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Valencia y Real Madrid firman el partido de las patadas
«Mestalla es pasión», describió acertadamente José Mourinho ante los periodistas minutos después de la clara victoria de su equipo ante el Valencia (0-3) en el partido de la duodécima jornada de Liga disputado este sábado. «A lo largo de la historia este ha sido siempre un estadio difícil, exigente, y jugando contra un Real Madrid que es muy superior aumenta la frustración. Lo bueno para nosotros es que hemos tenido una gran tranquilidad a la hora de no responder», añadió el entrenador portugués, esta vez de forma inexacta.Porque sí, es cierto que desde hace años el campo valencianista es especialmente exigente con el Real Madrid, pero no siempre lo ha sido. De hecho, el club blanco madrileño y su homólogo cromático levantino mantuvieron un muy cordial relación a todos los niveles hasta finales del pasado siglo. Concretamente hasta julio de 1996 , cuando el equipo de la capital de España abonó los 1.500 millones de pesetas (9 millones de euros) de la cláusula de rescisión de Mijatovic y fichó a la que era gran estrella del conjunto ché. A partir de ahí, la simpatía se fue torciendo año a año hasta mutar en una de las mayores rivalidades del fútbol español. El ambiente es eléctrico cada vez que el Real Madrid pisa el césped de Mestalla, y los jugadores locales, contagiados, se emplean con más ímpetu del habitual. Así, este sábado el Valencia cometió 26 faltas, el número más elevado de infracciones en lo que va de Liga 2026-27. Una cifra que contrasta con la media docena señaladas al Real Madrid, cuatro veces menos.Las acciones punibles de los pupilos de Javier Aguirre superaron las 24 faltas que marcaban hasta el momento el tope y que habías sido cometidas por el Espanyol ante Osasuna y por el Getafe ante el Betis.Hernández Maeso, árbitro del choque, mostró un total de siete tarjetas amarillas y una roja por diversos motivos, tal y como reflejó en el acta. En el Valencia amonestó a Maffeo, «por empujar a un contrario, evitando un ataque prometedor»; a Guido Rodríguez, «»por realizar una entrada sobre un adversario de manera temeraria»; a Rioja, «por discutir con un adversario sin Ilegar a insultos ni a la amenaza»; y a Pepelu, «por sujetar a un adversario forma ostensible y persistente»; y expulsó a Gayá «por hacer una entrada haciendo uso de fuerza excesiva».Y en el Real Madrid vieron la tarjeta amarilla Lunin, «por abandonar el área técnica sin mi autorización»; Diomandé, «por discutir con un adversario sin Ilegar a insultos ni a la amenaza»; y Mbappé, «por emplear el brazo de forma temeraria contra un adversario». Hubo, además, un puñado de acciones polémicas sin sanción. Una de las más polémicas tiene como protagonista a Bellingham y, cómo no, al omnipresente Maffeo. Desde Valencia reclaman que el centrocampista del Real Madrid debería haber sido expulsado por dar una patada en la espalda y una bofetada al defensa argentino del Valencia.Con su habitual y punzante ironía, Mourinho resumió su opinión sobre el asunto disciplinario con dejó un recado para el Valencia y el valencianismo: «Desde el banquillo me parece que el árbitro ha hecho un gran trabajo, en un estadio donde la gente protesta».
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