Icomos, órgano consultivo de la Unesco, defiende retirar los tubos de las gárgolas “sodomizadas” de Santiago
Ni los “culos trompeteros” con los que retaba a sus críticos el arquitecto de Turespaña, ni el “psiquiatra” que, en un arranque de ironía, proponía este para las personas que vieran una gárgola “sodomizada” donde él solo veía la “más eficaz” solución para evacuar el agua de las cubiertas. La intensa y extensa polémica —surgida en Santiago de Compostela por ese remedio para la lluvia que atravesó con caños metálicos las figuras de la cornisa renacentista del Hostal dos Reis Católicos— ha dado un giro total con el informe del órgano consultivo de la Unesco. El Comité Nacional Español del Icomos, Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, recibió la pasada primavera la denuncia de Apatrigal (Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego) y de la asociación de vecinos del Casco Histórico, y medio año después ha emitido su veredicto. Una docena de expertos independientes vinculados al organismo han estudiado el caso y han concluido, según informa a EL PAÍS una fuente conocedora del documento, que los tubos de cobre insertados en las 16 gárgolas no pueden consolidarse como solución definitiva y es preciso buscar alternativas menos lesivas. Existe, según el “informe valorativo sobre la intervención en las gárgolas” que firman estos especialistas en patrimonio (y cuya respuesta no es vinculante), una alteración “visual” apreciable. Y, aunque las llamadas “lanzas metálicas” sean eficaces para evacuar la lluvia sin dañar los demás elementos de la fachada, ha de tenerse en cuenta su impacto estético.
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