Las edades y las etapas de la vida ya no son lo que alguna vez fueron. Nos toca diseñar un mapa nuevo

Aprendí hace años que la vida de los seres humanos se divide en etapas de siete años. Desde el nacimiento hasta los siete años transcurre la primera infancia, durante la cual se forma la estructura de la personalidad (combinando el temperamento con los mecanismos de defensa). De los siete a los catorce años, en lo que tal vez podríamos llamar la segunda infancia, se desarrolla la etapa escolar básica y se afianza la personalidad. A los catorce años comienza la adolescencia y la preparación para una profesión y un camino de vida. Hoy día me parecen tan pequeños estos seres humanos que, antes de cumplir los 21 años, se ven forzados a tomar decisiones que suponemos que serán para toda la vida. De los 21 a los 28 años, el ser humano se afianza en esa decisión profesional y comienza a establecerse como adulto joven. A los 35 años es común que tengamos un trabajo fijo y tal vez hayamos empezado a formar una familia. Las etapas que transcurren entre los 42 y los 56 años parecen estar determinadas por la familia, los hijos y las necesidades que presenta la vida social y familiar. Eso nos lleva a los 63 años, cuando programamos la jubilación y el estilo de vida del nido vacío. Se dice que es una etapa para disfrutar los frutos del trabajo que hemos realizado a lo largo de la vida.
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