Una rara familia de lechuzas comunes anidó en una torre de agua de Manhattan cerca de Central Park, atrayendo cada noche a multitudes que acuden a ver un nido que, según los expertos, es el primero registrado
Una familia de lechuzas comunes hizo su nido en una torre de agua de Manhattan, sobre un edificio ubicado a pocos metros de Central Park, y se transformó en un fenómeno en la ciudad de Nueva York. Según un experto, es el primer caso documentado de lechuzas de esta especie anidando en Manhattan en la historia moderna, y cada noche atraen a grupos de curiosos que se juntan en la calle para intentar verlas.
El nido está en una torre de agua en la terraza de un edificio de la calle West 75th, muy cerca de Central Park West. Desde principios de septiembre, algunos vecinos escuchaban chillidos cada vez más habituales afuera de sus casas y pensaron que se trataba de algún pájaro, aunque dudaron cuando una aplicación del celular les indicó que el sonido era de una lechuza común.
Otro vecino, Thomas Obersteiner, contó que en varias ocasiones tanto él como su esposa corrieron al cuarto de sus hijos porque confundieron el grito de las aves con el de un chico dolorido.
No es común ver este tipo de lechuzas en Nueva York. Foto: Pexels.Andrew Farnsworth, ecólogo especializado en migraciones del Laboratorio de Ornitología de Cornell, dijo que el hallazgo "fue totalmente impactante". El investigador explicó que, hasta donde sabe la comunidad de observadores de aves, nunca se había registrado un nido en Manhattan.
Se cree que hay dos ejemplares adultos, y algunos fotógrafos aseguran haber visto seis pichones. David Barrett, que maneja la cuenta de redes sociales Manhattan Bird Alert, dijo haber observado al menos un adulto y cinco crías en la torre, y también vio a un adulto volviendo al nido con roedores. "Tener una lechuza es una rareza, pero no es noticia nacional", advirtió, y remarcó que lo histórico es que se estén reproduciendo en la isla.
Las lechuzas de Manhattan: el nuevo imán nocturno cerca de Central Park
Desde que se conoció la historia, la vereda frente al edificio se llena de fotógrafos, observadores de aves y simples curiosos que esperan a que caiga el sol. Obersteiner, incluso, empezó a abrirle su terraza a fotógrafos de naturaleza casi todas las noches, porque la considera el mejor punto de la ciudad para ver a las lechuzas.
Jessica Wilson, directora ejecutiva de NYC Bird Alliance, explicó que el entusiasmo alcanza tanto a aficionados como a quienes nunca miraron un pájaro, porque las lechuzas son nocturnas, esquivas y muy poco vistas en el Upper West Side. Hubo también preocupación: algunos vecinos esperan que no se coman ratas envenenadas con raticida.
No es la primera vez que las aves enamoran a Nueva York. Cuando murió en 2024 Flaco, el búho real que se escapó del zoológico de Central Park, decenas de fanáticos se reunieron para despedirlo; y antes estuvo Pale Male, un halcón de cola roja que anidó durante tres décadas sobre la Quinta Avenida y murió en 2023.
Qué es la lechuza común, la especie que sorprendió a Manhattan
La lechuza común, también conocida como lechuza de campanario, es una de las aves rapaces nocturnas más reconocibles del mundo. Se distingue por la mancha blanca con forma de corazón que tiene en la cara, es de hábitos nocturnos y se alimenta, entre otras presas, de ratones y pájaros pequeños.
Está presente en muchas regiones del planeta, aunque en varios lugares se volvió escasa. En la Argentina es muy común en zonas rurales y periurbanas, donde suele hacer nido en galpones, tanques, campanarios y construcciones abandonadas: justamente el tipo de refugio elevado que eligió en Manhattan.
El Central Park de Manhattan tiene nuevos habitantes. Foto: Pexels.Sin embargo, su presencia en Nueva York es una rareza, ya que el Departamento de Parques de la ciudad indicó que los avistajes en sus parques son poco frecuentes; el estado está en el límite norte del área de distribución de la especie, y el Departamento de Conservación Ambiental advierte que su población cayó de manera alarmante con el tiempo.
Sobre el chillido que generan, Farnsworth explicó que ese sonido, que usan para comunicarse entre ellas, es típico de la especie, y lo comparó con una experiencia de película de terror. Un sonido que, en pleno Upper West Side, terminó revelando uno de los hallazgos naturales más curiosos del año en Manhattan.
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