Científicos investigan por qué algunas regiones del planeta están perdiendo agua y advierten sobre sus consecuencias
Un informe del Banco Mundial revela que las reservas de agua dulce están disminuyendo en distintas regiones del planeta. Conoce las causas y los riesgos.
Una investigación internacional reveló que grandes regiones del planeta están perdiendo reservas de agua dulce, una situación que podría afectar el abastecimiento, la producción de alimentos y la estabilidad económica de millones de personas.
El Banco Mundial presentó en 2026 un informe denominado Continental Drying: A Threat to Our Common Future, en el que analizó la disminución de recursos hídricos mediante observaciones satelitales correspondientes al periodo de 2002 a 2024.
Los resultados muestran una tendencia preocupante: las reservas de agua dulce en tierras continentales han disminuido de manera sostenida en distintas partes del mundo.
Según el análisis, el planeta está perdiendo una cantidad de agua dulce equivalente a las necesidades anuales de aproximadamente 280 millones de personas.
Esta comparación permite dimensionar el fenómeno, aunque no significa que toda esa cantidad de agua haya desaparecido de manera irreversible.
¿Por qué algunas regiones del planeta están perdiendo agua?
Los investigadores identifican varios factores que contribuyen a la disminución de los recursos hídricos.
Entre ellos se encuentran el aumento de las temperaturas, los cambios en los patrones de precipitación, la extracción excesiva de agua subterránea y la presión de las actividades humanas sobre los ecosistemas.
En algunas regiones, las sequías prolongadas reducen la cantidad de agua disponible en ríos, lagos y embalses.
En otras, la extracción de agua subterránea supera la capacidad natural de recuperación de los acuíferos.
La pérdida de humedad del suelo también puede afectar la agricultura y aumentar la vulnerabilidad de determinados territorios frente a condiciones climáticas extremas.
¿Qué regiones están registrando una mayor disminución?
De acuerdo con el Banco Mundial, las tendencias de secamiento se han observado en amplias zonas de Asia, Eurasia, el norte de África y América del Norte.
El análisis señala que las reservas globales de agua dulce han presentado una disminución aproximada del 3% anual durante las últimas dos décadas, según la métrica utilizada en el informe.
En algunas regiones especialmente áridas, las pérdidas han alcanzado tasas cercanas al 10% anual.
Esto no significa que todos los países estén experimentando la misma situación.
Las condiciones cambian considerablemente según la disponibilidad de agua, la infraestructura, los usos agrícolas e industriales y las características climáticas de cada territorio.
¿Qué consecuencias podría tener para México?
México forma parte de América del Norte, una de las grandes regiones mencionadas en el análisis internacional.
Sin embargo, los resultados globales no permiten afirmar que todas las entidades mexicanas estén perdiendo agua al mismo ritmo.
Las condiciones hídricas varían entre estados y cuencas, dependiendo de las precipitaciones, las reservas disponibles y la extracción de recursos.
Una disminución prolongada del agua dulce puede afectar la producción agrícola, incrementar los costos de abastecimiento y generar mayor presión sobre las fuentes de suministro.
También puede representar dificultades para actividades industriales y sistemas energéticos que necesitan grandes cantidades de agua.
¿Qué advierten los organismos internacionales?
En enero de 2026, el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas publicó otro informe sobre la situación hídrica mundial.
El documento introdujo el concepto de bancarrota hídrica para describir sistemas de agua sometidos a un uso excesivo y a daños acumulados que dificultan su recuperación.
Los investigadores advirtieron que determinadas cuencas y acuíferos han experimentado transformaciones tan profundas que recuperar sus condiciones anteriores podría resultar imposible sin cambios importantes.
Ante esta situación, los organismos internacionales plantean mejorar la gestión del agua, reducir pérdidas, reutilizar recursos y fortalecer la planificación.
El objetivo no consiste únicamente en enfrentar las sequías, sino en evitar que el consumo humano continúe superando la capacidad de recuperación de los sistemas naturales.
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