Bukele 3
“Dictador es dictador. De derecha o de izquierda”. Nayib Bukele, dijo esto cinco meses cinco meses antes de asumir la presidencia de San Salvador en 2019. Óscar Martínez, autor del libro “Bukele, el rey desnudo” escribió en el prólogo: “Para empezar, dejémonos de rodeos: yo considero a Bukele un dictador”.
Nayib Armando Bukele Ortez es el hombre más poderoso y querido en El Salvador. A sus cuarenta y cuatro años, lleva seis ocupando la presidencia de la república que ya no es república. Él tiene todo el poder. Todo. Más del 80% de los salvadoreños aprueba su gestión al mando del Estado.
Es también el político internacional con más popularidad en países que no están bajo su dominio, como Chile o República Dominicana. Desde febrero de 2024 ya no es un presidente constitucional, así lo haya elegido una mayoría que le es devota. Para volver a ser presidente tuvo que violar cuatro artículos de la Constitución de un país que nunca logró que su democracia fuera algo más raquítica. Es también un hombre temido: más del 60% de sus ciudadanos, muchos de ellos amándolo, cree que puede sufrir una represalia si critica en público sus decisiones. Es el todopoderoso líder de El Salvador, un pequeño país de Centroamérica con alrededor de seis millones de habitantes, uno de los cuales está al borde de la hambruna. (Aquí, el escritor es Óscar Martínez y se refiere a sí mismo).
Los votantes salvadoreños le dieron en 2021 también una mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa, y él la ocupo ilegalmente para tomar el control de jueces y magistrados de la corte suprema de Justicia y para nombrar fiscal general de la Republica a un hombre que él controla. No es un país gobernado, Bukele no tiene contrapesos. El Salvador no es un país gobernado por una administración ni por un Estado, si no por un hombre: Bukele.
A mis cuarenta y dos años, soy el jefe de redacción del periódico más odiado por Bukele: El Faro. Asumí el cargo en diciembre de 2020, apenas un año y medio después de que Bukele asumiera el suyo. Nadie ha hecho ninguna encuesta sobre mi popularidad en mi país pero creo que, si se hiciera una encuesta sobre mi existencia, mis números serían catastróficos. Porque, lo dicho, mi gente hoy, ama a Bukele. Bukele o sus súbditos en el Gobierno nos han acusado de lavadores de dinero, narcotraficantes, lideres de pandillas e incluso traficantes de personas.
Debo reconocerlo: si yo ahora mismo me pusiera a caminar por las calles de mi país. Habría riesgos cero de que un pandillero me hiciera daño. Bukele ha acabo con ellos. Y debo añadir también: no puedo andar por esas calles porque estoy exiliado desde mayo de 2025. Cuando tras mi última publicación acerca de sus pactos con esos criminales supe que iban a capturarme en el aeropuerto de vuelta a El Salvador. Bukele me exilió.
Continuará…
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