SEP: escuelas públicas y dispositivos digitales
A continuación, les comparto una versión escrita de la entrevista que se realizó el pasado 3 de noviembre, a medio día, en el noticiero digital de Julio Hernández López “Astillero”. Más que una entrevista formal, la conversación que se llevó a cabo con Jacaranda Correa, que estuvo en lugar de Julio, fue acerca del reciente “Acuerdo para garantizar los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en la interacción, uso responsable y seguro de los dispositivos digitales personales, así como de tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del sistema educativo nacional”, publicado por la Secretaría de Educación Pública (SEP, Acuerdo número 09/09/26), que entró en vigor ese mismo martes 3 de noviembre de 2026 en todo el país.
La siguiente es la parte sustantiva de la conversación:
Jacaranda Correa (luego de dar una breve bienvenida al programa y comentar coincidencias en el trabajo docente): hola, Juan Carlos ¿qué piensas de esta medida?
J.C.M.A.: es interesante, en primer lugar, que se abra el debate amplio acerca de estos temas, sobre todo cuando hablamos de educación pública. Mi opinión es que es la primera intentona nacional, es la primera iniciativa de aplicación para todo el país para establecer un acuerdo acerca de este tema.
De hecho, como lo dice el propio Acuerdo, que se publicó en septiembre pasado en el DOF, según la documentación consultada, el día 9 de septiembre pasado para ser exactos, aunque el mismo Acuerdo establece que hoy entrarían en vigor, 3 de noviembre, una serie de medidas, en realidad de lo que se habla ahí es de establecer criterios. O sea, el Acuerdo más bien a lo que llama es al arranque de un periodo para establecer criterios claros, que orienten a las autoridades educativas y a las comunidades educativas sobre lo que serían las regulaciones en este ámbito.
Y en realidad es como el inicio. El banderazo de salida, digamos. Yo lo interpreto de esa manera: es como un banderazo de salida para establecer una serie de regulaciones. Ahora, yo que estoy en educación superior puedo decir que, como viene aquí en el Acuerdo, tanto para educación media superior como superior, las restricciones no son obligatorias, sino que las deja a la posibilidad de que las comunidades educativas establezcan sus propias regulaciones.
Ahora bien, para la educación básica, desde inicial hasta secundaria, sí se establece una restricción obligatoria, pero hay una especie de ventana de posibilidades para las maestras, los maestros, con la intención de que no sea una restricción total.
Se habla en el Acuerdo, por ejemplo, de excepciones justificadas y establece tres tipos de causas que pueden abrir esa ventana, como excepciones: por razones pedagógicas, es decir, que haya una planificación didáctica plenamente justificada para usar los dispositivos digitales en el aula; por situaciones de emergencia; y por situaciones de inclusión educativa.
Y entonces no es una restricción total y absoluta, sino que es una restricción genérica que tiene estas ventanas de salida o estas puertas de salida que les llaman “excepciones plenamente justificadas”.
Jacaranda: ahora que tocas ese punto, en tanto profesor de universidad, y en donde decíamos no es obligatorio, ¿qué ocurre ahí? ¿tú cómo verías que pudiera ir avanzando algo que cada vez tomara otro matiz a nivel universitario o de educación superior? ¿tú crees que eso sería viable o no?
J.C.M.A.: no, yo creo que no. Por supuesto que no sería viable, porque los primeros que estaríamos en contra seríamos las comunidades educativas, es decir, estudiantes, profesores y equipos técnicos que existen en las comunidades educativas; prácticamente estaríamos totalmente en contra de que hubiera una restricción absoluta.
Lo que sí es factible es que cada vez haya más acuerdos o consensos para controlar ciertos procesos, sectores o zonas que pueden convertirse, eventualmente, en situaciones de inseguridad. Voy a poner rápidamente un ejemplo. Hoy, permitimos de manera cotidiana que nuestros estudiantes utilicen, y siempre lo hablamos, porque hay diálogo de por medio, pero permitimos que utilicen los dispositivos digitales o electrónicos, y les pedimos amablemente que, si tienen alguna emergencia, pues salgan del salón y hagan o reciban sus mensajes. Pero de pronto, quizá a ti te ha pasado o has escuchado en las aulas universitarias o de educación superior, hay grabaciones de nuestras clases sin una autorización previa; y entonces se dan desde ese tipo de situaciones hasta toma de fotografías sin autorización previa en el salón.
Este tipo de cosas, por ejemplo, se salen de los que serían los acuerdos básicos, mínimos, para tener una convivencia sana en los espacios educativos. Entonces, creo que poco a poco se van a ir estableciendo normativas o reglas por consenso al respecto.
De hecho, ya hay muchas instituciones de educación superior y media superior que ya tienen o ya cuentan con ciertas normas internas en este ámbito. Por lo tanto, el acuerdo que publicó la Secretaría de Educación Pública (SEP), entiendo que, con el consenso de las autoridades educativas de todas las entidades del país, establece el marco general para orientar a las comunidades educativas sobre qué tipo de restricciones adoptar y, aparte, qué tipo de excepciones justificadas van a ser válidas o se podrían aplicar en los espacios educativos. En términos generales, eso sería.
Ahora, para cuestiones pedagógicas, yo le veo mucho potencial al uso de las tecnologías de comunicación e información, siempre y cuando establezcamos claramente las reglas y los propósitos pedagógicos.
Me parece que es formidable el uso de las tecnologías en el aula, incluso hasta la inteligencia artificial tiene mucho potencial para fines de aprendizaje, siempre y cuando lo sepamos utilizar adecuadamente.
Jacaranda: a ver, yo te haría una pregunta. Como profesor te preguntaría, ¿cómo podríamos realmente preparar a los estudiantes para vivir en un mundo no sin celulares, sino más bien a hacer un uso responsable de la tecnología? Porque pareciera que más allá de esto que tú cuentas, a veces en las aulas, el celular se vuelve un distractor, una evasión, etcétera, y entonces la clase o el profesor queda en un segundo término. O a lo mejor también es que lo que estamos diciendo no resulta interesante (risas). Ese también es un punto, ¿no?, que habría que discutir y entender… ¿cómo es que están cambiando también las dinámicas de aprendizaje y de aproximación a la información? Entonces, ¿cómo ves realmente que pudiéramos preparar o establecer un diálogo con los estudiantes para hacer un uso responsable de la tecnología? ¿Hacia dónde?
J.C.M.A.: sí, el acuerdo habla de buscar el aprovechamiento responsable y seguro, dice, de las tecnologías y el aprendizaje digital. Creo que es algo que se tiene que trabajar, por supuesto, desde la educación básica. De hecho, ya con las y los estudiantes que tenemos de media superior y superior, sobre todo cuando ya son estudiantes adultos, el nivel de diálogo es diferente, pero sí me parece que más que prohibir en el sentido estricto de la palabra, aunque no se habla aquí de prohibiciones, sino que se habla de medidas diferenciadas de acuerdo con las características de cada nivel, modalidad y tipo educativo, y de acuerdo con los contextos sociales, se habla de criterios claros para la regulación en el uso de los equipos pero, insisto, más que prohibición lo que necesitamos es educación y promover la cultura tecnológica, la cultura digital, la cultura de uso adecuado de los medios y una serie de códigos de honestidad intelectual, que en este momento son muy importantes. Sobre todo, para evitar situaciones de copias indebidas, yo no diría plagios, pero sí copias indebidas, no mercantiles, sino copias indebidas que se dan con mucha frecuencia en el medio académico.
La idea es tener reglas claras, acuerdos explícitos en las comunidades de la educación superior y de la media superior.
Jacaranda: bueno, pues un poco para terminar ¿cómo ves la reacción de alumnos y padres de familia ante esta medida?
J.C.M.A.: pues es algo que va a iniciar en estos días. Vamos a estar al pendiente de ello. Seguro que va a haber muchas expresiones sobre el tema. Sin embargo, hemos sabido de casos recientemente en que asociaciones de padres de familia defienden la posición de que los niños, las niñas, en primaria, en secundaria, utilicen libremente los dispositivos digitales. Me parece que es algo que se tendrá que dialogar con todos los sectores. Esto no debe ser visto como una imposición de la autoridad educativa federal o estatal, sino como un llamado para establecer ciertos acuerdos a favor de la convivencia y la seguridad de todos los que trabajamos y convivimos en los ambientes educativos.
Ahora, Jacaranda, si me permites, un último apunte relacionado con políticas públicas de la educación tecnológica o de las nuevas tecnologías. Y sobre este tipo de acuerdos de alcance nacional. Me parece que es importante no caer en el error, lo digo en términos de las responsabilidades de las autoridades educativas, no caer en el caso que ya ocurrió en época de pandemia, es decir, en creer que todo mundo tiene equipos electrónicos, ¿no?
Si tú recuerdas cuando se lanzó el programa o la estrategia “aprendiendo en casa” o “aprender en casa” en esa época (de pandemia), lo primero que se hizo fue recurrir a las redes, a las plataformas electrónicas, y resultó un verdadero fracaso ¿Por qué? porque no todo mundo tenía (ni tiene) equipos digitales o electrónicos en los hogares.
Te voy a dar un dato que es muy interesante: las escuelas primarias públicas en México, entre 40 y 43%, son de organización llamada multigrado. ¿Qué quiere decir eso? Que hay uno o dos, máximo tres profesores por primaria para atender a todos las y los niños en las comunidades más apartadas o de alta marginación social, y por supuesto que en esas escuelas ni siquiera hay conectividad o a veces ni energía eléctrica.
Para empezar, ahí hay que matizar y en buena medida muchas de estas propuestas que vienen de las autoridades educativas aplican para las zonas urbanas, para las cabeceras municipales en donde hay mucha conectividad, pero en tanto te vas apartando de las cabeceras municipales, esa ya no es la realidad del uso de equipos digitales, o sea, no es como mucha gente cree.
Entonces, eso también es muy interesante a tomar en cuenta, que hagamos esos matices en donde sí hay condiciones, porque también esto está hasta documentado: no en todos lados hay conectividad y no en todos los grupos sociales hay las posibilidades o condiciones económicas de tener equipos electrónicos. Por eso, es importante que se hagan esos matices desde la toma de decisiones y en la perspectiva de la aplicación de políticas públicas educativas.
Jacaranda: o sea, para no generalizar y pensar que hay, como dices tú, escuelas primarias, secundarias, preparatorias, incluso en varios lugares del país en donde pues ni siquiera se tiene acceso a celulares, ¿no?
J.C.M.A.: así es. Es correcto.
Jacaranda: muy bien. Bueno, pues quiero agradecer tu tiempo, Juan Carlos, muchísimas gracias por estar aquí con nosotros en “Astillero Informa”.
J.C.M.A.: muchas gracias a ustedes. Muchas gracias. Y saludos. Un abrazo para Julio.
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