El Gobierno francés, dispuesto a hacer concesiones sindicales para detener las protestas
Una subida del salario mínimo, una reducción de las cargas patronales para incrementar el poder adquisitivo o reformas en el sistema educativo son algunas de las concesiones que, según diversos medios, está dispuesto a hacer el primer ministro, Sébastien Lecornu, para detener la cólera sindical.
El jefe del Ejecutivo recibirá por la mañana a los sindicatos, que llegan reforzados por el éxito de la huelga general del pasado jueves, que según sus cuentas convocó a 1,5 millones de personas para reclamar medidas en favor de la clase trabajadora, duramente golpeada por el incremento de la inflación.
Por la tarde será el turno de las organizaciones estudiantiles, que desde hace ya cinco semanas mantienen las protestas y cuyos bloqueos de institutos fueron el detonante de la tensión social que vivió su punto álgido el pasado 17 de octubre, cuando miles de comercios y edificios públicos fueron saqueados y vandalizados.
El incremento del dispositivo policial ha permitido reducir los actos violentos, pero la presión de la calle ha abierto un nuevo frente a un Gobierno con fecha de caducidad fijada en las presidenciales de abril-mayo próximo, y en medio de unas negociaciones para sacar adelante los presupuestos de 2027 sin apenas margen, por la elevada deuda que acumula el país.
En ese contexto, el Ejecutivo filtró este domingo a la cadena BFMTV que Lecornu está dispuesto a "hacer lo que le corresponde" en esa negociación y que hará una declaración tras las diferentes reuniones de este lunes para detallar sus concesiones.
Según varios medios, el primer ministro puede anunciar una subida del salario mínimo, que entraría en vigor ya desde diciembre, antes de lo previsto por la ley, y una bajada de las cotizaciones patronales con la condición de que se traduzcan en subidas del salario en las diferentes negociaciones colectivas.
"Si la dinámica de las negociaciones anuales obligatorias en las empresas es buena, estamos abiertos a ajustes del coste del trabajo", aseguró al semanario Le Journal du Dimanche el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou.
El objetivo es que el salario bruto se acerque al neto para elevar el poder adquisitivo y reactivar el consumo interno, uno de los principales motores de la economía francesa, que ha dado señales de agotamiento en los últimos meses, lastrado por la subida de los precios.
Los sindicatos acuden a la cita reforzados por la movilización social y dispuestos a no conformarse con pequeñas "migajas".
La subida del salario mínimo a 1.500 euros -menos de 30 euros más que el nivel actual- filtrada por algunos medios, no convence a las organizaciones obreras, que apuntan a llegar, de forma progresiva, hasta los 1.700 euros.
Farandou aseguró que llevarlo a ese nivel podría destruir 230.000 empleos, lo que augura una negociación dura entre un Ejecutivo debilitado y unos sindicatos envalentonados.
El diálogo con los estudiantes tampoco se anuncia más cómodo para el Gobierno, que escucha la amenaza de mantener la presión si no se alcanzan sus máximos, que pasan por una masiva inversión en los edificios educativos, el incremento de plazas universitarias y la reforma del sistema de acceso a la enseñanza superior.
El Ejecutivo ha reservado el martes para negociar con los sindicatos de funcionarios, que también piden una revalorización salarial y que protestan por haber sido descartados de la conferencia social del lunes.
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