Los amantes chinos que tejieron una red financiera
Cuarenta y tres millones de pesos en efectivo. Entre dólares y moneda nacional, la cuantiosa cifra fue asegurada por personal de la Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Fiscalía General de la República (FGR) en un inmueble ubicado en la alcaldía Miguel Hidalgo de la Ciudad de México. La persona arrestada por el caso: Bojun "N", un chino naturalizado mexicano.
El titular de la SSPC, Omar García Harfuch, detalló que el detenido es identificado como el presunto líder de una red de lavado de dinero al servicio de una organización criminal, además de estás relacionado con extorsiones a comerciantes y tráfico de personas. A Bojun "N" también le fue asegurada droga, cartuchos, vehículos y documentación relacionada con la investigación.
Los siguientes reportes vincularon a aquel ciudadano chino-mexicano con la Unión Tepito, la organización delictiva oriunda de la capital mexicana para la cual presuntamente se desempeñaba como operador financiero. Aunque el caso destacó por la cantidad de dinero decomisado, lo cierto es que el vínculo entre ciudadanos chinos y cárteles mexicanos se remonta a décadas a atrás.
Si bien en los últimos años su papel como proveedores de precursores químicos ha destacado dentro de las pesquisas emprendidas por autoridades mexicanas y estadunidenses, es el lavado de dinero el rol en donde abundan casos de ciudadanos y ciudadanas de la República Popular de China que han sido capaces de operar meticulosos esquemas financieros para borrar la procedencia ilícita de millones de dólares.
Casos como el de Bojun “N” o el del mismo Zhenli Ye Gon han acaparado la atención de la opinión pública por dicho motivo, no obstante, dentro del cúmulo de casos también ha destacado el de una pareja que, desde las sombras, logró operar para la que algún día fue la organización narcotraficante más grande del mundo. Ésta es la historia de Xizhi Li y Qiyun Chen, los amantes chinos que fueron clave para enriquecer al Cártel de Sinaloa.
El ascenso de Xizhi Li
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha detectado decenas de redes de lavado de dinero vinculadas a organizaciones narcotraficantes. A través de los años, el método ha evolucionado. Antes de las carteras de criptomonedas pero después del contrabando de efectivo a granel por la frontera se ubicó Xizhi Li, un operador financiero chino de nacimiento pero naturalizado estadunidense que llegó a convertirse en pionero de un esquema de blanqueamiento de activos que se hizo presente tanto en el sistema financiero de Estados Unidos como en el de China, México y diversos países de Latinoamérica.
Originario de una zona rural de Guangdong en el sureste del titán asiático, a sus 10 años Xizhi Li llegó junto a su familia a Mexicali, Baja California donde una comunidad de chinos ya se había sentado en la década de los ochentas. De acuerdo con información obtenida por los periodistas Sebastián Rotella y Kristen Berg para Propublica, en aquella ciudad fronteriza Li comenzó a familiarizarse con un entorno de contrabando toda vez que una persona cercana a él se dedicaba a traficar migrantes y drogas por un túnel a Estados Unidos.
A sus 16 años, Xizhi Li y su familia cruzaron la frontera. En el sur de California, el joven vivió una vida relativamente tranquila: obtuvo la ciudadanía y tuvo cuatro hijos con una mujer originaria de China. Su vida daría un giro de 180 grados en 2005 cuando logró abrir Lucky City, un restaurante ubicado en el suburbio de Monterey Park que terminaría por convertirse en un centro de operación para el tráfico de migrantes y drogas.
En ese mismo periodo, Li se involucró sentimentalmente con otra mujer mexico-americana cuya familia, se presume, tenía conexiones con un cártel mexicano. Su visión empresarial, así como el conocimiento que alcanzó sobre la forma en la que operaban diversas economías criminales y una amplia cartera de contactos lo llevaron poco a poco a ver en las operaciones financieras una oportunidad de enriquecimiento.
No fue sino hasta 2008 cuando Xizhi Li cayó en la trampa de un agente encubierto de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) que derivó con el arresto de algunos de sus más cercanos colaboradores. La latente posibilidad de ser arrestado llevaron a aquel operador financiero a regresar a México, donde encontraría en la misma persona no sólo un vínculo romántico sino también la oportunidad de potenciar sus actividades delictivas.
Qiyun Chen y la Dama de Hierro
A su regreso, Xizhi Li se instaló en la capital mexicana donde conoció a Qiyun Chen, una mujer que lo introdujo a la comunidad china a la que pertenecía y que, eventualmente, terminaría por convertirse en su amante.
"El acusado blanqueó dinero para Xizhi Li. Qiyun Chen era la amante de Xizhi Li. Qiyun Chen le pidió al acusado que blanqueara dinero procedente del narcotráfico, pues creía que no recibía suficiente dinero de Xizhi Li. El acusado se negó a blanquear el dinero para Qiyun Chen, principalmente porque Xizhi Li lo amenazó", narra un documento judicial que forma parte del proceso que Jingyuan Li -coacusado de la pareja de chinos- enfrentó en la corte federal del Distrito Este de Virginia.
Al tiempo que su relación sentimental prosperaba, la pareja se involucraba cada vez más con las operaciones de grandes redes de narcotráfico mexicanas, específicamente con una: la de Marisela Flores Torruco. Mejor conocida como la Dama de Hierro, las autoridades la identificaron como una de las principales proveedoras de cocaína del Cártel de Sinaloa.
La red de Flores Torruco coordinaba desde el sureste mexicano el envío y venta de millonarios cargamentos de droga desde Colombia y Centroamérica a Estados Unidos. Para sostener su operación, la Dama de Hierro buscó la forma de blanquear sus acaudaladas ganancias, y la encontró. Qiyun Chen se convirtió en su operadora financiera de confianza al punto de ganarse el alias de Chinaloa dentro de dicha estructura criminal.
Qiyun Chen fue la encargada de presentar a Xizhi Li con Marisela Flores Torruco, una alianza estratégica que le permitió a aquellos amantes chinos vivir una vida de lujos tanto en la Ciudad de México como en Cancún y Guatemala.
La infiltración en los sistemas financieros
Las pesquisas de autoridades estadunidenses plasmadas en un documento judicial que fue presentado como parte del proceso que enfrentó Xizhi Li en una corte federal del Distrito Este de Virginia describieron el complejo esquema a través del cual lavó millones de dólares. Se trató de un mecanismo a través del cual las ganancias del narcotráfico son utilizadas para adquirir bienes y el valor se transfiere entre países a través de “transacciones espejo” y/o la exportación y venta de bienes.
“Utilizaba diversas redes de personas en Estados Unidos para transportar el dinero de manera que pudiera: 1) ser "vendido" a personas que necesitaban dólares en Estados Unidos; 2) depositado en cuentas bancarias chinas; o 3) convertido en bienes que se enviaban a China para su reventa”, narra el documento judicial consultado por MILENIO.
Xizhi Li tenía vínculos directos con miembros y representantes de los cárteles mexicanos con quienes cerraba contratos para lavar sus ganancias en Estados Unidos a cambio de comisiones. Si bien su red de blanqueo de activos fue vinculada en mayor medida al Cártel de Sinaloa, también se detectaron operaciones para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Más que un operador financiero, Li y Chinaloa eran, en esencia, brokers.
Las investigaciones también señalan que para manejar sus esquemas financieros internacionales, Xizhi Li utilizaba con frecuencia identidades ficticias plasmadas en documentación apócrifa como pasaportes o credenciales para ocultar sus actividades ilícitas. Fue a través de dicho método que incluso logró comprar un casino en Guatemala que se convirtió también en pieza central de la red internacional de lavado de dinero que encabezaba.
Los tentáculos de aquella pareja de amantes chinos se extendieron no sólo a Estados Unidos, México y China sino también a Guatemala, Belice, Surinam y otros países de Latinoamérica en donde lograron ingresar a sus sistemas financieros millones de dólares de procedencia ilícita, hasta que su suerte se agotó.
Una investigación derivada de un cargamento de cocaína de la Dama de Hierro que llegó a calles de Memphis en Tennessee puso en la mira a Qiyun Chen. A través de intervenciones a los teléfonos celulares que utilizaba, agentes dieron con Xizhi Li, quien fue arrestado en México en 2019. Tras ser expulsado a Estados Unidos, el ciudadano chino estadunidense se declaró culpable de haber lavado millones de dólares para el narcotráfico, una rendición que le valió ser sentenciado en octubre de 2021 a 15 años en prisión.
La suerte para Qiyun Chen no fue distinta. Chinaloa fue arrestada en 2017 en California y se declaró culpable de haber participado en esquemas de lavado de dinero para organizaciones narcotraficantes. Un año más tarde fue sentenciada a pasar 10 años en prisión con crédito por el tiempo cumplido y tres años más de libertad supervisada.
Hablar de organizaciones delictivas con frecuencia remite a las drogas, las armas y la violencia, no obstante, historias como la de Xizhi Li y Qiyun Chen dan cuenta de cómo el monstruo del narcotráfico también se alimenta de “delitos de cuello blanco” claves para la supervivencia de estructuras criminales al permitirles no sólo enriquecerse sino también hacer circular sus millonarias ganancias en sistemas financieros de alrededor del mundo.
ATJ
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