Con el sistema bipartidista, “Disparos Unidos” no tiene remedio
Apenas pasaba un poco la euforia de la derrota electoral contundente de Trump y su fallido movimiento MAGA, que en el transcurso de dos años pasó a ser “MIGA” (Hacer a Israel Grande Otra Vez), cuando la cruda realidad del sistema político bipartidista estadounidense asomó su cara, que puede pasar de ser abiertamente fascista a ser pro LGBT y pet friendly, pero que a fin de cuentas, es lo mismo.
Nada más y nada menos, que 231 congresistas estadounidenses recibieron dinero por parte del lobby judío siionista representado por AIPAC, el tétrico Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel, a todas luces el bloque mayoritario y suprapartidista en los “Disparos Unidos” de Norteamérica.
Eso, aunado al carácter timorato de los apenas 175 políticos que se mantuvieron “independientes” del dinero bañado de sangre de AIPAC y otros lobbys similares, garantiza que seguirá fluyendo el dinero para el genocidio en Palestina y para el frente abierto a Rusia en Ucrania, guerra perdida que se seguirá peleando hasta el último ucraniano, independientemente del partido que tenga mayorías en EU.
Y en esto consiste la genialidad de la auténtica “dictadura perfecta” de los yanquis: un gobierno puede tomar medidas completamente desastrosas, como Trump 1 con el Covid, Biden con más muertos por la pandemia y su apoyo irrestricto al genocidio en Palestina y a la guerra en Ucrania y ahora, Trump 2, con su fallida guerra contra Irán, bajo auspicios ¿de quién más? de Israel y el lobby sionista representado en estos momentos por Netanyahu, pero que podría ser cualquier otro personaje baaliano intercambiable. El cambio de partido sirve como válvula de escape, pero, como dijera el senil Biden en su primera campaña contra Trump “nada va a cambiar fundamentalmente”. Están estancados, acabados. Y eso los hace peligrosos, especialmente para quienes tenemos proximidad geográfica.
O los ciudadanos estadounidenses destruyen ese nefasto sistema bipartidista o este los destruirá a ellos y a buena parte del planeta. No hay más.
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