La primera mujer musulmana en ganar el Nobel de la Paz visitó Buenos Aires y dejó una advertencia sobre la desigualdad
La primera mujer iraní y musulmana en recibir el Premio Nobel de la Paz estuvo de visita en Buenos Aires y dejó un mensaje sobre la importancia de defender la democracia, garantizar la igualdad de derechos y promover la participación de los jóvenes en la vida política. Shirin Ebadi, la abogada iraní distinguida en 2003 por su lucha en defensa de los derechos humanos, cumplió una intensa agenda de tres días en la Ciudad, durante la cual fue recibida por las máximas autoridades de los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo porteños.
Entre el 2 y el 4 de noviembre, Ebadi participó de encuentros con magistrados, legisladores y funcionarios, visitó el Centro de Justicia de la Mujer y conversó con estudiantes secundarios. También fue declarada Huésped de Honor de la Ciudad y mantuvo una reunión con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, en el Teatro Colón.
Pero más allá de los reconocimientos protocolares, la visita estuvo atravesada por las reflexiones de una mujer que conoce de primera mano las consecuencias de la persecución política y la vulneración de derechos.
“En el papel, las leyes sostienen que todos somos iguales; sin embargo, en la práctica, hay obstáculos claros. ¿A quién le cabe la responsabilidad para remover estos obstáculos? A los gobiernos. Las sociedades se rompen cuando una parte de la población no goza de los mismos derechos”, advirtió durante la Jornada de Justicia y Género, organizada por el Consejo de la Magistratura porteño en el Salón Dorado de la Legislatura.
Su historia personal está marcada por la lucha contra las restricciones impuestas a las mujeres en Irán. En 1975 se convirtió en la primera mujer en presidir un tribunal municipal de Teherán, pero cuatro años después, con la Revolución Islámica de 1979, fue destituida de su cargo y relegada a tareas administrativas.
Lejos de abandonar su compromiso con la Justicia, solicitó una licencia y comenzó a ejercer como abogada. Desde 1992 se dedicó a defender a víctimas de abusos y persecuciones del régimen iraní, una tarea que le valió el Premio Nobel de la Paz en 2003.
Sin embargo, el reconocimiento internacional no puso fin a las represalias. En 2009, el gobierno iraní confiscó sus bienes y, ante las amenazas recibidas, Ebadi debió exiliarse. Desde entonces reside en Londres, desde donde continúa su actividad en defensa de los derechos humanos, especialmente de mujeres, niñas y niños.
Durante su paso por Buenos Aires, una de las actividades que más destacó fue la visita al Centro de Justicia de la Mujer, donde pudo conocer las políticas y mecanismos de asistencia destinados a quienes sufren situaciones de violencia.
“En mi corta estadía aquí he aprendido mucho del intercambio que mantuve con representantes del Poder Judicial y me ha encantado visitar el Centro de Justicia de la Mujer: pude comprobar cómo y de qué manera las leyes se traducen en acciones desde el momento en que una mujer llega en busca de ayuda, y cómo recibe el apoyo y la orientación necesaria para sentirse protegida”, señaló.
La visita fue impulsada por la Cámara de Casación y Apelaciones en lo Penal, Penal Juvenil, Contravenciones y Faltas de la Ciudad, presidida por el juez Javier Buján, junto con el Instituto de Investigación y Educación Económica y la Fundación Civitas et Lex.
En ese marco, Ebadi mantuvo un encuentro con los integrantes del Tribunal Superior de Justicia porteño, encabezado por Inés Weinberg de Roca, y compartió un desayuno de trabajo con Adolfo Pérez Esquivel, también distinguido con el Premio Nobel de la Paz.
“La presencia de la Dra. Ebadi en nuestra ciudad trasciende la capacitación académica de magistrados y funcionarios del Poder Judicial: constituye el testimonio vivo de una magistrada que, frente a la peor adversidad, mantuvo inquebrantables sus ideales en defensa de los sectores más vulnerables y la vigencia del derecho”, destacó Buján.
En la Jornada de Justicia y Género participaron, entre otros, el ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia; la defensora del Pueblo, María Rosa Muiños; la asesora general tutelar, Carolina Stanley; la presidenta del Consejo de la Magistratura, Karina Leguizamón, y la jueza del Tribunal Superior de Justicia Marcela De Langhe.
Un mensaje especial para los jóvenes
Uno de los momentos destacados de la visita se produjo durante un encuentro con estudiantes de colegios secundarios, cadetes de las fuerzas de Seguridad, Bomberos y del Servicio Penitenciario de la Ciudad, realizado en el auditorio del Mercado Central.
La actividad fue incorporada a la agenda por pedido de la propia Ebadi, interesada en mantener un intercambio directo con las nuevas generaciones.
“Es importante que ustedes, los jóvenes, se reconcilien con la política, aunque a veces no estén de acuerdo con los políticos. Vayan a votar, no se queden en sus casas, voten al candidato que les parezca más cercano y, una vez que lo hagan, sigan su gestión”, les recomendó.
También insistió en la necesidad de conocer los derechos desde la escuela: “En la escuela exijan que se les enseñe sus derechos; si no los conocen, difícilmente podrán reclamar si se los vulnera”.
La abogada iraní reiteró durante sus encuentros que “la democracia se defiende todos los días, pensando, participando y ejerciendo la palabra”, una consigna que atravesó sus intervenciones ante magistrados, legisladores y estudiantes.
Como cierre de su visita a la Argentina, Ebadi recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Laica Presidente Domingo Faustino Sarmiento. En la misma ceremonia fueron distinguidos el presidente de la Miami International University, Federico Testi, y el rector de la Universidad de Milán, Giovanni Neri.
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