La realidad de la vida sexual después de los 60
Sería una mentira afirmar que la vida sexual no se transforma con el paso de los años, sin embargo, esto no significa que desaparece. De hecho, ni siquiera es una cuestión de edad, pues una pareja de jóvenes puede tener mucho menos intimidad que una de adultos mayores.
Por ello, diversos especialistas sostienen que la vejez no está peleada con la sexualidad ni lo erótico. Y para entenderlo es crucial cambiar de chip, concibiendo el sexo y la intimidad como un gran conjunto donde el coito representa sólo una pequeña parte —a veces mínima.
“No podemos reducir las relaciones sexuales a la penatración. Tienen que ser integrales y en esta etapa mucho más”, expuso la psicóloga y sexóloga, Linda Libien, a MILENIO.
El sexo no es sólo de jóvenes
Proyecciones demográficas apuntan que, para el 2034, habrá más adultos mayores en México que menores de 12 años. Pese a ello, aún hay un gran miedo a envejecer, especialmente movido por pensamientos edadistas; los cuales hacen creer que hay cosas que “ya no van” con los adultos mayores, desde explorar hobbies o aprender un nuevo idioma hasta enamorarse o ser sexualmente activos.
Socialmente, el fin de la sexualidad —así como del erotismo —se asocia con la menopausia y andropausia, según explicó Libien, porque marcan el fin de la vida reproductiva. Especialmente, con las mujeres.
“Es lo que siempre pensamos: ‘Los jóvenes pueden tener vida sexual activa porque son los que se pueden reproducir. Las personas ‘añosas’ ya no se reproducen, entonces se acaba su vida erótica’.
Este repudio no sólo se limita a la dinámica sexual, también a la erótica e incluso a la amorosa. Es decir, empezar un noviazgo o enamorarse no parecen ser “temas aptos para la vejez”; cuando la realidad es completamente distinta.
“El amor surge. La vida erótica surge. No importa la edad, sólo se transforma. (...) Sigue siendo una etapa de la vida que lo único que pasa es que tienes más años. Mientras el corazón siga latiendo, podemos enamorarnos”.
“Las relaciones son mucho más alegres”
Pese a los estigmas edadistas, la especialista en relaciones de pareja considera que el concepto de la vejez, el arreglo y la concepción de uno mismo ha evolucionado en las últimas décadas.
Ahora, afirma, se aspira a tener una actitud mucho más energética y una autoestima más fortalecida: “La gente se cuida más, hace más ejercicio (...) e incluso muestran sus vidas de pareja”. Esto, además de disipar poco a poco el estereotipo social sobre la vejez, también influye para construir un modelo distinto de relaciones de pareja.
“Ya no son relaciones apagadas. Son relaciones mucho más alegres y dinámicas. Ya no son relaciones en donde buscamos o se busca, que tengan ese mismo autoconcepto y ganas de continuar con una vida más alegre”.
Por otro lado, el sexo adquiere otra connotación mucho más profunda y espiritual que sólo el coito —el cual también puede darse con sus respectivos cuidados—.
¿La intimidad cambia?
Aunque la mal llamada “tercera edad” parte de los 60 años, no es el número perse el que transforma la vida sexual, sino cambios biológicos y hormonales tan importantes como la andropausia (en varones) y menopausia (en mujeres).
Claro que estos procesos pueden afectar aspectos como la lubricación, erección o la duración del acto sexual; los cuales, pueden corregirse con apoyo profesional y prácticas cuidadosas.
“Un cúmulo de eventos; de sucesos envueltos por experiencia. Esta experiencia que es el conocimiento; que es el desarrollo de nuevas habilidades conversatorias, de conocimientos y de todo esto que se va envolviendo para tener una mejor relación con la pareja”.
Después de los 60, la intimidad ya no sólo se nutre en la cama. Ahora también se fortalece en un viaje, una noche de película, una caminata, una buena cena, una reunión de amigos, una rutina de ejercicio o un proyecto. O como lo resumió Libien: “Es lo mismo (que en la juventud), nada más que adornado con toda esta experiencia de vida”.
ASG
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