La guerra interna por controlar el INE
La crisis desatada por la presunta corrupción en que habría incurrido Guadalupe Taddei al frente del Instituto Nacional Electoral (INE), ha provocado una serie precipitados deslindes. Morena y el gobierno federal con desesperación se empeñan en dejar claro que no son responsables de lo ocurrido.
Sin embargo, en medio del escándalo, se abrió otro frente, quizá más preocupante, la ambición por el control del organismo encargado de organizar las elecciones de 2027.
Detrás de la crisis
Cuando la presidenta Claudia Sheinbaum señaló el 5 de noviembre que la red de proveedores y las prácticas irregulares exhibidas en el INE tienen antecedentes desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, puede que tenga mucha razón.
Quienes impulsaron la llegada de Taddei al INE fueron el actual gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, un salinista de cepa que se opuso a las reformas político-electorales de 1996 y que atacó al INE desde entonces y, el expresidente y expriista, Andrés Manuel López Obrador, quien abrió la puerta del PRD y luego de Morena a muchos excompañeros de partido que ocuparon destacadas posiciones en su administración, empezando por Marcelo Ebrard, Manuel Bartlett, Ignacio Ovalle, Josefa González Blanco, Ricardo Monreal y el propio Durazo, entre muchos otros.
El IFE-INE se mantuvo independiente y ciudadano desde 1996, con José Woldenberg y hasta Lorenzo Córdova. En 2023, después de que la Cámara de Diputados no alcanzara un acuerdo por mayoría calificada, la llegada de Taddei ocurrió por insaculación. Un procedimiento legal, pero —al estilo morenista, por tómbola y con cuatro de los cinco finalistas manteniendo cercanía con el partido guinda— que acabó rodeado de cuestionamientos por parte de la oposición.
El problema se agravó en octubre de 2024, cuando el Congreso modificó la legislación electoral para otorgar más poderes a la presidencia del INE, como la facultad de designar directamente a los titulares de las direcciones ejecutivas y unidades técnicas.
Monreal y Haces: operación relevo
Ricardo Monreal, coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados y Pedro Haces, coordinador de Operación Política de la bancada, son quienes conducen las negociaciones para definir la convocatoria y el procedimiento de selección de la próxima consejera presidenta.
El PAN pide candados estrictos para evitar perfiles ligados al actual gobierno y que las facultades especiales que Morena otorgó previamente a la presidencia del INE se reviertan y la mancuerna Monreal-Haces, busca mantener cohesión en la mayoría legislativa mientras negocia con los demás grupos parlamentarios.
Monreal ha hablado de consenso, unanimidad y de garantizar imparcialidad, pero también ha dejado claro que, si no hay acuerdos, se recurrirá a los mecanismos legales para concretar el nombramiento, es decir, la tómbola.
El Comité Técnico de Evaluación estará integrado por cinco personas: tres designadas por la Jucopo y dos por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es decir, la mayoría legislativa tendrá una participación determinante en la integración del órgano que evaluará a las aspirantes.
Beltrones y las reglas
Y aquí es cuando aparece el senador independiente y antiguo priista salinista Manlio Fabio Beltrones, quien, para contener cualquier iniciativa de la oposición, ya presentó una que propone devolver al Consejo General del INE la decisión colegiada sobre los nombramientos de las direcciones ejecutivas y unidades técnicas y que los contratos superiores a diez millones de pesos requieran aprobación del Consejo General.
Si bien la propuesta serviría para recuperar controles que fueron eliminados en 2024, la discusión debería abarcar también la integración del Comité Técnico, los criterios de evaluación, la transparencia de las quintetas y las garantías para impedir que los partidos conviertan el nombramiento en un reparto de cuotas.
Monreal, Haces y Beltrones aparecen en momentos en que los acuerdos legislativos definirán mucho más que un nombre, cuando la renovación del INE debería servir para recuperar su autonomía, no para convertirla en otra negociación entre grupos políticos.
Por ahora todo apunta a la imposición de un nuevo Bartlett en la presidencia del INE, que controle las elecciones de 2027 y le garantice la supermayoría a Morena.
¿Hasta cuándo?
X: @diaz_manuel
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