Un compuesto podría ayudar a reparar los músculos envejecidos: qué descubrió la ciencia
Un estudio de la Universidad de Kyushu encontró que el compuesto LASSS puede potenciar una proteína relacionada con la reparación muscular y protegerla del daño asociado con la edad.
La capacidad de los músculos para recuperarse después de una lesión o de periodos prolongados de inactividad puede deteriorarse con el envejecimiento. Una de las razones está relacionada con los cambios químicos que afectan a las proteínas encargadas de activar los mecanismos naturales de reparación del tejido.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Kyushu, en Japón, identificó un compuesto que podría ayudar a conservar la actividad de una de esas proteínas. Se trata del trisulfuro de ácido lipoico (LASSS), una sustancia que en experimentos de laboratorio aumentó más del doble la afinidad de una proteína llamada factor de crecimiento hepatocitario (HGF) por su receptor celular.
Los resultados, publicados en la revista Scientific Reports en 2026, también mostraron que el compuesto protegió al HGF de determinadas modificaciones químicas en pruebas de laboratorio y en un modelo de atrofia muscular en ratones.
Aunque el descubrimiento abre una posible vía para investigar tratamientos contra el deterioro muscular asociado con la edad, todavía no demuestra que el LASSS pueda recuperar la fuerza, aumentar la masa muscular o tratar la sarcopenia en seres humanos. El ejercicio regular y una buena alimentación, claves para conservar y aumentar la masa muscular.
¿Por qué los músculos pierden capacidad de reparación con la edad?
El envejecimiento puede provocar cambios progresivos en el tejido muscular. Entre ellos se encuentran la pérdida de masa y fuerza, la disminución de la capacidad para realizar actividades físicas y una recuperación más lenta después de lesiones o periodos de inactividad.
La sarcopenia es una enfermedad caracterizada por la pérdida progresiva de fuerza y masa muscular, acompañada de una reducción del rendimiento físico. Puede afectar la movilidad y aumentar el riesgo de caídas, discapacidad y pérdida de independencia.
Uno de los mecanismos que estudia la ciencia está relacionado con las células satélite, también conocidas como células madre musculares. Estas permanecen en el tejido y pueden activarse cuando ocurre una lesión, participar en la reparación y contribuir al mantenimiento de las fibras musculares.
Para poner en marcha parte de este proceso interviene el factor de crecimiento hepatocitario (HGF), una proteína que se une al receptor c-Met y activa señales relacionadas con el funcionamiento de las células musculares.
Sin embargo, investigaciones previas han observado que el HGF puede sufrir modificaciones químicas durante el envejecimiento. Una de ellas es la nitración, que altera determinados aminoácidos de la proteína y reduce su capacidad para unirse al receptor c-Met. ¿Dejaste de entrenar? Tu cuerpo recuerda: así funciona la memoria muscular.
¿Cómo funciona el compuesto LASSS?
El trisulfuro de ácido lipoico (LASSS) es un compuesto que contiene azufre y que fue estudiado por su capacidad para interactuar con el HGF.
Los investigadores comprobaron que, al combinar ambas sustancias bajo determinadas condiciones de laboratorio, el HGF adquiría una mayor afinidad por su receptor celular. En el experimento más destacado, la unión con c-Met fue superior al doble en comparación con la proteína sin ese tratamiento.
El efecto no se limitó a mejorar la unión entre ambas moléculas. El LASSS también hizo que el HGF fuera más resistente a la nitración provocada experimentalmente, especialmente en uno de los puntos vulnerables de la proteína, identificado como Y198.
Los científicos compararon el resultado con otras sustancias, entre ellas el ácido lipoico y el trisulfuro de glutatión. Estas no reprodujeron el mismo aumento en la afinidad del HGF por su receptor.
A partir de estos resultados, el equipo plantea que el LASSS podría modificar parcialmente la estructura de la proteína y generar una forma con mayor capacidad de interacción, a la que los investigadores describen como “Super HGF”.
¿Qué encontraron en los experimentos con ratones?
Después de estudiar la interacción entre el LASSS y el HGF en el laboratorio, los investigadores analizaron su efecto en animales.
Para ello utilizaron ratones sometidos a un modelo de suspensión de las extremidades posteriores, una técnica experimental que reduce el uso de determinados músculos y permite estudiar algunos efectos de la inactividad, incluida la atrofia.
Los animales recibieron LASSS antes del periodo de suspensión. Al analizar el tejido muscular, los investigadores observaron que el compuesto evitó el aumento de la nitración del HGF que se había detectado en los animales sin ese tratamiento.
Este resultado aporta evidencia de que el efecto protector observado en el laboratorio también puede presentarse dentro de un organismo vivo. Sin embargo, es importante precisar qué significa: el experimento mostró una reducción del daño químico en el HGF, no una recuperación demostrada de la masa muscular ni un aumento de la fuerza física.
Los autores consideran que será necesario continuar con investigaciones en animales de mayor edad y evaluar otros aspectos antes de determinar si el compuesto podría tener alguna aplicación terapéutica.
¿Qué relación tiene este hallazgo con la sarcopenia?
La investigación ofrece una nueva pista sobre los mecanismos que pueden dificultar el mantenimiento y la reparación del tejido muscular conforme avanza la edad.
Si futuras investigaciones confirman que es posible conservar o potenciar la actividad del HGF en condiciones de envejecimiento, este mecanismo podría convertirse en un objetivo para desarrollar estrategias contra la pérdida muscular y el deterioro de la capacidad de recuperación.
No obstante, la sarcopenia es un problema complejo. En su desarrollo intervienen factores como la edad, la actividad física, la alimentación, las enfermedades crónicas, los cambios hormonales y otros procesos biológicos.
Por esa razón, actuar sobre una sola proteína no necesariamente sería suficiente para prevenir o revertir la enfermedad. Tampoco se puede afirmar, a partir de los resultados actuales, que el LASSS vaya a convertirse en un medicamento o suplemento para adultos mayores.
¿Qué pueden hacer actualmente los adultos mayores para cuidar sus músculos?
Mientras se investigan nuevas alternativas, existen medidas respaldadas por la evidencia para conservar la fuerza y la función muscular durante el envejecimiento.
Una de las más importantes es realizar ejercicio de fuerza de manera regular, adaptado a las condiciones y capacidades de cada persona. Actividades como levantarse de una silla, utilizar bandas de resistencia o trabajar con pesas pueden ayudar a mantener la fuerza y facilitar las tareas cotidianas.
La alimentación también tiene un papel importante. Consumir suficiente proteína a lo largo del día contribuye al mantenimiento de la masa muscular, aunque las necesidades varían según la edad, el estado de salud y el nivel de actividad física.
Además, es recomendable atender enfermedades que puedan afectar la movilidad y la función muscular, así como consultar con profesionales de la salud antes de iniciar rutinas exigentes o modificar la alimentación. Licuado con avena para que puedas ganar masa muscular.
¿Cuándo podría estar disponible el LASSS como tratamiento?
Por ahora, no existe evidencia clínica que permita recomendar el LASSS para prevenir o tratar la sarcopenia en personas. Los resultados publicados corresponden a pruebas de laboratorio y experimentos en ratones, por lo que todavía falta determinar si el compuesto es seguro, cómo podría administrarse y si produce beneficios musculares en seres humanos.
También será necesario comprobar si sus efectos sobre el HGF se traducen en una mejor reparación del tejido, mayor fuerza o una recuperación funcional más rápida.
El descubrimiento de la Universidad de Kyushu representa un avance en la comprensión de los procesos químicos que afectan a la reparación muscular. Sin embargo, su posible utilidad contra la pérdida de fuerza asociada con la edad todavía debe demostrarse.
Por ahora, el LASSS es una herramienta de investigación prometedora, no un tratamiento disponible para recuperar los músculos envejecidos.
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