Arranque temprano de la batalla electoral
ASTILLERO
Más allá del terreno judicial y administrativo, el caso que tiene como figura central a Guadalupe Taddei se ha convertido en una temprana y cruenta batalla política y electoral hacia las elecciones intermedias de 2027 y las presidenciales de 2030.
Las videograbaciones filtradas, de las que hasta ahora no se ha establecido con claridad el origen, el difusor y el cálculo, colocaron a la llamada Cuarta Transformación en una situación de emergencia que ha pretendido conjurar mediante una estrategia consistente en desligar a Morena del proceso político que llevó al nombramiento de quien sería consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral y a repartir o compartir culpas con un retrovisor de alcance tan largo que llegaría hasta el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, pasando por los largos años de dominio del Instituto Federal Electoral, luego convertido en INE, con Lorenzo Córdova, Edmundo Jacobo y Ciro Murayama como principales villanos designados.
El objetivo de destintar a Taddei no es posible: El proceso legislativo, la evaluación de aspirantes, la elaboración de la quinteta finalista en la tómbola, el apoyo inmediato a la ganadora y la posterior reforma legal para eliminar el funcionamiento colegiado y permitir decisiones inconsultas de la entonces consejera presidenta llevan huellas guinda indelebles. Taddei forma parte de una familia sumamente beneficiada por el morenismo en general y por el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo (presidente del consejo nacional de Morena), en particular.
Sin embargo, el aparato de poder de la 4T ha desplegado una intensa campaña de deslinde, al asegurar que Taddei no es Morena y, por tanto, la corrupción detectada en cuanto a la ex consejera no sería responsabilidad de quienes la impulsaron sino de otros personajes de parHay tidos distintos, el PRI y el PAN, que controlaron durante largos años el negocio electoral.
La presidenta Sheinbaum ha decidido cargar con el peso de los señalamientos duros contra ese prianismo clásico y, en especial, contra la reformulación, a manera de partido político con registro condicionado, de los grupos nucleados anteriormente en una presunta defensa del INE, la marea rosa que acabó quedándose con el color distintivo del instituto presuntamente defendido, y con los principales directivos electorales convertidos en militantes o consejeros de Somos, la suma de membretes giratorios que intentan, con muy poca viabilidad hasta ahora, convertirse en aglutinadores de una inmensa irritación social contra la 4T, que creen percibir.
Esta precoz batalla da indicios de la dureza de la confrontación electoral de 2027. El Gobierno federal dio el banderazo de salida contra las oposiciones, secundado desde ayer por gobernantes estatales de la 4T que firman comunicados con enfoques similares. Somos, el partido más directamente señalado desde Palacio Nacional, anunció que presentará demandas contra la presidenta de la República y la secretaria anticorrupción, además de convocar a una marcha de protesta.
Los consejeros electorales acordaron ayer un plan de remediación que puede acabar más en la burocratización que en el castigo ejemplar, y la Unidad de Inteligencia Financiera, la Auditoría Superior de la Federación y la consejera presidenta, Blanca Cruz, afinan acusaciones, con la Fiscalía General de la República en espera de señales desde Palacio Nacional. La batalla electoral ha comenzado temprano y fuerte.
Y, mientras el filósofo y escritor francés Éric Sadin ha dicho en Buenos Aires, en la presentación de su libro “El desierto de nosotros mismos”, que “millones de individuos están en un esquema de alienación porque dependen absolutamente de compañías privadas. No puedes ser anticapitalista y usar ChatGPT; hay una contradicción. La principal forma de sumisión de todos los tiempos es estar pegado al tecnoliberalismo permanentemente” (https://goo.su/MULOgF ), ¡hasta el próximo lunes!
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