Qué hacer con los alimentos del refrigerador cuando se va la luz
Un apagón puede poner en riesgo los alimentos refrigerados y congelados. Conoce cuánto tiempo pueden conservarse y qué productos debes desechar

Un corte de electricidad puede convertirse en un problema para la seguridad alimentaria, especialmente cuando dura varias horas y el refrigerador deja de mantener una temperatura adecuada. Aunque algunos alimentos pueden conservarse temporalmente, otros pueden desarrollar bacterias peligrosas sin mostrar cambios evidentes en su olor, sabor o apariencia.
La clave es actuar con rapidez, mantener cerradas las puertas del refrigerador y saber qué productos todavía pueden consumirse. Estas recomendaciones ayudan a reducir el desperdicio y, sobre todo, a evitar intoxicaciones alimentarias.
1. Mantén cerrada la puerta del refrigerador

Cuando se interrumpe el suministro eléctrico, evita abrir el refrigerador para revisar los alimentos constantemente. Cada vez que abres la puerta, el aire frío escapa y la temperatura interior aumenta. Un refrigerador cerrado puede mantener los alimentos fríos durante aproximadamente cuatro horas, siempre que estuviera funcionando correctamente antes del apagón. Por eso, conviene sacar únicamente lo indispensable si necesitas hacerlo.
2. Recuerda la regla de las cuatro horas

Como referencia de seguridad alimentaria, un refrigerador cerrado puede mantener una temperatura segura durante unas cuatro horas después de un corte de electricidad. Si el apagón supera ese periodo, es importante comprobar la temperatura de los alimentos con un termómetro, cuando sea posible. Los productos perecederos que hayan permanecido por encima de 4 °C durante más de dos horas deben desecharse, salvo que se haya confirmado que siguen dentro de condiciones seguras.
3. Identifica qué alimentos son más delicados

La carne cruda, el pollo, el pescado, los mariscos, la leche, los quesos blandos, los huevos y las sobras cocinadas necesitan mantenerse refrigerados. Si estos productos permanecen demasiado tiempo a temperaturas inadecuadas, las bacterias pueden multiplicarse y aumentar el riesgo de enfermedades. No basta con comprobar si todavía están fríos al tacto: utiliza un termómetro para alimentos o del refrigerador cuando tengas acceso a uno.
4. No pruebes los alimentos para saber si siguen buenos

Una práctica peligrosa es probar una pequeña cantidad para comprobar si un producto todavía se puede consumir. Algunas bacterias que provocan enfermedades no modifican necesariamente el olor, el sabor ni la apariencia de los alimentos. Si tienes dudas sobre cuánto tiempo estuvieron expuestos a temperaturas inseguras, lo más prudente es desecharlos. La seguridad alimentaria no puede determinarse únicamente con los sentidos.
5. Revisa el congelador antes de desechar su contenido

Los alimentos congelados pueden conservarse durante más tiempo que los refrigerados. Un congelador lleno y cerrado puede mantener una temperatura adecuada durante aproximadamente 48 horas; si está medio lleno, alrededor de 24 horas. Estos tiempos son orientativos y dependen del equipo, la temperatura ambiental y la frecuencia con que se abra la puerta. Mantenerlo cerrado es la mejor manera de prolongar la conservación.
6. Comprueba si los alimentos todavía tienen cristales de hielo

Cuando regresa la electricidad, revisa los productos del congelador. Si todavía contienen cristales de hielo o su temperatura se mantiene en 4 °C o menos, pueden volver a congelarse, aunque quizá pierdan calidad y textura. Si se descongelaron por completo y permanecieron por encima de esa temperatura durante más de dos horas, deben desecharse. No todos los alimentos recuperan su calidad después de descongelarse.
7. Aprovecha los alimentos que no necesitan refrigeración

Durante un apagón prolongado, puedes recurrir a productos que se conservan de manera segura a temperatura ambiente mientras permanecen cerrados: arroz, pasta seca, legumbres, conservas comerciales sin abrir, galletas, frutos secos y algunas frutas enteras. También puedes utilizar alimentos enlatados listos para consumir. Una vez abiertos, muchos de estos productos sí necesitan refrigeración, por lo que conviene revisar las instrucciones del envase.
8. Utiliza una hielera si el corte será prolongado

Si sabes que la interrupción eléctrica durará varias horas, una hielera puede ayudar a conservar algunos alimentos perecederos. Coloca hielo o paquetes refrigerantes y utiliza un termómetro para comprobar que el interior se mantenga a 4 °C o menos. Guarda los productos en recipientes cerrados y evita abrirla continuamente. Si tienes varias opciones, reserva el espacio para los alimentos más delicados y de mayor riesgo.
9. Limpia el refrigerador si algún alimento se descompuso

Cuando regresa la electricidad, revisa el interior del equipo y desecha cualquier producto que no sea seguro. Si hubo derrames de carne cruda, pescado u otros alimentos, limpia y desinfecta las superficies afectadas siguiendo las instrucciones del producto de limpieza. Lava tus manos antes y después de manipular alimentos. También verifica que el refrigerador vuelva a alcanzar una temperatura de 4 °C o menos.
10. Prepara el refrigerador para futuros apagones

Una buena organización puede reducir las pérdidas durante una interrupción eléctrica. Mantén el refrigerador a 4 °C o menos y el congelador a -18 °C o menos. Puedes colocar termómetros en ambos equipos para conocer la temperatura real y congelar recipientes con agua que funcionen como reserva de frío. También conviene tener una hielera, paquetes refrigerantes y una lista de alimentos que requieren mayor atención.
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