Petróleo, acero y agricultura: los intereses de Trump en la negociación con Canadá
La industria siderúrgica, el sector automotriz, la producción agroalimentaria, las cadenas tecnológicas y el petróleo de Alberta forman parte de los principales intereses que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, buscaría favorecer en las negociaciones comerciales con Canadá, en las que también está en juego la continuidad de la relación trilateral con México a través del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
A partir de la conversación que sostuvieron el pasado 1 de noviembre los mandatarios de Estados Unidos y Canadá, Donald Trump y Mark Carney, respectivamente, especialistas en asuntos de América del Norte advirtieron que las condiciones que busca imponer Washington no responden únicamente a objetivos económicos, sino también a una estrategia política para fortalecer el discurso proteccionista del presidente estadounidense y obtener beneficios para los sectores productivos y electorales de su país.
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Por ejemplo, para Eduardo González, internacionalista del Tecnológico de Monterrey y especialista en asuntos de América del Norte, existen dos asuntos de particular interés para Trump: el petróleo de Alberta y las condiciones comerciales que favorezcan a los agricultores del Medio Oeste estadounidense. En el primer caso, recordó que el mandatario ha insistido en reactivar el proyecto del oleoducto Keystone XL, que conectaría esa provincia canadiense con una terminal en Nebraska, aunque la infraestructura ha enfrentado oposición ambientalista y ha sido suspendida durante distintas administraciones.
“Hay que recordar que en el último ejercicio ciudadano las personas en Alberta votaron porque se mantenga en Canadá. Entonces es algo que a Trump le interesa sobremanera y, por otro lado, ha insistido mucho en que el comercio debe fortalecer a los campesinos, a los agricultores del Medio Oeste. No es gratuito que haya sido precisamente en Iowa donde Trump lanza estas nuevas condiciones para el comercio con Canadá”, explicó Eduardo González.
El especialista añadió que el interés por beneficiar a los productores agrícolas también tiene una dimensión electoral, debido a que algunos estados del Medio Oeste que respaldaron a Trump en las elecciones anteriores han comenzado a mostrar tendencias favorables a los demócratas. Por ello, las condiciones comerciales con Canadá podrían convertirse en un elemento para recuperar el respaldo de esos sectores.
Por su parte, Miguel Sigala, profesor del Centro de Estudios sobre América del Norte de la Universidad de Guadalajara (UdeG), explicó que los temas que Estados Unidos negocia con Canadá son prácticamente los mismos que ha abordado con México, entre ellos, las industrias del acero y la automotriz, el sector agroalimentario y las cadenas productivas relacionadas con la tecnología, particularmente los chips y semiconductores.
El académico consideró que la industria siderúrgica tiene una importancia particular debido a que el acero y el aluminio son insumos para distintas actividades manufactureras, la construcción, la producción de electrodomésticos y la industria automotriz, por lo que las medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos también repercuten en los costos de producción de sus propias empresas.
“Lo que se había avanzado históricamente es que había una coordinación norteamericana para no tener aranceles en esta industria y, por lo tanto, una industria siderúrgica sin aranceles implica precios más bajos en general para todas las industrias, los sectores industriales que se surten de la industria siderúrgica. Pero eso cambió con la llegada de Donald Trump. Lo económicamente racional sería recuperar esas condiciones”, señaló Miguel Sigala.
Sin embargo, el profesor de la UdeG consideró que el interés de Trump por modificar las condiciones comerciales con Canadá responde principalmente a una estrategia política, relacionada con la necesidad de mostrar a sus electores que está protegiendo la producción estadounidense y reduciendo la dependencia de otros países, particularmente ante la competencia comercial con China.
“En mi opinión, no hay un objetivo económico que esté buscando en este momento Donald Trump, es un objetivo completamente político, porque la consecuencia económica que yo vería es que si Donald Trump declara que reducirá los aranceles en la industria automotriz, en la industria del acero y en otras industrias de agroalimentos a Canadá, mandaría un mensaje directamente a los votantes, a los estados, a los sectores sensibles al comercio con Canadá, donde ellos verían de manera positiva la remoción de estas imposiciones arancelarias”, explicó Miguel Sigala.
México, pendiente de los acuerdos
Respecto a las posibles repercusiones para México, Eduardo González consideró que uno de los principales puntos que deberá vigilar el Gobierno mexicano es si Estados Unidos y Canadá establecen un acuerdo comercial independiente o si las conversaciones terminan por incorporar nuevamente a los tres países, lo que podría modificar algunos de los avances alcanzados previamente entre México y Washington.
El internacionalista estimó que Trump buscará mantener negociaciones por separado para colocarse en una posición de mayor fortaleza frente a cada uno de sus socios comerciales. Por ello, recomendó que la Secretaría de Economía dé seguimiento a los acuerdos entre Washington y Ottawa, con el propósito de identificar ventajas para México y valorar la posibilidad de establecer negociaciones independientes con Canadá.
“De todas maneras, México, la Secretaría de Economía debe de estar muy atenta a los acuerdos que se establezcan, si es que se establecen entre Canadá y Estados Unidos de manera independiente, para ver la manera en la cual México puede obtener algunas ventajas o bien ver de qué forma puede negociar también de manera independiente con Canadá”, indicó Eduardo González.
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Por su parte, Miguel Sigala recordó que, aunque la integración comercial de América del Norte ha permitido incrementar el intercambio entre los tres países, las decisiones arancelarias de Trump han generado incertidumbre en las cadenas productivas regionales. Consideró que el discurso proteccionista busca presentar a Canadá y México como países que se benefician comercialmente de Estados Unidos, pese a que las industrias estadounidenses también dependen de los insumos y la producción de sus socios.
“Donald Trump ha convertido a Canadá y a México en sacos de box que tienen simple y sencillamente un objetivo político. ¿Por qué? Porque son dos de los socios comerciales con los que tiene mayor déficit comercial. Y el déficit comercial es interpretado como algo que lastima a Estados Unidos, aunque no necesariamente sea así. Ese es el mensaje: Canadá se aprovecha de nosotros, México se aprovecha de nosotros, les vamos a cambiar las reglas”, señaló Miguel Sigala.
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