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Caja de Huevos, taberna con clase
Quique Valentí es un cocinero y empresario madrileño de larga trayectoria profesional, buena parte de ella en Barcelona, donde puso en marcha renombrados establecimientos como Casa Paloma, Marea Alta o Adobo . De regreso a Madrid, abrió hace siete años, junto a su hermano Carlos, también notable cocinero, Hermanos Vinagre , un exitoso bar inspirado en las barras tradicionales. Un proyecto del que ambos se han desvinculado, lo que se ha dejado notar en la caída en picado de su nivel. El año pasado abrieron Caja de Cerillas , buscando recuperar la esencia de las casas de comidas. El éxito ha sido total, con llenos diarios y largas listas de espera. Y ahora llega un nuevo proyecto, Caja de Huevos , más informal, con una carta divertida en la que los huevos rotos son el eje de una amplia oferta pensada para compartir. Un concepto de taberna en el que no se admiten reservas ni se sirve café para facilitar la rotación, con las mesas cubiertas con manteles de papel. Lo cual no quiere decir que se descuiden los detalles: servilletas de tela, buena cristalería y un eficaz y amable equipo de sala dirigido por Álvaro Alonso. Una barra en la entrada permite aligerar la espera de mesa o incluso picar algo de la carta allí mismo. Cocina abierta y algún problema de humos. Precios algo subidos, avalados por la calidad de la oferta. Tras estas primeras semanas todo apunta a que los hermanos Valentí han vuelto a acertar. Macarrones con chorizo, huevos con bogavante y boquerones en vinagre.En Caja de Huevos se come muy bien, en una línea de platos clásicos bien elaborados . Empezando por los entrantes caseros, muchos inspirados en los que dieron fama a Hermanos Vinagre: mejillones es escabeche ahumado (12 euros), anchoa sobada en casa (5), excelentes boquerones en vinagre (8), o el «torpedo», una banderilla de pepinillo (4,5). Original el cremoso san jacobo (9), en formato tapa, y muy bueno el «empedrat» (15), ensalada de alubias de Santa Pau, bacalao y aceitunas negras. Fallan las patatas de las bravas (9), frías y duras por fuera, aunque la salsa está muy lograda. Los huevos rotos son el plato estrella. En un bol se revuelven las patatas fritas, tres huevos por ración y el resto de ingredientes. Media docena en la carta entre los que destacan los de guanciale con queso pecorino (21) y los de bogavante al ajillo (66). Todos para compartir. Caja de Huevos Dirección: Pelayo, 35. Madrid. Cierra domingo noche y lunes. No admite reservas. Lo mejor: Los entrantes y el rosbif. Precio medio: 60 euros. Calificación: 7,5Merecen la pena los macarrones con chorizo (25), similares a los de Caja de Cerillas y un tartar de carne (26) bien aliñado que se sirve con un huevo frito encima. Lo mejor de este bloque de principales es un magnífico rosbif de solomillo (32) con salsa bearnesa. De postre, refrescante la piña con cachaza, lo mismo que el clásico 'coronel' (7), sorbete felizmente recuperado.
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