¿Qué más saben? Revelaciones que inquietan al régimen


CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)
No es cualquier información. Lo que Guadalupe Taddei pudiera declarar si la amenazan sería desastroso para el obradorismo y la menguada credibilidad del INE. Mucho debe saber sobre cómo ganó Claudia Sheinbaum la Presidencia, cuánto dinero ilícito habría llegado a su campaña en 2024 y qué tipo de credenciales de elector se usaron. Entiende muy bien la maquinaria oficial.
La señora Taddei conoce de primera mano cómo se realizaron dos procesos claves para la permanencia del obradorato: las elecciones presidenciales de 2024 y las del Poder Judicial de 2025. Conoce como pocos de decisiones internas en el instituto electoral, de contratación de proveedores, fiscalización de campañas y denuncias de intervención gubernamental ilegal.
Su rol fue clave en tres procesos que favorecieron al morenismo: la precampaña anticipada de las “corcholatas” de López Obrador en 2023, la manipulada asignación de diputaciones plurinominales en 2024 —que dio una falsa mayoría calificada al régimen— y el polémico aval del INE al uso y financiamiento de los “acordeones” en las elecciones de los “jueces del Bienestar”.
Gracias a los escandalosos vídeos filtrados en los últimos días a la prensa libre y las consecuentes investigaciones periodísticas, millones de mexicanos conocemos hoy las redes de corrupción que se tejen en el interior del oficialismo. Con lujo de detalles nos muestran cómo orquestaban fraudes y se repartían millonarias ganancias Guadalupe Taddei y su “proveedor favorito” (bit.ly/4zuxF9x).
Al régimen no le ha quedado otra que aceptar como pruebas las evidencias exhibidas. El escándalo incluye, por ahora, contratos por 1,300 millones de pesos para producir credenciales de elector y acuerdos por cientos de millones de pesos para elaborar otros materiales en diferentes comicios. También se habla de millonarios “moches” por el servicio de comedor en el INE.
Si no fuera por el escándalo mediático, muy probablemente la señora Taddei seguiría presidiendo el instituto electoral, al frente de los preparativos para las cruciales elecciones intermedias de 2027. No hay motivos para creer lo contrario. Por algo el régimen la encaminó a ese puesto y la solapó por años. Pero el efecto de los vídeos ante la imagen pública ha sido demoledor.
A diferencia de otros casos de supuesta corrupción en el seno del obradorato denunciados por el periodismo libre, ahora el efecto es mucho mayor. Muy explícitos, cargados de emoción, los vídeos filtrados por el “proveedor favorito”, en clara amenaza a Guadalupe Taddei y sus jefes, se han viralizado gracias a las “benditas redes sociales”. El “pueblo” no ha estado al margen.
El golpe a las entrañas del obradorismo fue creciendo con nuevas revelaciones. Abrumado por “las pruebas”, el régimen decidió en un principio que la estrategia propagandística, que encabeza Claudia Sheinbaum, sería deslindarse de la señora Taddei y declararla “traidora al pueblo de México”. Pero muy pocos les creyeron. Es muy difícil borrar de golpe una clara paternidad.
“MAFIA ELECTORAL”
El miedo en Palacio Nacional ante posibles nuevos escándalos y, sobre todo, el desastre que significaría que Guadalupe Taddei abriera la boca los obligó a modificar radicalmente el discurso. Ahora resulta que todo es culpa de una antigua “mafia electoral” que preside el exconsejero Lorenzo Córdova. De nuevo la cargada contra el pasado, apostando a la “inocencia” del “pueblo”.
Con cinismo inaudito, a coro dirigido desde Presidencia, legisladores, gobernadores y demás jilgueros a sueldo emprendieron esta semana desesperada estrategia de manipulación, principalmente en las redes sociales, para apoyar la perversa narrativa: la señora Taddei no solo no es morenista, sino que pertenece a una red de corrupción orquestada por “el malvado prianismo” (bit.ly/4AdnqG).
En el colmo de la ironía, morenistas como el gobernador Joaquín Díaz Mena, beneficiario del “clan de los moches”, llamaron a respaldar a la presidenta de México en su “compromiso con la verdad y con el derecho de los mexicanos de estar informados, sin manipulación”. Yucatán “no va a guardar silencio”, vociferó; “no permitiremos que se impongan intereses de particulares”.
En nado sincronizado, la senadora Verónica Camino, que ignora o guarda silencio cómplice ante las denuncias de corrupción contra los Millet Encalada, publicó que, “con nuestra presidenta, seguiremos desmantelando las redes de corrupción heredadas y protegidas por el PRIAN”. Eso sí, cuestionaron los 27 años como contratistas del INE de los hermanos Hernández Casillas.
“CORTINAS DE HUMO”
Como era de esperarse, Lorenzo Córdova y seguidores acusaron al régimen de querer levantar “cortinas de humo” y armar una “cacería de brujas” para desviar la atención ante las redes de impunidad que descubre el escándalo de Guadalupe Taddei (bit.ly/4zbuXER). La oposición exigió transparencia en las investigaciones y el sector privado llamó a evitar un nuevo golpe a la certeza jurídica (bit.ly/4Ai6kYb).
El régimen obradorista se ha metido en tremendo berenjenal. Si las irregularidades venían de antes, ¿por qué no se corrigieron? Y si continuaron durante la gestión de la señora Taddei, ¿quiénes lo permitieron? La supuesta transformación moral que presumen no se demuestra encontrando culpables convenientes en el pasado, sino investigando con claridad el presente.
El escándalo de corrupción en el INE, que pinta para seguir generando nuevos capítulos, nos permite afirmar que el mayor peligro de la tergiversación de la realidad —como la que vivimos en estos días— no es solo que se engañe a los ciudadanos, sino que se termine convenciendo a muchos de que la verdad depende más de quién la dice que de los hechos que la sustentan.
Cuando un movimiento como el morenista basa su legitimidad en la promesa de su superioridad moral, la congruencia se vuelve una exigencia clave. No basta con proclamar que se combate la corrupción: hay que combatirla por igual entre propios y ajenos. La honestidad no se demuestra con discursos, sino con transparencia. Mucho está por verse.— Mérida, Yucatán
[email protected] / Apartado especial en el sitio web del Diario: yucatan.com.mx (https://bit.ly/4diiiFP)
(*) Director general de Grupo Megamedia
¿Cuál es el mensaje del texto?
El mensaje central del escrito es que la tergiversación de la realidad, la manipulación de la información y la búsqueda de culpables convenientes no pueden sustituir la transparencia ni la rendición de cuentas, especialmente cuando un movimiento político fundamenta su legitimidad en una supuesta superioridad moral.
A partir de las acusaciones de corrupción en el INE y de las interrogantes sobre lo que pudiera conocer Guadalupe Taddei, la columna cuestiona las contradicciones del obradorismo entre su discurso de honestidad y las prácticas que se le atribuyen. Advierte que responsabilizar sistemáticamente al pasado, en lugar de esclarecer las irregularidades del presente, puede convertirse en una estrategia para eludir responsabilidades y proteger intereses políticos.
El escrito también plantea una advertencia más profunda: cuando se pretende que la verdad dependa de quién la proclama y no de los hechos que la sustentan, se debilitan la credibilidad de las instituciones, la confianza ciudadana y los fundamentos de la democracia. Por ello, las acusaciones deben investigarse con rigor, independientemente de quiénes resulten involucrados.
En última instancia, la columna sostiene que la verdadera transformación moral de un gobierno no se demuestra persiguiendo adversarios ni proclamando virtudes, sino investigando con la misma exigencia a propios y ajenos, reconociendo responsabilidades y actuando con transparencia.
La frase que mejor sintetiza el mensaje es precisamente la del cierre:
«La honestidad no se demuestra con discursos, sino con transparencia».
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