La lagartija de oro
De pie frente a un muro insalvable se hallaba un hombre sumido en una fuerte depresión. Pasaba desolado los días interminables sin hallar una salida. El médico le recomendó que tomara ciertas pastillas. Por lo demás añadió que bastaba con subirse a una silla y ante sus ojos aparecería por encima del muro un paisaje lleno de colores alegres. La depresión le llevaba a creer que esa silla no existía y en el caso de que existiera el esfuerzo que debía realizar para subirse a ella le parecía fuera de su alcance. Un amigo le ofreció otra solución. Es posible que hallara su salvación si conseguía encontrar en su pasado un momento de felicidad donde apoyar la palanca para saltar el muro con una pértiga imaginaria. Tampoco creía que ese punto de apoyo existiera. Su mundo ya había pasado.
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