La AFA presentó la copa para el campeón de la tabla anual y Tapia defendió el título que creó en 2025
En 2025 nadie sabía que se jugaba por un trofeo. No hubo expectativa, conferencia de presentación ni premiación en la cancha. Cuando Rosario Central se aseguró el primer puesto en la tabla anual, a vencer por 3-1 a Instituto en Córdoba, a falta de dos fechas para el final del Clausura, todavía no existía un título para premiar al mejor equipo del año. La AFA todavía no había creado esa copa, que se entregó una vez terminada la temporada, en una decisión que desató polémica y marcó un quiebre en la relación de varios clubes con la conducción del fútbol argentino.
Esta vez, la AFA decidió darle otro marco a la definición y montar una presentación como la de cualquier otra definición. La Liga Profesional de Fútbol organizó una conferencia de prensa con la participación de un jugador, el entrenador y el presidente de cada uno de los tres clubes que pelean por la corona, Boca Juniors, Argentinos Juniors y Rosario Central; presentó la nueva copa y explicó cómo será la entrega, con una particularidad: habrá un solo trofeo, pero el campeón se definirá entre dos distritos.
El encuentro reunió a los representantes de los tres clubes que todavía pueden consagrarse. Boca llegó con Leandro Paredes, Rodolfo Arruabarrena y Juan Román Riquelme; Argentinos, con Nicolás Oroz, Nicolás Diez y Cristian Malaspina, y Rosario Central participó por video, con Ignacio Ovando y Jorge Almirón (se ausentó el presidente Gonzalo Belloso, por motivos personales). La cita giró alrededor de los partidos de este sábado a las 17.30, pero le permitió a Claudio Tapia defender el título que impulsó en 2025. En poco más de cuatro minutos de discurso, ‘Chiqui’ celebró la “competitividad del fútbol argentino”, destacó que cinco equipos llegaron a la penúltima fecha con chances de ser campeones y pidió “disfrutar el momento”. También aprovechó para responder a quienes cuestionaron la creación del trofeo: “Quizás el año pasado algunos lo discutían un poquito, pero las cosas a veces cambian, ¿no? Y estamos muy felices de vivir esto”. Eso sí, después de un fin de semana marcado por las polémicas arbitrales, no hubo lugar para las preguntas de los periodistas cuando tomaron la palabra Tapia, Riquelme y Malaspina.
La última fecha estaba programada de otra manera, pero la visita del papa León XIV y el hecho de que tres equipos llegan con chances de ser el campeón obligaron a la AFA a modificar el calendario y unificar los horarios. Boca recibirá a Defensa y Justicia; Argentinos, a Huracán, y Rosario Central, a Estudiantes, de Río Cuarto. El club xeneize y el de La Paternal están en lo más alto, con 60 puntos y mayor diferencia de goles para Boca (+22, contra +12), y Central, dos unidades por detrás (+16).
El problema es que hay tres campeones posibles y solo dos trofeos disponibles: el original y uno de repuesto. En un momento se evaluó la posibilidad de mandar a fabricar una tercera copa, pero los tiempos no alcanzaban. Por eso, Tapia seguirá los tres partidos desde las oficinas de la Liga, en Puerto Madero, y una vez que se conozca al campeón viajará a la cancha correspondiente para entregar la copa. En los tres estadios estará todo preparado para la entrega, pero la ceremonia no comenzará hasta que llegue el presidente de la AFA. Incluso si el campeón es Rosario Central, que deberá esperar alrededor de dos horas entre el vuelo a Rosario y el traslado hasta Arroyito.
El trofeo que recibirá el ganador de la temporada será distinto al que Ángel Di María, Gonzalo Belloso y otros dirigentes exhibieron el año pasado dentro de una combi, en una foto que se volvió famosa. Aquella copa, fabricada contrarreloj y con un diseño que recordaba al de la Sudamericana, quedará apenas como un recuerdo de aquella improvisación. La nueva pesa 11,3 kilos y tiene una forma similar a la de la Champions League, sin las características “orejas” (asas).
Durante la charla no faltaron las frases de ocasión. Paredes destacó que Boca depende de sí, valoró a Defensa y Justicia como un “rival que juega muy bien”, resaltó la inteligencia del plantel y elogió el trabajo de Arruabarrena. Oroz y Ovando coincidieron en destacar la regularidad de los tres equipos y opinaron que quien se quede con la copa será un justo campeón. Almirón confirmó que Di María no jugará por una molestia y que lo reservarán para los playoffs. Nicolás Diez consideró que se trata de “un trofeo muy importante, más allá de no haber jugado todos contra todos”, y el Vasco anheló dejar atrás la mochila de los tres años y medio sin conquistas boquenses y concentrarse en lo que viene.
Solo Malaspina, secretario general de la AFA y de la Liga Profesional, se mostró en sintonía con Tapia. “Hay que destacar la competitividad del torneo y agradecerle al presidente por la liga que tenemos”, afirmó, antes de cerrar con una frase que pareció dirigida a River, muy crítico de los últimos arbitrajes: “Va a ganar el mejor, en la cancha y jugando al fútbol”.
Riquelme, fiel a su estilo, evitó las polémicas y se centró exclusivamente en el fútbol. Felicitó a Independiente Rivadavia, Vélez e Instituto por sus campañas, recordó su cariño a Argentinos y destacó el esfuerzo de los jugadores, que, según contó, “se lesionan y a los cinco días quieren volver a jugar”.
La copa ahora tiene otro marco. Tres equipos, estadios llenos y la expectativa de una vuelta olímpica. Con una gran diferencia respecto de 2025: ahora todos saben que se juega por el título de campeón del año.
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