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Las amistades peligrosas del presidente y el banquero que llevaron a Paraguay a la ruina
«Quiero que tengan plata en su bolsillo, esa será mi prioridad» , prometía Santiago Peña en marzo de 2023, cuando se encaminaba a triunfar en las elecciones presidenciales de Paraguay. Tres años más tarde, ya como mandatario, Peña ha perdido el poder y la libertad por un escándalo bancario que ha golpeado a los ahorros de tres millones de personas , la mitad del país.Paraguay, ubicado en el corazón de Suramérica entre Argentina y Brasil, es por tradición uno de los sistemas políticos más estables de la región. Desde hace 70 años, la hegemonía política pertenece al Partido Colorado, de centroderecha, y las formaciones de izquierdas apenas suelen llegar al 10% del electorado.Una historia que choca con las postales de las últimas 48 horas, en las que miles de personas han salido a las calles de Asunción y Ciudad del Este para protestar contra el Gobierno de Peña. Finalmente, el presidente ha acabado renunciando al cargo por la bancarrota de la entidad financiera Ueno Bank , una entidad profundamente vinculada al poder.El hombre fuerte del banco es Miguel Vázquez, quien tiene 36 años y una relación histórica con Peña desde antes de que este fuera presidente. Perteneciente a la aristocracia local, educado en Estados Unidos, sofisticado y conocedor del mundo, Vázquez es un viejo amigo de Peña. Y también socio, ya que, antes de que Peña alcanzara la presidencia, fue accionista de su grupo empresarial.Cuando llegó al poder, los negocios del banco Ueno se multiplicaron: rápidamente se convirtió en el principal emisor de tarjetas de crédito y en la cuarta entidad del país con mayor cantidad de depósitos. Mientras tanto, sus altos ejecutivos pasaban a poblar el equipo económico de Peña y Ueno se vio favorecido con el manejo de casi 1.000 millones de dólares (650 millones de euros) del Gobierno.En otros sistemas políticos, la relación de Peña con Vázquez hubiera generado críticas. Pero en Paraguay el poder del Partido Colorado preserva a sus presidentes de las preguntas más incomodas, salvo que venga impulsadas desde el interior del propio espacio político.La primera señal de alerta apareció a mediados de 2025, cuando una trabajadora de la residencia oficial de Peña renunció y contó a la prensa paraguaya que había encontrado sobres con dinero en efectivo y se los había entregado al presidente. La principal especulación de la prensa fue que esos sobres eran enviados por Vázquez .En 2025, una empleada de la residencia oficial de Peña renunció y contó a la prensa paraguaya que había encontrado sobres con dinero y se los había entregado al presidenteDurante aquellos días, el ascenso del banquero era imparable. Paraguay, a diferencia de otros sistemas bancarios, tiene una ley de encajes muy laxa y obliga a los bancos a garantizar solo el 13% de sus depósitos. En Argentina, el mínimo exigido llega al 40% y en Brasil ronda el 25%.Con los fondos gubernamentales, y la certidumbre de pertenecer al circulo más íntimo del presidente, Vázquez se lanzó a patrocinar equipos de futbol, comprar medios de comunicación, cadenas de comida rápida, inmobiliarias y empresas de logística. Quien había comenzado como prestamista de aquellos que no podían acceder al sistema bancario paraguayo, donde la informalidad de los créditos ronda el 60% de la economía, recibía en pocos meses premios como empresario del año.En sus entrevistas, Vázquez combinaba conocimientos económicos y consejos de gestión empresarial con mensajes espirituales. En este sentido, clamaba que estaba en «permanente contacto con Dios y que Dios quería que sus clientes progresaran».Miguel Vázquez, fundador de Ueno Bank, aseguraba que estaba en «permanente contacto con Dios y que Dios quería que sus clientes progresaran»Hace dos meses, Vázquez comenzó a ser victima indirecta del programa económico de su amigo Peña. El ahora expresidente promovió fuertemente a Paraguay en todas las capitales financieras del mundo. Al llevar a su país a los grandes mercados, se comenzó a volver obligatorio sostener ciertos niveles de transparencia. En esos flujos de comunicación con inversores extranjeros fue cuando comenzó a circular la noticia de que Vázquez estaba en problemas.Como en todos los colapsos financieros, lo que comenzó como un rumor en ámbitos mínimos se masificó rápidamente y las personas fueron a retirar sus depósitos con urgencia. Al no tener cómo devolver esos recursos, la entidad terminó intervenida por el Banco Central de Paraguay y, luego, en la bancarrota.Peña, que hasta hace algunos meses hablaba de modificar la Constitución para buscar ser reelegido, algo que no está permitido en Paraguay, se quedó solo cuando su propio partido entendió que debía abandonar al presidente para retener el poder. Peña tenía pleno respaldo legislativo, pero el expresidente Horacio Cartes, auténtico poder en la sombra del Partido Colorado, entendió que el Gobierno de Peña estaba terminado.Cartes es el verdadero hombre fuerte de Paraguay y solo permanece en segundo plano porque, años atrás, la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA, lo acuso de estar ligado al narcotráfico. Con Peña de presidente, Cartes tenía los márgenes necesarios para seguir dirigiendo el país, mientras le mostraba al mundo y a los mercados la carta más presentable de su partido. Una ilusión que el escándalo de Ueno ha terminado fulminando.Cuando el Banco de Paraguay intervino Ueno, el expresidente del país y poder en la sombra del Partido Colorado, Horacio Cartes, dejó caer al Gobierno de Santiago PeñaEl castigo sobre Peña fue contundente: Cartes le impidió retener su escaño como senador vitalicio, al que acceden los expresidentes en Paraguay. Por ese motivo, le impulsó el juicio político a pesar de que Peña ya había renunciado. El viernes, la Policía detuvo a Peña y a varios directos de Ueno Bank, entre ellos el propio Vázquez , quien también se entregó en Asunción.La aristocracia paraguaya es un entorno muy pequeño, que pasa más tiempo en Buenos Aires, Miami y Rio de Janeiro que en su país. Aunque históricamente no ha tenido grandes aspiraciones políticas, ha encontrado en Cartes al gran facilitador para que sus negocios prosperaran y las calles estuvieran tranquilas. Cuando esa calma aparente viró hacia el caos, fue el principio del fin de Peña, uno de los grandes aliados de Donald Trump en la región.
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