La actriz Bárbara Mori despide con profundo amor a su abuela Gladys, quien murió a los 105 años
Bárbara Mori, protagonista de la telenovela “Rubí”, confirmó el fallecimiento de su abuela Gladys a través de un emotivo mensaje en redes sociales
La vida también tiene despedidas que, aunque duelen, llegan acompañadas de una profunda reflexión sobre el amor, el tiempo y la trascendencia. Así lo expresó la actriz Bárbara Mori, quien este 7 de noviembre de 2026 compartió una noticia que toca una de las fibras más sensibles de su historia familiar: la muerte de su abuela Gladys, quien falleció a los 105 años.
“Abuelita, que la luz de tu espíritu acompañe tu camino. Una muerte muy esperada. Porque la soledad no siempre se siente bien”, expresó la expareja sentimental del actor Sergio Mayer.
A través de su cuenta de Instagram, la protagonista de la telenovela mexicana “Rubí” publicó varias fotografías junto a su abuelita y le dedicó un mensaje cargado de amor, gratitud y pensamientos sobre el significado de la existencia. Lejos de limitarse a expresar el dolor de su partida, Bárbara Mori recordó a la mujer vital, independiente y coqueta que fue durante gran parte de su vida, y compartió cómo vivió el proceso de verla envejecer.
Gladys, la mujer de 105 años que nunca dejó de conquistar el mundo
Con profunda nostalgia, Bárbara Mori recordó a la mujer alegre y coqueta que fue su abuela, que disfrutaba salir, viajar, caminar y mandar. Le gustaba jugar, le gustaba vestirse, ponerse tacones, se maquillaba, se peinaba, se ponía súper coqueta y salía a la calle todos los días a conquistar el mundo.
Sin embargo, detrás de esa personalidad llena de vida también existía el cansancio de una mujer. “La abuela desde hace muchos años decía: ‘Ya me quiero ir porque siempre me despido de todos y ya no me quiero despedir de nadie’. Cuando la vida la privó de la libertad, de la autonomía y comenzó a depender de alguien más para poder transitar sus días… Se fue haciendo cada vez más chiquita”.
Este 2026, la abuela de Bárbara Mori cumplió 105 años y, de acuerdo con su nieta, conservó durante prácticamente toda su vida una salud y lucidez extraordinarias: “jamás pisó un hospital hasta estos últimos años”.
No obstante, con el paso del tiempo comenzó a perder la audición y la vista. La actriz reconoció que su abuela llevaba tiempo habitando una realidad cada vez más distante de aquello que antes disfrutaba, una situación que despertó en ella profundas preguntas sobre la vida y el cuerpo.
“Hace tiempo que ya no escuchaba bien, que ya no veía bien, que sus sentidos estaban disminuyendo lo cual limitaba cada vez más su experiencia en ese cuerpo, sentí que de alguna manera, ella habitaba un espacio cada vez más distante de este mundo tangible y esa percepción me llevó a cuestionarme muchas cosas sobre la vida, el cuerpo, la permanencia y el sentido de seguir aquí cuando aquello que nos hacía sentir vivos comienza a desaparecer”.
Bárbara Mori encuentra en la muerte una liberación para el alma
Bárbara Mori manifestó creer profundamente en la reencarnación, en la trascendencia del alma y en la posibilidad de que nuestra existencia cambia de forma pero continúa su viaje.
Desde esa convicción, considera que la partida de su amada abuela Gladys representa algo más que el final de su presencia física: "Es también una liberación. Para ella, para su alma, su espíritu".
En su reflexión, Bárbara Mori extendió ese sentimiento hacia toda su familia, al mencionar los códigos, las memorias y las cargas que mujeres y hombres heredan y sostienen a través de las generaciones. Sus palabras reflejaron cómo una despedida también puede convertirse en un momento para mirar la propia historia familiar, reconocer lo vivido y encontrar una forma distinta de entender la ausencia de quienes nos acompañaron durante tantos años.
Finalmente, Bárbara Mori cerró su mensaje con una frase que resume la manera en que enfrenta la muerte de su abuelita: "Eso es la muerte para mí. La liberación del alma". Una despedida llena de amor para Gladys, quien a sus 105 años deja recuerdos imborrables en su familia y la memoria de aquella mujer que, con tacones, maquillaje y una enorme pasión por la vida, salía todos los días a conquistar el mundo.
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