La economía de Ucrania se contrae ante agravamiento de los efectos de los ataques rusos
El Banco Nacional de Ucrania prevé que la economía se contraerá un 0,4 % este año tras revisar a la baja su anterior pronóstico de crecimiento del 1,8 % por los ataques contra las infraestructuras energéticas, el bloqueo de los puertos y los graves daños sufridos por la agricultura, la industria metalúrgica y otros sectores del país.
El banco central espera una modesta recuperación del 0,4 % en 2027, siempre que se desbloqueen los puertos y se reanuden las exportaciones.
Sin embargo, los economistas ucranianos consideran que tanto las previsiones para 2026 como las de 2027 son demasiado optimistas.
El Centro de Estrategias Económicas de Ucrania cree que, incluso si los puertos vuelven a abrir a mediados de 2027, los daños sufridos por el sector agrícola seguirán lastrando el PIB.
La intensificación de los ataques contra el sistema energético ha provocado que la mayoría de las empresas ucranianas tengan, por primera vez desde principios de 2024, unas perspectivas negativas.
"Dado que Rusia no tiene intención de reducir la intensidad de sus ataques contra Ucrania, difícilmente podemos esperar que la situación mejore", declaró a EFE la economista Ilona Sologoub, de la plataforma de análisis Vox Ukraine.
Los cortes de electricidad se prolongan ahora durante buena parte del día en Kiev y en la mayor parte del país, lo que está elevando los costes y los precios.
Los problemas logísticos, los riesgos para la seguridad y la creciente escasez de mano de obra están llevando al borde del colapso a numerosas empresas que habían conseguido sobrevivir al impacto inicial de la invasión rusa emprendida en 2022.
"Prácticamente hemos agotado las reservas de las que disponíamos antes de la invasión", dijo a EFE Anatoli Makovichuk, cofundador de una empresa mediana productora de cereales en la región de Chernivtsi, cerca de las fronteras de Moldavia y Rumanía.
La carga más pesada recae sobre las zonas próximas al frente, especialmente en Járkov, donde muchos centros comerciales alcanzados por drones siguen cerrados y apenas quedan vendedores operativos en Barabashovo, que fue en su día el mayor mercado de Ucrania.
En la relativamente más segura Leópolis, en el oeste del país, el aumento de los costes y el debilitamiento de la demanda están obligando a cerrar a un número creciente de cafeterías y pequeños negocios.
Mientras tanto, las gasolineras, los hipermercados y los almacenes también sufren ataques en todo el territorio.
A medida que la economía ucraniana se contrae, aumenta su dependencia del apoyo exterior y "Ucrania necesitará cada vez más fondos para sobrevivir y hacer frente a la guerra", subrayó Sologoub.
El Gobierno, que ya destina más del 60 % del gasto público a defensa, suspendió en septiembre los gastos considerados "no esenciales", pero aun así necesita más de 45.000 millones de euros de ayuda exterior al año.
"Sin la financiación de los donantes, existe el riesgo de que tanto el gasto militar como el social no puedan financiarse en las cantidades previstas", afirmó Roksolana Pidlasa, presidenta de la Comisión de Presupuestos del Parlamento.
Pese a todo, "Ucrania no se rinde", aseguró Sologoub, quien señaló que los ataques contra las refinerías de petróleo y otras infraestructuras rusas están reduciendo la capacidad de Rusia para hacer la guerra.
La economista defiende la creación de un fondo por parte de los socios extranjeros para ayudar a Ucrania que esté protegido frente a las fluctuaciones políticas ante el auge de fuerzas de ultraderecha escépticas con el apoyo a Ucrania en países como Alemania y Francia.
"Este fondo podría nutrirse con los activos rusos congelados o mediante la emisión de bonos específicos", sugirió, aunque Bélgica sigue bloqueando el uso de más de 210.000 millones de euros en activos rusos congelados que están depositados en Euroclear, en Bruselas, para apoyar a Ucrania.
Según Sologoub, el apoyo a Ucrania cuesta actualmente a cada ciudadano europeo menos de 200 euros al año.
"Es un precio pequeño que pagar por la posibilidad de llevar una vida normal y en paz", destacó, al tiempo que recordó que la defensa de Ucrania "protege a toda Europa y a las democracias del mundo frente a los países autoritarios".
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