Las experiencias cercanas a la muerte comparten extraños patrones, revela un nuevo estudio
Entre las imágenes de experiencias cercanas a la muerte que más han trascendido se encuentra la de la luz al final de un túnel, aunque no todas las personas que se han visto en esa situación próxima al umbral de la muerte y han regresado para contarlo relatan este tipo de visión. Otras hablan de espacios luminosos, horizontes curvos o la sensación intensa de estar rodeado de luz. Un reciente estudio ha revelado que aunque estas experiencias cercanas a la muerte puedan variar, sí podrían compartir un patrón peculiar.
En dicho estudio, publicado en la revista Frontiers in Psychology, los investigadores pidieron a 50 personas que dibujaran mapas de los espacios que recordaban haber visto durante estas experiencias próximas a la muerte. Los resultados arrojaron un patrón inquietante: la geometría de los espacios estaba vinculada a los colores que los participantes recordaban haber percibido.
Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) han fascinado desde siembre a los científicos, que las estudian desde campos como la neurobiología o la psicología. Sin embargo, son difíciles de analizar en su complejidad total, ya que quienes las viven a menudo les resulta difícil expresarlo con palabras o plasmarlo en un papel.
En este estudio reciente, la investigadora en neurofenomenología de la Universidad de Haifa (Israel) France Lerner y su equipo decidieron abordar esta cuestión desde la perspectiva visual. Por ello, reclutaron a 50 personas que afirmaron haber tenido ECM y les pidieron que reconstruyeran sus recuerdos a través de una serie de sesiones guiadas en línea, empleando para ello un catálogo de pictogramas geométricos que les ayudaba a representar los espacios que recordaban.
Además de representar la forma de cada espacio, también indicaron dónde se percibían a sí mismos dentro de esos espacios, cómo se desplazaban por ellos y los colores que recordaban haber visto.
Tras comparar estas reconstrucciones, localizaron similitudes en ciertas geometrías de los espacios, que aparecían de manera recurrente. Los investigadores identificaron cuatro categorías principales: espacios cónicos —entre los que se encontraba el famoso túnel—, espacios amplios y curvos —similares a arcos—, espacios más planos y con una curvatura suave y espacios que parecían envolver por completo a la persona, como si estuviese en el interior de una esfera o un óvalo.
Asimismo, descubrieron otro patrón intrigante que estaba relacionado con los colores que los participantes del estudio asociaban a cada forma. Así, de los 28 espacios cónicos que se describieron, 22 eran acromáticos, es decir, que se percibían en blanco, negro, gris o como una luz sin un color definido.
En cambio, 27 de los 31 espacios amplios y curvos sí se percibieron con color. Las otras dos categorías geométricas tenían una mezcla de experiencias con y sin color, indican los investigadores.
Para Lerner y sus compañeros, esta relación entre las formas y los colores puede ofrecer pistas sobre los procesos perceptivos que hay detrás de estas experiencias.
Así, la visión en túnel puede producirse cuando se interrumpe el suministro de oxígeno a la retina o al cerebro, lo que restringe el campo visual. Que en estas circunstancias predomine el blanco, negro o gris guarda una relación con la vista en otra situación cotidiana, ya que cuando hay poca luz, los ojos pierden sensibilidad al color.
Por otro lado, algunos de los espacios más amplios y envolventes que los participantes recordaban tienen cierta similitud con el fenómeno conocido como "efecto Ganzfeld", por el cual un campo visual vacío puede dar lugar a experiencias perceptivas inusuales, incluso alucinaciones.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
