Trigo en México: producción repunta 28.6%, pero la rentabilidad sigue en riesgo
GCMA prevé que México produzca 2.22 millones de toneladas de trigo en 2026, pero la falta de rentabilidad, liquidez y certidumbre comercial mantiene en riesgo la recuperación del sector
La recuperación de la producción de trigo en México continúa condicionada por la falta de rentabilidad, liquidez y certidumbre comercial, factores que mantienen en riesgo la capacidad productiva del sector, advirtió el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
Repunte insuficiente
El organismo estima que el país alcanzará 2.22 millones de toneladas en 2026, un crecimiento de 28.6% respecto a los 1.72 millones obtenidos en 2025. Sin embargo, el repunte todavía resulta insuficiente para revertir el deterioro acumulado, pues el volumen proyectado representa apenas 63.5% de las 3.49 millones de toneladas producidas en el año 2000.
La recuperación ocurre después de una de las crisis más severas del sector en seis décadas, marcada por la sequía, la contracción de las siembras, los elevados costos de producción y la pérdida de capacidad productiva. Además, la cosecha estimada para 2026 permanecería 35.9% por debajo de la registrada en 2023.
El ciclo otoño-invierno concentraría 96% de la producción nacional, con 2.13 millones de toneladas, un incremento de 29.9% anual. En contraste, el ciclo primavera-verano aportaría alrededor de 88,000 toneladas.
Dependencia del exterior
La recuperación productiva no cambiaría significativamente la dependencia de México respecto al mercado internacional. GCMA prevé importaciones de 5.4 millones de toneladas durante 2026, frente a un consumo nacional estimado de 7.53 millones, equivalente a cerca del 72% de la demanda.
Entre enero y septiembre, las compras externas sumaron 4.38 millones de toneladas, 1.6% menos que en igual periodo de 2025. Estados Unidos encabezó los suministros con 3.33 millones de toneladas, seguido de Canadá y Rusia con 780,000 y 230,000 toneladas.
La concentración de 94% de las importaciones en Estados Unidos y Canadá evidencia la importancia de mantener la continuidad comercial y logística, aunque recuperar una producción nacional competitiva permitiría reducir la exposición a variaciones cambiarias, fletes y disrupciones de suministro.
GCMA plantea resolver los apoyos pendientes, establecer mecanismos de ingreso antes de la siembra, facilitar crédito y seguros, así como fortalecer los acuerdos entre productores, molinos y fabricantes de pastas para recuperar competitividad.
La disponibilidad de agua, subraya el organismo, será insuficiente sin condiciones comerciales y financieras que permitan asegurar la rentabilidad del cultivo.
La recuperación es parcial y vulnerable. El crecimiento de 2026 mejora la oferta, pero mantiene una brecha considerable frente a la producción histórica y las necesidades nacionales. La dependencia externa se combina con la pérdida del margen exportador del cristalino. El reto es volver a hacer viable la siembra. Más agua y mejores referencias de precio no bastan si el productor carece de liquidez y certidumbre sobre su ingreso”, señaló Juan Carlos Anaya, director general del GCMA.
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