El fin de LIV Golf: la liga de los petrodólares que quiso revolucionar el golf y desaparece tras perder más de 5.000 millones de dólares
La LIV Golf, que nació en 2022 financiada por los petrodólares del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita, ya es historia. Tras perder el financiamiento saudí en abril y declararse en bancarrota en septiembre, el circuito alternativo apostaba a reinventarse para 2027 como la LIV 2.0, con sponsors privados, premios bastante menos jugosos y un nuevo formato. Pero ese proyecto se derrumbó luego de sufrir una sangría de grandes estrellas en los últimos meses y la salida de su principal nuevo inversor. Y, este jueves, un abogado de la organización informó al Tribunal de Quiebras de Nueva Jersey que las operaciones de liquidación de la estructura que lidera Scott O'Neil comenzarán el próximo lunes. Lo que significa que la temporada 2026, que cerró con un torneo en agosto en Indianápolis, será el último de la historia de la liga disruptiva, que provocó un terremoto en el status quo del golf mundial.
"Los deudores no están avanzando actualmente con el plan LIV 2.0. En cambio, están pasando a un cierre de operaciones orientado a maximizar el valor de su negocio. Creemos que el desmantelamiento es el mejor camino", explicó Matthew Williams, uno de los abogados de la organización.
La liga fue fundada en 2022 con una inversión de más de 2.000 millones de dólares del PIF, como parte de las estrategias del gobierno saudí para agrandar la influencia global de su nación y diversificar su economía, liberándola de su "adicción al petróleo".
Con el ex golfista Greg Norman como comisionado y una bolsa de premios inicial de 255 millones de dólares, además de bonificaciones anuales para cada jugador, la nueva competencia se robó a muchas estrellas del PGA Tour y el circuito europeo con cheques millonarios y un calendario menos apretado.
Norman fue el primer comisionado de la LIV. Foto Jon Ferrey/LIV Golf via APEntre los "desertores" estaban los estadounidenses Phil Mickelson, Dustin Johnson, Bubba Watson y Brooks Koepka; el sudafricano Charl Schwartzel; los ingleses Ian Poulter y Lee Westwood; y los españoles Sergio García y Jon Rahm, que firmó en 2023 un contrato por unos 500 millones de dólares, una cifra que nunca se confirmó oficialmente.
Tan fuerte fue el golpe que le propinó la LIV a la PGA, que tras dos años de disputas y cortocircuitos, la asociación estadounidense y la que rige el golf europeo terminaron aceptando la nueva realidad y las tres partes firmaron en junio de 2023 un "acuerdo histórico" para "unificar el juego del golf a nivel global" a partir de 2024 y unir las diversas actividades comerciales bajo un mismo propietario. Hubo reuniones, negociaciones y hasta un anuncio de que la alianza estaba casi cerrada, pero la fusión nunca llegó.
La LIV acumuló pérdidas por más de 5.000 millones de dólares en sus cuatro temporadas. Pero en abril, poco después del inicio de la guerra de Irán, el PIF cambió su estrategia de inversión y anunció que dejaría de financiarla después de la temporada 2026. Fue el principio del fin.
Tres meses después, el Asian Tour, que recibió un impulso financiero de LIV para una Serie Internacional y se transformó en su aliado estratégico, decidió renovar una alianza con el PGA Tour y el DP World Tour (tour europeo).
Norman y Rahm, el gran fichaje de la LIV en 2023 y el último en pegar el portazo en este 2026. Foto Scott Taetsch/LIV Golf via APY mientras la liga árabe intentaba salir de la bancarrota, presentada el 8 de septiembre en el tribunal de Estados Unidos, el circuito europeo lanzó un ultimátum contundente al decir que cualquier jugador que firmara con LIV 2.0 no podría solicitar la membresía a su propio tour, por lo que no serían elegible para la Ryder Cup, una de las competencias más prestigiosas del golf mundial, en la que se enfrentan el equipo de Estados Unidos y el de Europa.
"Tenemos que proteger al circuito frente a una entidad que gastó, según se nos dice, más de 7.000 millones de dólares, y que tenía como uno de sus objetivos 'destruir el DP World Tour'", explicó Guy Kinnings, director ejecutivo del circuito europeo de ese tour.
Entonces apareció BC Partners Credit, una firma de capitales radicada en Londres que estaba dispuesta a poner cerca de 300 millones sobre la mesa, con la condición que de la LIV lograra retener una masa crítica de jugadores -unos 30, según trascendió- para que la renovada competición fuera viable.
Parecía que la organización había encontrado su salvavidas. Pero cuando comenzaba a proyectar su nueva versión -una temporada con 10 torneos, con foco en equipos nacionales, la participación accionaria de los jugadores y premios en dinero que apenas superaban la mitad de las bolsas de 2022-, sus estrellas empezaron a darle la espalda.
Bryson DeChambeau fue el único nombre de peso que respaldó el nuevo proyecto. Foto LIV Golf via APSe bajaron Patrick Reed, Koepka, García, Tyrrell Hatton, Graeme McDowell, Louis Oosthuizen, David Puig, Tom McKibbin, Westwood y Rahm. La salida del español, exnúmero uno del mundo y ganador del US Open de 2021 y el Masters de Augusta de 2023, le dolió mucho a la LIV. Porque el nacido en Barrika se había transformado en su rostro más visible y exitoso, ya que se consagró campeón de la liga en las tres temporadas en las que compitió.
"Fue una experiencia maravillosa. Pero no estaba entusiasmado con los cambios que estaban haciendo y simplemente no estaba dispuesto a seguir ese camino. Parecía que se estaba alejando del golf en equipo y de algunas de las cosas que hacían de LIV. Simplemente se convirtió en algo más parecido a un tour regular. Para ser honesto, nunca fue realmente mucho a considerar", reflexionó Rahm poco después de oficializar su renuncia, en octubre.
El único nombre de peso que le dio el sí a la LIV 2.0 fue el estadounidense Bryson DeChambeau, dos veces campeón del Abierto de Estados Unidos. Pero eso no alcanzó y el proyecto comenzó a desmoronarse.
El miércoles, el diario Financial Times informó que BC Partners Credit estaba descartando los planes de financiar el nuevo circuito porque no había conseguido suficiente apoyo de los jugadores. Y este jueves, la misma organización se presentó ante el tribunal de Nueva Jersey para confirmar que empezará a liquidar sus activos.
Así, la liga que nació con el objetivo de revolucionar este deporte con una propuesta más desestructurada y diferente a las de los tours tradicionales, desaparecerá luego de apenas cuatro años de vida. Y las cosas podrán volver a la normalidad en el mundo del golf.
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