Lagarde agita la precampaña de presidenciales de 2027 pese a dudas sobre su candidatura
Lagarde, de 70 años, anunció el 29 de octubre que dejará el cargo en el BCE el 7 de febrero de 2027, ocho meses antes de que expire su mandato, para recuperar su libertad de expresión e intervenir en debates que van más allá de la política monetaria.
El primero en expresar su entusiasmo ante la posibilidad de que la presidenta del BCE concurra a las elecciones francesas fue el exministro de Economía Bruno Le Maire, al considerar que reúne las cualidades necesarias para ocupar la jefatura del Estado.
"Estoy entusiasmado, porque creo que Christine Lagarde es una de las pocas personas que reúne esas cualidades", declaró a LCI Le Maire, quien pese a desear que dé el paso por el bien del país, reconoció que la decisión corresponde a la propia Lagarde.
Elogios a su trayectoria que multiplicaron otros dirigentes, pero sin respaldar explícitamente una candidatura. Fue el caso, por ejemplo, de los ex primeros ministros Édouard Philippe y Gabriel Attal, también candidatos al Elíseo, aunque ninguno con posibilidades de pasar, según los sondeos, el filtro de la primera vuelta de las elecciones, que superarían los líderes de los extremos, la ultraderechista Marine Le Pen y el izquierdista radical Jean-Luc Mélenchon.
El actual ministro de Economía, Roland Lescure, también destacó su prestigio internacional y su experiencia al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del BCE, aunque expresó dudas sobre su disposición a afrontar una campaña presidencial, mientras que el periodista y fundador de Slate.fr, Jean-Marie Colombani, consideró que, si Lagarde quiere influir realmente en el debate político, la mejor opción sería presentarse a las elecciones.
Sin embargo, los elogios públicos contrastan con el escepticismo que, según el diario Le Monde, expresan numerosos dirigentes en privado. Algunos consideran que su candidatura sería poco realista y refleja, sobre todo, las dificultades del espacio central para encontrar un aspirante capaz de aglutinar apoyos.
Uno de los principales obstáculos es el calendario, ya que, tras abandonar el BCE el 7 de febrero, dispondría de poco más de un mes para reunir los 500 avales de cargos públicos necesarios para presentar una candidatura, antes del plazo límite del 12 de marzo.
Su perfil también genera reservas, pues algunos responsables políticos consideran que su trayectoria como alta funcionaria internacional y responsable de instituciones financieras puede resultar demasiado tecnocrática y distante de las preocupaciones cotidianas de los electores.
Tampoco hay constancia de que haya comenzado a organizar un equipo o una estructura de campaña.
Le Monde apunta además que el presidente, Emmanuel Macron, considera en privado que Lagarde podría aspirar a dirigir el Foro Económico Mundial de Davos.
Lagarde, que presidió el Fondo Monetario Internacional (FMI) entre 2011 y 2019 antes de asumir la dirección del BCE, todavía no ha precisado qué papel quiere desempeñar en la vida pública francesa tras su salida de Fráncfort.
Antes de anunciar su marcha del BCE, Lagarde había rechazado presentarse a las presidenciales francesas: en una entrevista con La Croix publicada el 30 de septiembre pasado, afirmó que hacerlo "no sería en absoluto una buena idea", y aludió a las exigencias personales de una campaña y a su edad.
En julio había asegurado a Euronews: "No soy candidata a nada".
No obstante, ese mismo verano defendió en el diario Les Échos la necesidad de que una voz europeísta estuviera presente en el debate presidencial francés.
Lo que sí permite su marcha anticipada es que Macron participe en las negociaciones en el seno del Consejo Europeo para designar a su sucesor al frente del BCE antes de abandonar el Elíseo en mayo de 2027, una carrera que se decidirá entre el neerlandés Klaas Knot y el español Pablo Hernández de Cos.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
