9 presidentes de México menos queridos por los mexicanos aunque dieron buenos resultados
Algunos mandatarios mexicanos impulsaron cambios importantes para el país, pero sus decisiones, escándalos y resultados controvertidos marcaron la percepción que dejaron entre la población
La historia presidencial de México está llena de personajes que provocaron opiniones divididas. Algunos llegaron al poder con grandes expectativas, impulsaron reformas económicas, políticas o sociales y consiguieron avances importantes, pero también terminaron enfrentando un fuerte rechazo por sus decisiones.
No existe un ranking histórico definitivo que permita medir cuáles fueron los presidentes menos queridos por los mexicanos. Sin embargo, estos nueve mandatarios destacan por la distancia entre algunos de sus resultados de gobierno y la imagen polémica o negativa que dejaron en distintos sectores de la sociedad.
1. Porfirio Díaz: modernizó al país, pero gobernó durante décadas

Porfirio Díaz (1876-1911, con una interrupción entre 1880 y 1884) impulsó la construcción de ferrocarriles, favoreció la inversión extranjera y promovió el crecimiento de distintas industrias. Durante el Porfiriato también se modernizaron ciudades y se fortaleció la infraestructura nacional. Sin embargo, esos avances no beneficiaron por igual a toda la población. La concentración de tierras y riqueza, las malas condiciones laborales, la represión de opositores y su permanencia prolongada en el poder provocaron un profundo descontento social que terminó alimentando la Revolución Mexicana.
2. Gustavo Díaz Ordaz: crecimiento económico opacado por Tlatelolco

Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) encabezó una administración que mantuvo el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica del llamado desarrollo estabilizador. Durante su sexenio también se construyeron importantes obras de infraestructura y México organizó los Juegos Olímpicos de 1968. No obstante, su nombre quedó profundamente asociado con la represión del movimiento estudiantil y la matanza de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968. La respuesta violenta del Estado contra los estudiantes marcó su legado y provocó que sus resultados económicos quedaran relegados frente a uno de los episodios más dolorosos de la historia contemporánea.
3. Luis Echeverría: amplió la intervención del Estado, pero dejó heridas políticas

Luis Echeverría (1970-1976) impulsó el gasto público, amplió programas educativos y sociales y promovió una mayor participación del Estado en la economía. Durante su administración también se crearon instituciones y organismos para atender distintas necesidades de la población. Sin embargo, su gobierno quedó marcado por la represión política, particularmente por el Halconazo del 10 de junio de 1971, cuando un grupo paramilitar atacó una manifestación estudiantil en Ciudad de México. Además, el incremento del gasto público, el endeudamiento y la devaluación de 1976 deterioraron la economía y su imagen ante los mexicanos.
4. José López Portillo: apostó por el petróleo, pero terminó en crisis

José López Portillo (1976-1982) llegó al poder durante una etapa complicada para las finanzas nacionales, pero el descubrimiento y aprovechamiento de nuevos yacimientos petroleros abrió expectativas de crecimiento. Su administración aprovechó el auge del petróleo para financiar infraestructura, ampliar el gasto público y promover el desarrollo económico. El problema fue que la economía mexicana se volvió demasiado dependiente de los ingresos petroleros y del endeudamiento externo. Cuando cayeron los precios internacionales del crudo y aumentaron las presiones financieras, el país enfrentó una grave crisis. La nacionalización de la banca en 1982 también generó fuertes controversias entre empresarios y sectores financieros.
5. Miguel de la Madrid: enfrentó una crisis y abrió paso a cambios económicos

Miguel de la Madrid (1982-1988) recibió un país afectado por la crisis de deuda, la inflación y la devaluación. Su gobierno impulsó medidas de austeridad, reorganización de las finanzas públicas y apertura comercial, además de iniciar el proceso de incorporación de México al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). También enfrentó el terremoto de 1985, una emergencia que puso a prueba la capacidad de respuesta del gobierno y exhibió deficiencias institucionales. Aunque su administración sentó bases para transformar el modelo económico, terminó con fuertes cuestionamientos por la crisis, la desigualdad y las dudas sobre la elección presidencial de 1988.
6. Carlos Salinas de Gortari: modernizó la economía, pero quedó marcado por la crisis

Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) impulsó una transformación económica importante. Durante su gobierno se concretó la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), se privatizaron numerosas empresas estatales y se promovió la apertura comercial para atraer inversiones extranjeras. Estos cambios contribuyeron a integrar a México en los mercados internacionales y modificar su estructura económica. Sin embargo, su sexenio estuvo marcado por cuestionamientos sobre la legitimidad de su elección, desigualdad social, conflictos políticos y el levantamiento zapatista de 1994. La crisis económica que estalló poco después de terminar su mandato también perjudicó su legado.
7. Ernesto Zedillo: estabilizó la economía, pero comenzó con una crisis

Ernesto Zedillo (1994-2000) recibió uno de los escenarios económicos más complicados de las últimas décadas. La crisis del peso de diciembre de 1994 provocó una fuerte devaluación, inflación, desempleo y dificultades para miles de familias que tenían créditos. A pesar de ese comienzo, su administración consiguió una recuperación económica, fortaleció las exportaciones y avanzó hacia una mayor apertura política. Uno de sus principales resultados fue la transición electoral de 2000, cuando el PRI perdió la Presidencia después de más de siete décadas en el poder. Aunque su gobierno quedó asociado con el llamado error de diciembre y el rescate bancario, también es reconocido por contribuir a la consolidación de instituciones electorales más independientes.
8. Felipe Calderón: mantuvo estabilidad económica, pero enfrentó una crisis de seguridad

Felipe Calderón (2006-2012) impulsó una estrategia económica enfocada en conservar la estabilidad financiera, atraer inversiones y mantener el funcionamiento de las instituciones durante la crisis internacional de 2008. Su administración también promovió infraestructura carretera y energética, además de ampliar algunos programas de salud. Sin embargo, su principal decisión política fue el combate frontal contra los grupos del crimen organizado, estrategia que provocó un incremento de la violencia en distintas regiones del país. Los homicidios, los enfrentamientos armados y las denuncias por violaciones a derechos humanos marcaron su sexenio. Por ello, aunque sus simpatizantes destacan sus resultados económicos, sus detractores consideran que el costo de su estrategia de seguridad fue demasiado alto.
9. Enrique Peña Nieto: consiguió reformas estructurales, pero terminó con rechazo

Enrique Peña Nieto (2012-2018) consiguió acuerdos políticos para aprobar reformas estructurales en sectores como educación, telecomunicaciones, energía y competencia económica. Algunas de estas modificaciones buscaban aumentar la inversión, generar competencia y modernizar distintos servicios. No obstante, su administración quedó opacada por escándalos de corrupción, el caso de la Casa Blanca, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y los problemas de inseguridad. De acuerdo con una medición de Consulta Mitofsky publicada en noviembre de 2018, terminó su mandato con apenas 24% de aprobación y 74% de desaprobación, una de las evaluaciones más negativas registradas en esa serie histórica.
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