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Una tumba de Siberia revela el uso del cannabis en rituales hace casi 3.000 años
El cannabis, una de las plantas psicoactivas más utilizadas en el mundo, ha acompañado a ser humano durante miles de años por sus aplicaciones medicinales, recreativas y rituales. Sin embargo, los orígenes de su uso, especialmente como droga para alterar el estado de conciencia, siguen siendo poco conocidos. Aunque la planta ya se cultivaba en Asia Oriental hace unos 6.000 años, al principio probablemente por sus semillas ricas en aceite, hallazgos arqueológicos como los de las tumbas chinas de Yanghai y Jirzankal, donde se encontraron restos vegetales machacados o carbonizados, sugieren que el uso por sus efectos psicoactivos se remonta a hace al menos 2.500 años. Pero los hallazgos no demuestran necesariamente que esos individuos fumaran para alterar su estado de conciencia, ya que podrían haber empleado el cannabis como ofrenda funeraria, remedio medicinal, incienso o fibra para fabricar tejidos. Este jueves, un equipo internacional ha presentado en la revista ' Science ' la evidencia directa más antigua del consumo de cannabis por sus efectos psicoactivos, hace 2.800 años en el túmulo funerario de Tunnug 1, vinculada a la cultura escita, en el valle de Uyuk, al sur de Siberia. Allí se recuperaron más de 1.400 semillas de la planta, pero el descubrimiento más revelador fue la identificación de compuestos químicos relacionados con el cannabis en el cabello de personas enterradas en el lugar. Una prueba que apunta a que estuvieron expuestas a la droga.La datación por radiocarbono indicó que las semillas fueron depositadas en torno a la primera década del siglo VIII antes de Cristo, aproximadamente entre 803 y 768 a. C., coincidiendo con la construcción del sitio funerario. Por su morfología y pequeño tamaño, los investigadores llegaron a la conclusión de que eran semillas de variedades silvestres de cannabis. Algunas de esas poblaciones podrían haber producido naturalmente cantidades relativamente elevadas de compuestos psicoactivos.Además, los investigadores analizaron muestras de cabello humano procedentes de la tumba e identificaron cannabinol, un compuesto producido por la oxidación del THC (el principal compuesto psicoactivo del cannabis), junto con señales químicas más débiles del propio THC. En el centro del túmulo funerario había seis individuos, pero las circunstancias de las tumbas dificultaron identificar a quién pertenecía el cabello.Los autores creen que la droga era utilizada en prácticas chamánicas, quizás para sedar a individuos que iban a ser sacrificadosEste hallazgo es una prueba fundamental porque, a diferencia de la sangre, que refleja una exposición relativamente reciente, el pelo puede conservar señales químicas durante periodos más prolongados. Los autores reconocen que no se puede descartar completamente la exposición pasiva al humo o el contacto con otras personas consumidoras, pero creen que sus descubrimientos respaldan la idea de que estos antiguos pobladores usaban el cannabis por sus efectos psicoactivos en prácticas culturales y ceremoniales.En concreto, lo relacionan con una tradición ritual de las poblaciones escitas y otros grupos de Asia Central. Un relato de Heródoto (siglo V a. C.) describe una práctica de los escitas consistente en utilizar cannabis quemado e inhalar sus vapores en un espacio cerrado. El descubrimiento de Tunnug 1 es anterior a ese relato en varios siglos.Una trenza de cabello humano preservado. Frozen Corpses Golden Treasures, T.Wallace & G. CaspariEn el túmulo funerario aparecerion 1.400 semillas de una variedad silvestre con alto contenido de sustancias psicoactivas«Sin duda, se trata de una afortunada coincidencia», afirma a ABC sobre el hallazgo del cabello Gino Caspari, del Instituto Max Planck de Geoantropología, en Jena (Alemania), y autor principal del estudio. «Por supuesto, conocíamos los escritos de Heródoto, quien describe cómo los habitantes de las estepas consumían sustancias que alteraban la mente o el estado de ánimo. Pero cuando comenzamos a excavar el túmulo funerario en Siberia, jamás hubiéramos imaginado encontrar pruebas tan contundentes», explica.Sentido trascendenteAunque no se pueda distinguir entre el uso activo y pasivo del cannabis, «en ambos casos alguien lo quemó, por lo que había una intención detrás y, sin duda, tuvo un efecto psicoactivo», subraya el investigador. A su juicio, estas poblaciones conocían bien los efectos de la planta, ya que la variedad silvestre que utilizaron tiene altos niveles de THC. Con todo, no es posible estimar su potencia psicoactiva solo por la cantidad de compuestos encontrados en el cabello o en las semillas. «La potencia también depende mucho de las condiciones en las que crece la planta, y no solo de su genética», apostilla.Investigadores abren la cámara funeraria central. Frozen Corpses Golden Treasures, T.Wallace & G. CaspariSegún Caspari, el uso del cannabis por estas poblaciones pudo estar relacionado con «prácticas chamánicas»: «Contamos con evidencia preliminar de sacrificios humanos en el túmulo funerario. Es posible que sedar a las víctimas tuviera sus ventajas, pero esto es solo una suposición. No podemos probarlo», dice.«Sin duda —continúa—, (el cannabis) estaba arraigado en un profundo contexto ritual y cultural, no en el uso recreativo casual que solemos ver hoy en día. Pero, al fin y al cabo, se trata de sociedades prehistóricas y no sabemos con exactitud qué pensaban esas personas sobre su consumo».Dado que en esta cultura se incluían muchos objetos importantes de la vida cotidiana en los entierros, «podemos suponer que el cannabis se consideraba algo importante, con un uso y significado que trascendía la tumba misma».
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