El Ejército Mexicano muestra que en Sinaloa hay días en los que la fuerza del Estado se hace presente

Así como en este espacio hemos señalado las dificultades de las autoridades para contrarrestar los embates del crimen organizado, cuando las cosas se hacen bien también debemos reconocerlo. Ayer dimos cuenta de que, cuando el Ejército Mexicano se lo propone, puede dar resultados y mostrar la fuerza del Estado. Esto quedó de manifiesto con el abatimiento de tres presuntos delincuentes que viajaban en una Jeep, así como con el aseguramiento de armas, cargadores y cartuchos útiles. Ese mismo día se confirmó la detención del elemento de la Guardia Nacional identificado como Érick “N”, acusado del feminicidio de su pareja sentimental y compañera de trabajo, Cristian Ziboney, un caso que conmocionó y provocó indignación. Su captura representa un paso importante para que este crimen no quede impune y se haga justicia. También, casi al mediodía, se informó sobre la custodia de una vivienda donde presuntamente se encontraban objetos ilícitos. Al cierre de esta edición se confirmó, además, la liberación de un hombre que había sido privado de la libertad, la detención de un presunto responsable y el aseguramiento de armas. Es decir, ayer las autoridades de seguridad parecieron estar concentradas en sus responsabilidades y ofrecieron resultados en distintos hechos. Sin duda, las corporaciones de los tres niveles de gobierno enfrentan una fuerte presión para demostrar la capacidad de respuesta del Estado ante la violencia que golpea a Sinaloa. El reto es que estos resultados no sean hechos aislados ni respuestas circunstanciales ante la exigencia social. Si las autoridades mantienen este nivel de coordinación, atención y eficacia, habrá razones para pensar que el difícil camino de violencia por el que transitamos puede comenzar a cambiar.
¡Cuidado con las extorsiones telefónicas!
Lo ocurrido en Angostura debe servir de alerta para toda la ciudadanía. Una adulta mayor recibió amenazas de muerte y fue engañada para trasladarse hasta la plazuela municipal, donde supuestamente recibiría dinero de una representante de la Fiscalía. Afortunadamente, policías municipales detectaron la situación y evitaron que fuera víctima de este delito. No debemos confiar en llamadas de desconocidos que ofrecen dinero, amenazan o exigen mantener todo en secreto. No proporcionemos datos personales, no sigamos sus instrucciones y, ante cualquier sospecha, colguemos y denunciemos. ¡La prevención y la comunicación con nuestros familiares pueden evitar una tragedia!
Autoridades, escuchen a los policías.
Resulta lamentable que quienes tienen la responsabilidad de proteger a la ciudadanía también tengan que luchar para que se respeten sus propios derechos. La denuncia de que policías municipales de Eldorado trabajan sin seguridad social evidencia un problema que las autoridades no pueden seguir ignorando. Es urgente atender las condiciones laborales de los elementos en activo, pero también resolver las demandas de expolicías y viudas de policías, quienes durante años han enfrentado incertidumbre y falta de respuestas. No se puede exigir compromiso, valor y resultados a las corporaciones mientras el propio Estado incumple sus obligaciones con quienes arriesgan la vida por la seguridad de los sinaloenses. La justicia también debe llegar a sus familias.
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