Reseña de Klara y el Sol: Jenna Ortega salva una película con varios tropiezos
La adaptación cinematográfica de la novela Klara y el Sol, dirigida por Taika Waititi y coescrita junto a Dahvi Waller, se queda dentro de una medianía a lo que anteriormente nos ha enseñado el director.
Aunque Klara y el Sol se queda lejos de ser lo mejor del director, esto es en gran parte gracias a la actuación sumamente carismática de Jenna Ortega.
Aquí tienes nuestra reseña de 5 puntos:
- Klara y el Sol tiene una premisa de ciencia ficción interesante
- Klara y el Sol apuesta más por la fábula que por la crudeza del material original
- Jenna Ortega sostiene todo lo que hay alrededor de Klara y el Sol
- Klara y el Sol apuesta por una estética alejada de lo tradicional del género
- Klara y el Sol busca ser tan optimista que en algunos casos es ingenua
Klara y el Sol tiene una premisa de ciencia ficción interesante
Klara y el Sol tiene una premisa de ciencia ficción interesante, pues se enclava en un mundo distópico pero sin hacer hincapié del todo en el mismo.
La trama presenta a Klara, una “Amiga Artificial” descontinuada que ve su última oportunidad de utilidad al ser adquirida por Josie, una joven que vive en el campo, que sufre de una enfermedad de alta mortalidad.

Así, la joven robótica, como si fuera una niña que apenas está conociendo el mundo, se empieza a relacionar con los humanos y todo lo que estos implican, al mismo tiempo que ve en el Sol una especie de deidad que lo puede todo.
Con esto, la película trata de responder a la pregunta clásica de “¿qué es lo que nos hace humanos?“, así como los límites de la tecnología y que esta no necesariamente es buena o mala, todo depende de su uso.
Klara y el Sol apuesta más por la fábula que por la crudeza del material original
Klara y el Sol apuesta más por la fábula que por la crudeza del material original, ya que es una adaptación del texto de Kazuo Ishiguro, la cual es más oscura en su desarrollo.
Fiel a su costumbre, Taika Waititi no busca dar una muestra seria o gris del relato, el director desata su clásica excentricidad, sentimentalismo e humor “infantil” que llegan a subvertir los mensajes sobre la tecnología, el amor y la pérdida.
Haciendo de todo el relato más una fábula o un cuento que una reflexión puntual sobre la condición humana, siendo bastante suave incluso en los pasajes más densos del filme.
Si bien esto no es malo per se, pues se trata de una interpretación más optimista, sí puede molestar a más de un purista del material original.

Jenna Ortega sostiene todo lo que hay alrededor de Klara y el Sol
Si bien la película puede tener fallos en su guion y tono, Jena Ortega sostiene todo lo que hay alrededor de Klara y el Sol, es gracias a su actuación y carisma que el filme no se cae por completo.
La actriz de 24 años dota de calidez y alma a la figura autómata mediante un trabajo corporal que equilibra la curiosidad genuina y la ignorancia de su sistema.
Además, demuestra que la joven puede hacer papeles más allá de la clásica “chica gótica de terror” en la que había sido encasillada desde hace varios años en distintos proyectos, mostrando toda su capacidad histriónica.
Es de destacar sobre todo por la nula química que tiene con Mia Tharia, quien interpreta a Josie y parece estar en automático al momento de decir sus diálogos, siendo sumamente olvidable.
Esto demuestra que Jenna Ortega puede cargar muy bien con una película, incluso si no tiene ayuda del guion o la actuación del resto del elenco.

Klara y el Sol apuesta por una estética alejada de lo tradicional del género
En el apartado visual, Klara y el Sol apuesta por una estética alejada de lo tradicional del género, con escenarios luminosos y una buena paleta de colores; contrario al gris común del cyberpunk y la ciencia ficción dura.
Presentando los entornos rurales donde transcurre la trama de manera idílica, contrastando con la suciedad de las ciudades, así como de los habitantes de esta.
Además de que sirve de contrapunto para el drama que vive la robot, donde ve cómo su amiga se va desgastando poco a poco, a pesar de estar rodeada de un ambiente perfecto y “lleno de Sol”.
Por otra parte, es de resaltar la creatividad para presentar el punto de vista de Klara, donde su nula comprensión del mundo se traduce en ver todo su entorno con pixeles, caídas de cuadros por segundo y bugs.

Klara y el Sol busca ser tan optimista que en algunos casos es ingenua
Hay que señalar que Klara y el Sol busca ser tan optimista que en algunos casos es ingenua; como ya mencionamos, Taika Waititi no quiere que esto sea una exposición seria y oscura.
Aunque ya ha hecho esto con temas delicados como en Jojo Rabbit, en dicha obra no escondía los horrores de la Segunda Guerra Mundial; si bien los exageraba y llevaba al absurdo, ahí estaban.
Aquí se deja llevar por su sentimentalismo, donde a pesar de lo delicado de la temática, todo al final tiene solución y si dejar que algunos de sus personajes se desarrollen, e incluso eliminándolos de manera artera.
Pues abre tantas tramas, que al final no acaba de cerrar bien ninguna, algo que se nota bastante en el último acto que resulta apresurado.

¿Vale la pena Klara y el Sol?
La adaptación de Klara y el Sol se presenta como una obra divisiva en sí misma, que oscila entre la expresividad de su actriz principal y las fragilidades de su planteamiento dramático.
Si bien la actuación de Jenna Ortega en Klara y el Sol transmite autenticidad e inocencia, la dirección de Taika Waititi no logra armonizar el humor liviano con la melancolía filosófica que hay detrás del relato.
El resultado es un largometraje de cuidada factura visual pero ritmo desigual, cuyo atractivo radica en las interrogantes que plantea sobre el afecto y la tecnología en la sociedad contemporánea.
Pero que no llega a abordar realmente esos temas a detalle, quedando más como un cueto de hadas bastante positivo y agradable; pero que puede molestas si buscas algo mas serio y bien planteado.
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