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Seis de cada diez españoles no creen que los trenes sean seguros
Un desplazamiento laboral, una visita a un familiar, unas vacaciones, una escapada romántica, un viaje con amigos. La alta velocidad, desde hace más de tres décadas, ha acompañado la vida de los españoles. Desde que en 1992 se inauguró la línea Madrid-Sevilla por la Exposición Universal en la capital andaluza, desplazarse en tren a aproximadamente trescientos kilómetros por hora ha ido acercando unas ciudades a otras, unas realidades a otras. Reducir distancias, al menos en tiempo, en horas, vertebra el país. En estos 34 años, se había convertido en un símbolo nacional, un orgullo que también se ha exportado al extranjero, con proyectos millonarios. Pero este 2026, algo se ha truncado .Hace trece años, un tren descarriló en la curva de Angrois, a unos tres kilómetros de la estación de Santiago de Compostela, dejando un rastro de ochenta fallecidos. Técnicamente, el Alvia, que llegó a ese tramo a 191 kilómetros por hora en vez de a los ochenta máximos permitidos, no era de alta velocidad. El sistema de seguridad ERTMS, que debería haber frenado el ferrocarril automáticamente al detectar un exceso de velocidad, estaba desactivado. Hasta la fecha, es la tragedia ferroviaria más mortífera. En nueve meses, ha habido otras dos. Primero Adamuz, en Córdoba, donde murieron 46 personas, y después en Urda, Toledo, con al menos 69 víctimas mortales.Los dos siniestros de este 2026, con 115 muertos en total a los que se puede sumar el maquinista fallecido en Gélida (Barcelona), se han producido, precisamente, en ese trazado entre Madrid y Sevilla que elevó a España en 1992 a la era de la alta velocidad. Y la conmoción es enorme. Los datos de la encuesta de GAD3 para ABC, realizada entre el martes y el jueves, la semana después del accidente de Urda, son esclarecedores. El 63 por ciento de los españoles ven poco o nada seguro el sistema ferroviario. Lo que antes era una garantía, ahora produce un recelo que, además, es bastante unánime.Un dieciocho por ciento responden que el tren español no es «nada» seguro y un 45 por ciento, que lo es «poco». En la balanza contraria, se sitúan un veintiséis por ciento que opinan que es «bastante» fiable y un siete por ciento que sí lo consideran confiable; «mucho». Si se observa el recuerdo de voto por partidos políticos, hay una clara diferencia entre los electores de izquierdas, divididos, y los de derechas, que desconfían del sistema mayoritariamente. Los estudiantes, los que menos confíanPor ejemplo, el 91 por ciento de quienes el 23J votaron a Vox creen que el ferrocarril español es inseguro, igual que un 81 por ciento de quienes se decantaron por el PP. En cambio, entre los nacionalistas —se incluyen los simpatizantes de ERC, Junts, Bildu, PNV, Coalición Canaria, BNG y CUP— la mitad recela de este medio de transporte, pero solo les pasa lo mismo al 42 por ciento de los socialistas y al 38 por ciento de quienes hace tres años apoyaron a Sumar. Los estudiantes, uno de los colectivos que más utiliza el transporte público, son los que ven menos seguro el tren: nueve de cada diez responden que es poco o nada fiable.En el sondeo se aprecia perfectamente también cómo el terror de lo vivido en Urda el 28 de octubre, que recuerda tanto al trauma que sacudió Adamuz el 18 de enero, ha provocado una desconfianza en el sistema ferroviario. Más de la mitad de los españoles, el 55 por ciento, reconocen que le genera miedo volver a viajar en tren tras dos siniestros en la alta velocidad tan consecutivos. Un veintiséis por ciento dicen sentir «mucho» pavor; un veintinueve por ciento, «bastante»; un diecinueve por ciento, «poco»; y un veinticinco por ciento, «nada». De nuevo, las sensaciones van por barrios y, curiosamente, los más 'valientes' se sitúan en la izquierda del espectro político. Mientras un 77 por ciento de quienes respaldaron a Santiago Abascal en 2023 dice tener mucho o bastante miedo a coger un tren, afirman lo mismo un 71 por ciento de los votantes de Alberto Núñez Feijóo, pero solo un 39 por ciento de los de Pedro Sánchez, un 32 por ciento de los de Yolanda Díaz —era quien se presentó el 23J— y un 31 por ciento de los que secundaron a opciones nacionalistas. Por sexos, las mujeres (68%) temen más tomar este transporte que los hombres (43%), la franja de edad más recelosa es la que va entre los 30 y los 44 años (63%) y los dos colectivos por situación laboral más desconfiados son los trabajadores domésticos (73%) y los parados (67%).Tras años en los que la ausencia de presupuestos generales del Estado (PGE) ha frenado las inversiones en la red ferroviaria —por primera vez en democracia, sin contar las legislaturas fallidas, el Gobierno no ha aprobado nuevas cuentas—, una gran mayoría de españoles opinan que el funcionamiento de la alta velocidad ha empeorado. En total, piensan así un 72 por ciento de la muestra de la encuesta, en un capítulo más transversal que los anteriores.Un 94% siguió con mucho o bastante interés toda la información referente al siniestroEl 91 por ciento de los votantes del PP creen que ha ido a peor. También el noventa por ciento de los de Vox, el 69 por ciento de los de Sumar, el 51 por ciento de los nacionalistas y el 48 por ciento de los socialistas. Además, son muy pocos los que creen que ha mejorado: un ocho por ciento en total que, desgranado por partidos, se queda así: uno por ciento de los populares, dos por ciento de los de Sumar, cinco por ciento de los de Vox, diez por ciento de los nacionalistas y veintiuno por ciento de los socialistas.El accidente de Urda, sin duda, perturbó al país. Un 94 por ciento de los encuestados, prácticamente todos, contesta que siguió las noticias referentes al siniestro con mucho o bastante interés. Es el asunto que más atención acaparó, por encima incluso de las manifestaciones en favor de Ceuta (76%), el adelanto electoral (74%), la acampada en la Puerta del Sol por la vivienda (71%), las revueltas y disturbios en Francia (62%) y la convocatoria de la huelga general para el día 11 (56%). El 87 por ciento culpa de la desgracia a fallos en los sistemas de seguridad y el ochenta por ciento, a la falta de profesionalidad de los cargos directivos. En las filas socialistas esta cifra alcanza a siete de cada diez votantes. Esta semana, además de dimitir el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente —el vicepresidente Carlos Cuerpo ha asumido su cartera—, ha cesado en sus funciones el que era presidente de ADIF —gestora de la red ferroviaria—, Luis Pedro Marco de la Peña. Llama poderosamente la atención en el sondeo que, al contrario de lo expresado por el relato gubernamental, que inicialmente achacaba exclusivamente lo sucedido a un «error humano» desde el centro de control de Atocha, un ochenta por ciento de los votantes socialistas cree que hubo una brecha en los dispositivos de protección de los ferrocarriles. Opinan igual el 94 por ciento de los electores de Sumar, el 93 por ciento de los de Vox, el 92 por ciento de los del PP y el 88 por ciento de los nacionalistas.Además, como causa indirecta de la tragedia, un 65 por ciento de los encuestados consideran que lo ocurrido tiene una relación directa con la falta de presupuestos. El Gobierno tiene prorrogados los del 2023 y ni siquiera ha presentado un proyecto de ley ante las Cortes en toda la legislatura. También cree que es un problema la ausencia de cuentas públicas la mitad de los socialistas, frente a un 43 por ciento que desligan esto del siniestro. Ficha técnica Universo : población general mayor de 18 años con derecho a voto. Tamaño de la muestra : 1.502 entrevistas. Recogida de la información : encuesta telefónica asistida por ordenador. 1.201 entrevistas a teléfonos móviles y 301 entrevistas a teléfonos fijos. Instituto : GAD3. Cuotas : por sexo, edad y ámbito geográfico en función del censo electoral (INE). Fechas del trabajo de campo : del 3 al 5 de noviembre. Error muestral : +-2,6% (n=1.502) para un grado de confianza del 95,5% (dos sigmas) y en la hipótesis más desfavorable de P=Q=0,5 en el supuesto de muestreo aleatorio simple. Duración de la entrevista : 4-5 minutos. Cuestionario : propuesto por Vocento y ABC.En cuanto a por qué ha empeorado la red ferroviaria en los últimos años, como apuntan el 72 por ciento de españoles, un 97 por ciento lo achacan a falta de inversión y mantenimiento; un 91 por ciento, a mala gestión y planificación del Estado; un 84 por ciento, a un exceso de cargos políticos en puestos técnicos; y un 63 por ciento, a un aumento del número de trenes y viajeros.Unos motivos vistos de igual manera por la inmensa mayoría de los votantes socialistas: un 92 por ciento consideran que falta inversión, un 79 por ciento critican la gestión estatal y tres cuartas partes rechazan que políticos estén en puestos técnicos. Desde 2021, cabe recordar, entraron operadores privados como Iryo y Ouigo a competir con Renfe. La izquierda culpa a la liberalización del deterioro de la red, pero incluso Puente, «sin ser fan», dijo, descartó que esa fuese la razón tras los accidentes de Adamuz y Urda.
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