ha solicitado el despliegue de un “dispositivo operativo robusto, que deberá ser potente, reactivo y ágil”.
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