Maíz en América Latina: CIMMyT impulsa semillas resilientes ante el cambio climático y plagas
El organismo internacional promueve el mejoramiento genético, la vigilancia fitosanitaria y semillas accesibles para fortalecer la producción y competitividad agrícola en la región
América Latina necesita fortalecer la resiliencia de su producción de maíz ante la variabilidad climática, las enfermedades y las limitaciones de acceso a semillas adaptadas y tecnologías agrícolas. Frente a estos desafíos, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMyT) impulsa una agenda científica que integra mejoramiento genético, vigilancia fitosanitaria, ciencia de datos y manejo agronómico.
Investigación
Jelle Van Loon, representante regional para América Latina del CIMMyT, presentó este enfoque durante la Reunión Latinoamericana del Maíz y el Congreso Nacional de Semillas, celebrado en Ibagué, Colombia, donde especialistas, investigadores y representantes del sector semillero intercambiaron avances para fortalecer la colaboración regional.
Una de las prioridades del organismo es desarrollar redes de vigilancia y alerta temprana de enfermedades del maíz, con el objetivo de identificar amenazas y generar información que permita anticipar riesgos y orientar estrategias de prevención y manejo.
La investigación también contempla la contaminación por aflatoxinas, sustancias tóxicas producidas por determinados hongos que pueden comprometer la inocuidad del grano y representar riesgos para la salud humana y animal, además de afectar las cadenas de comercialización y transformación.
En paralelo, el mejoramiento genético busca desarrollar variedades e híbridos con mayor adaptación a diferentes condiciones ambientales y necesidades productivas. Sin embargo, la adopción de estos materiales depende también de su disponibilidad, costo y aceptación entre los agricultores.
Una evaluación preliminar de conceptos de híbridos, realizada con 126 productores de Centroamérica, reveló que 67% manifestó preferencia por la tolerancia a la sequía, mientras que 65% expresó disposición a pagar un precio por la semilla igual o inferior al actual.
Los resultados evidencian que la innovación genética debe acompañarse de alternativas económicamente accesibles para los productores, particularmente en regiones expuestas a restricciones hídricas y mayores riesgos productivos.
El CIMMyT complementa estos esfuerzos con ensayos experimentales y validaciones en campo junto a agricultores, para evaluar la interacción entre genética, ambiente y prácticas de manejo, incluida la respuesta de maíces nativos a diferentes condiciones de fertilización.
La agenda también incorpora la calidad alimentaria, la diversidad de los maíces nativos y los sistemas de milpa, mediante estudios sobre sus aportaciones nutricionales y los efectos de la sequía en los cultivos asociados y los medios de vida rurales.
El organismo destacó que vincular la investigación científica con productores, instituciones y agroindustria permitirá desarrollar materiales que respondan tanto a las condiciones del campo como a las exigencias del mercado.
Para América Latina, esta articulación representa una oportunidad de avanzar hacia cadenas agroalimentarias más competitivas y estables, con mayor certidumbre productiva, capacidad de anticipar amenazas y soluciones que contribuyan a la rentabilidad agrícola.
Los sistemas de semillas son el primer paso para construir sistemas productivos resilientes. Necesitamos semillas adecuadas a las condiciones locales, acompañadas de un manejo agronómico adecuado y de productores y técnicos con las capacidades para aprovechar su potencial. Así podemos traducir la ciencia en soluciones prácticas que respondan a las condiciones y necesidades de las comunidades agrícolas”, ha señalado Van Loon.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
