Construyen la represa más grande del mundo con 27 espejos para combatir el frío extremo
China avanza con la construcción de una de las obras de ingeniería más ambiciosas del mundo. Se trata de la represa de Shuangjiangkou, una gigantesca estructura hidroeléctrica de 315 metros de altura ubicada en la provincia de Sichuan, que busca convertirse en la presa más alta del planeta una vez que se terminen los trabajos a finales de 2027.
El proyecto, desarrollado sobre el río Dadu, representa una importante apuesta por la generación de energía hidroeléctrica. Sin embargo, sus dimensiones y las modificaciones que implica para el entorno natural también generan preocupación por sus posibles consecuencias ambientales.
Según informó China Energy, la compañía responsable del proyecto, la construcción alcanzó un nuevo récord al superar el millón de metros cúbicos de materiales de relleno colocados durante un solo mes. Este avance permitirá acelerar las tareas pendientes y acercarse a la finalización de la estructura.
La obra comenzó a desarrollarse después de recibir la autorización del gobierno chino en abril de 2015 y cuenta con una inversión estimada de 4020 millones de dólares. Su construcción está prevista para completarse durante 2027, cuando también deberían encontrarse operativas todas sus turbinas.
Uno de los mayores desafíos que enfrentaron los ingenieros durante la construcción estuvo relacionado con las condiciones climáticas. La estructura se encuentra en un estrecho valle montañoso de Sichuan, a unos 2200 metros sobre el nivel del mar, donde las temperaturas invernales pueden descender hasta los 20 grados bajo cero. Esto provoca que los materiales utilizados en el núcleo de la presa se congelen.
Para solucionar este problema, los especialistas desarrollaron un sistema que aprovecha la radiación solar mediante grandes espejos instalados sobre las montañas. Estos dispositivos, conocidos como heliostatos, siguen la trayectoria del sol y reflejan sus rayos hacia las zonas de trabajo que permanecen en sombra. Las primeras pruebas comenzaron en 2021 y, durante febrero de 2022, se instalaron 20 espejos con una superficie reflectante total cercana a los 1340 metros cuadrados. Posteriormente, el sistema se amplió hasta alcanzar los 27 dispositivos.
Gracias a esta tecnología, los ingenieros lograron aumentar la temperatura de las superficies expuestas a la radiación solar y extender las jornadas de construcción. Los ensayos realizados mostraron incrementos de aproximadamente seis grados en la superficie iluminada y de un grado a cinco centímetros de profundidad.
¿Por qué preocupa el impacto ambiental de la represa de Shuangjiangkou?
A pesar de los avances tecnológicos y de su capacidad para generar electricidad, la construcción de Shuangjiangkou también plantea interrogantes sobre las consecuencias ambientales que podría provocar en la cuenca del río Dadu. Las grandes represas modifican el comportamiento natural de los cursos de agua, ya que alteran sus caudales, la circulación de sedimentos y las condiciones de los ecosistemas acuáticos.
Entre los principales impactos potenciales de este tipo de infraestructura se encuentran los cambios en los hábitats de peces y otras especies, las modificaciones en la calidad del agua y las transformaciones del paisaje provocadas por la formación de embalses. Además, la acumulación de sedimentos y las variaciones en la temperatura y oxigenación del agua pueden representar desafíos para el funcionamiento ambiental de los ríos. En el caso de Shuangjiangkou, las autoridades chinas reconocieron que “el proyecto podría generar efectos negativos sobre el ambiente”, aunque señalaron que los responsables de la construcción trabajan en medidas destinadas a reducirlos.
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