Madrid, noviembre de 1936
El 6 de noviembre de 1936, el Gobierno de la Segunda República salió huyendo camino de Valencia ante la inminente posibilidad de que la capital fuera tomada por las fuerzas franquistas que habían llegado ya a sus aledaños. El golpe de Estado de un grupo de militares que se inició el 17 de julio había fracasado y, España estaba desde entonces en guerra. Una guerra entre hermanos que, además, tomó unos cauces de violencia inusitada, de crueldad, desde que los rebeldes dictaron unas órdenes drásticas que procuraban la total liquidación del enemigo, y que desataron una represión exhaustiva y brutal. El golpe produjo además el colapso de las instituciones de la República que se vieron desbordadas por un complejo proceso revolucionario que facilitó que diferentes grupos armados tuvieran la oportunidad de asumir el poder en diferentes lugares y ejercer también la violencia. “Las atribuciones del Estado republicano fueron inmediatamente cuestionadas y suplantadas por comités dependientes de partidos políticos y sindicatos revolucionarios”, escribe Carlos Píriz a propósito de aquellos primeros momentos en La guerra civil española. Una historia global (Galaxia Gutenberg). “Esta atomización de la autoridad hizo que se convirtieran en verdaderos micropoderes en un marco de soberanía múltiple”.
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