El riesgo país supera los 900 puntos: los factores externos e internos que impulsan al indicador al nivel más alto del año
El riesgo país se encuentra este jueves en los 927 puntos básicos, el valor más alto del año. En los primeros días de noviembre se aceleró la tendencia alcista que viene teniendo el indicador elaborado por JP Morgan en los últimos meses, principalmente durante octubre. Eso llevó a que hoy se encuentre en niveles que no registra desde octubre de 2025, cuando se ubicaba por encima de los 1000 puntos en la previa de las elecciones legislativas.
El riesgo país mide la diferencia entre lo que pagan los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los del resto de los países. Sirve como parámetro para saber si un país podrá pagar su deuda o no. Cuanto más alto, mayor es el precio que el mercado le pone a los títulos soberanos.
Para Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, el movimiento de hoy tiene un “disparador principalmente externo”. Wall Street atraviesa una “fuerte venta de activos de riesgo” (sell off en inglés): el Nasdaq cae 5%, el S&P 500, 3%, y el índice de volatilidad VIX saltó desde la zona de 17 hasta aproximadamente 27,5 puntos.
“El epicentro está en las empresas vinculadas con inteligencia artificial, ante las dudas sobre si los enormes niveles de inversión podrán traducirse en resultados que justifiquen sus valuaciones”, explicó.
“Ese deterioro internacional golpea con mayor intensidad a la Argentina”, observó el analista. La reacción negativa es mayor que en el resto del mundo ante un mal clima financiero internacional porque una caída generalizada hace que los títulos argentinos en dólares pierdan valor rápidamente (entre 2% y 3%), lo que a su vez eleva el riesgo país. “No aparece una noticia local puntual que explique por sí sola semejante salto: la caída de los bonos eleva mecánicamente la tasa exigida y amplía el diferencial frente a los títulos estadounidenses”, puntualizó.
Las dudas sobre el sostenimiento del programa económico y la incertidumbre electoral pesan sobre el precio de los bonos. “Por eso, cuando aumenta bruscamente la aversión global al riesgo, los activos argentinos sobrerreaccionan”, determinó Camusso.
Sin embargo, el indicador también experimentó un aumento cuando el clima global era mejor. Los mercados internacionales recibieron la victoria demócrata en los comicios estadounidenses como una noticia positiva, pero el riesgo país argentino superó los 850 puntos ayer, para luego pasar los 900 hoy.
Si bien el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el resultado de las elecciones en EE.UU. no modificaría sustancialmente la relación de Argentina con ese país, los especialistas advierten que este nuevo escenario podría afectar el respaldo que ofrece la administración republicana al gobierno argentino.
Andrés Reschini, titular de F2 Soluciones Financieras, señaló que se profundizaron las dudas sobre los lineamientos políticos que regirán luego de 2027 a partir del triunfo de Lula en Brasil y también con la derrota de Trump. Esto configura un panorama muy distinto en caso de que Milei sea reelegido o no el año que viene.
“No hay desde el plano interno demasiados argumentos que puedan disipar esas dudas, de momento”, agregó, y remarcó que ni siquiera alguna mejora incipiente en la mora y en el crédito “son suficientes para cambiar el humor del mercado”.
En esa línea, analistas de PPI evaluaron que “buena parte de la explicación está puertas adentro”, incluso si las elecciones en Brasil y las legislativas estadounidenses sumaron volatilidad. Detallaron que el deterioro de la deuda argentina comenzó a mediados de julio, mucho antes de estos resultados. Vale recordar que en esa época el indicador había alcanzado su valor más bajo en la gestión de Javier Milei, cuando tocó los 402 puntos el 10 de julio. Desde entonces, tuvo un avance de 525 unidades.
“En el fondo, las elecciones de 2027 y la continuidad del programa económico ganan cada vez más protagonismo en las valuaciones. El mercado empieza a mirar más allá de la coyuntura y a poner en precio de forma implícita las dudas sobre el respaldo político para sostener el rumbo actual. Así, aun en jornadas favorables para la deuda emergente, la incertidumbre local limita la recuperación de los Globales y mantiene al riesgo país bajo presión”, agregaron.
Eric Ritondale, economista jefe de Puente, puso el foco en la presión que ponen las elecciones sobre los activos locales. “La ampliación de los spreads soberanos observada en los últimos meses no parece responder a un deterioro en los fundamentos macroeconómicos”, señaló.
Para el analista, “no se han registrado cambios estructurales que justifiquen la dinámica reciente”. Más allá de datos de actividad económica algo más débiles de lo previsto, el Banco Central (BCRA) mantiene un sendero de compras de reservas y las cuentas fiscales sostienen el equilibrio.
“Las valuaciones comienzan a incorporar riesgo político y electoral de cara a las elecciones presidenciales de 2027”, determinó. Ahí pesan los interrogantes sobre la conformación de la oposición, el grado de polarización de la contienda y el nivel de continuidad que en definitiva tendrá el actual programa económico.
“Hacia los próximos meses, los rendimientos soberanos seguirán condicionados por este ciclo de cautela política, donde la estabilidad cambiaria y la compra de reservas permiten un anclaje, aunque por sí mismas lucen insuficientes para habilitar una compresión sostenida sin un horizonte de mayor certidumbre institucional”, concluyó Ritondale.
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